WebNovels

Chapter 3 - Capítulo 2: Cosas demasiadas pequeñas

Kurama aprendió pronto que el verdadero peligro no hace ruido.

Entre los dos y los tres años, Naruto Uzumaki no mostró nada que pudiera llamarse poder. 

No había explosiones de chakra, ni accesos incontrolables, ni grietas visibles en el sello.

Eso era, precisamente, lo inquietante.

El niño se caía.

Y se levantaba demasiado rápido.

Se enfermaba.

Y sanaba sin dejar rastro.

Kurama observaba desde su prisión, atento a los detalles que los humanos no medían. 

La circulación del chakra en el cuerpo del niño no era intensa, pero sí ordenada. 

Cada flujo parecía saber a dónde ir, incluso cuando Naruto no tenía conciencia alguna de ello.

—No es regeneración —pensó el Kyūbi—. Es corrección.

Una vez, Naruto se mordió la lengua al caer.

La sangre brotó.

Por una fracción de segundo, Kurama sintió cómo algo ajustaba la herida desde dentro, sellando la hemorragia antes de que el dolor se instalara del todo.

No hubo chakra bijū.

No hubo reacción del sello principal.

—Ni siquiera me tocó... —gruñó.

Los cuidadores del orfanato no notaron nada extraño.

Para ellos, Naruto era solo un niño resistente. 

Torpe, ruidoso, pero difícil de mantener enfermo. 

Los moretones desaparecían rápido. 

Las heridas cerraban limpias.

Kurama, en cambio, contaba los segundos.

Cada vez eran menos.

El mandato en la sangre del niño no avanzaba a saltos.

Avanzaba como lo hacen las raíces: sin pedir permiso.

Kurama tensó su chakra una noche, apenas lo suficiente para provocar una reacción.

Nada.

El mandato no respondió con rechazo.

Tampoco con defensa.

Simplemente se reacomodó, dejando que el chakra bijū fluyera sin interferencia.

—No me está conteniendo —comprendió—. Me está dejando ser.

Aquello no buscaba dominarlo.

Buscaba coexistir.

Y eso era nuevo.

A los cuatro años, Naruto despertó llorando por una pesadilla.

Kurama sintió el aumento del ritmo cardíaco.

La sangre del niño reaccionó... y luego se calmó.

No por consuelo.

Por autocontrol.

Kurama cerró ambos ojos.

—Cuando empieces a pensar —murmuró—, esto dejará de ser pequeño.

More Chapters