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Chapter 77 - EL FANTASMA ANDA SUELTO

El sonido de los disparos podía escucharse incluso a través de las gruesas paredes del edificio.

Cada cierto tiempo, una explosión hacía vibrar el suelo y provocaba que varios de los civiles refugiados allí levantaran la cabeza con miedo.

Decenas de atlantes se encontraban reunidos en el enorme salón, algunos sentados contra las paredes, otros intentando comunicarse con familiares que habían quedado en diferentes sectores de la ciudad. Los soldados que todavía permanecían dentro se movían constantemente entre las entradas y ventanas, revisando sus armas y asegurándose de que nadie se acercara demasiado a ellas.

Los demás combatían afuera.

Una pequeña niña se aferró con más fuerza a la ropa de su madre cuando otra explosión resonó a la distancia.

-Mamá...

La mujer bajó la mirada.

La niña tenía los ojos rojos del llanto

-¿Vamos a morir?

La pregunta consiguió que su madre se quedara inmóvil durante un instante.

Rápidamente negó con la cabeza antes de agacharse y abrazarla.

-Por supuesto que no.

-Pero están peleando afuera...

-Lo sé, cariño.

La mujer acarició lentamente su cabello.

-Pero estamos seguras aquí. Hay muchos guardias protegiéndonos.

La niña levantó ligeramente la cabeza.

-¿Y el rey?

Una pequeña sonrisa apareció en el rostro de su madre.

-El rey Namor vendrá a rescatarnos.

Lo dijo sin dudar.

Como si aquello fuera una certeza.

-Nuestro rey siempre protege Atlantis. Todo saldrá bien, ya lo verás.

La niña no pareció completamente convencida, pero volvió a esconder el rostro contra el pecho de su madre.

A pocos metros de ellas, varios hombres hablaban entre sí.

-¿Cómo demonios pudo ocurrir algo así?

Uno de ellos miró hacia una de las ventanas.

A través de ella podían verse destellos de luz producidos por los disparos en las calles cercanas.

-Esos malditos están por todos lados. Escuché que ya entraron en otros distritos.

-Sí, bueno... también escuché cómo consiguieron hacerlo.

El hombre a su lado lo miró.

-¿Qué quieres decir?

-Los habitantes de la superficie.

Varias personas cercanas giraron la cabeza.

-Escuché que fueron ellos quienes debilitaron nuestras defensas.

-¿Quién te dijo eso?

-No importa quién me lo dijo. Todos saben que desde que llegaron comenzaron los problemas.

Una mujer que se encontraba un poco más lejos asintió rápidamente.

-Es verdad.

Los demás la miraron.

-Ellos también liberaron a los titanes.

Algunos comenzaron a murmurar.

-Mi hermano trabaja como guardia en la muralla *continuó la mujer* Él mismo me lo contó. La princesa de Wakanda liberó a esas criaturas y atacaron a nuestros soldados.

-¿Los titanes?

-Sí. Mataron a muchos de sus compañeros y destruyeron parte de la muralla.

-Entonces fue por eso que pudieron entrar...

-Eso parece.

-No deberían haber permitido que esos malditos entren aquí.

-No sabemos qué más hicieron.

Las voces comenzaron a multiplicarse.

Primero habían sido cuatro personas.

Después seis.

Luego diez.

Cada uno parecía haber escuchado una versión diferente de lo ocurrido.

-¡Desde que llegaron no ha pasado nada bueno!

-¡Namor tenía razón sobre ellos!

-¡Probablemente todo esto era parte de su plan!

-¡CÁLLENSE!

La voz de uno de los soldados atravesó el salón.

Las conversaciones se detuvieron casi inmediatamente.

El guardia los observó con evidente irritación.

-Ya tenemos suficientes problemas sin que ustedes empiecen a hacer un desastre.

Un anciano se levantó lentamente desde una de las paredes.

-No puedes callarnos. Todo esto ocurrió porque...

-Cierre su maldita boca.

El anciano parpadeó.

El soldado avanzó hacia el.

-O se la cierro yo.

El hombre abrió ligeramente los ojos y retrocedió.

Nadie dijo nada más.

El soldado lo observó durante un segundo antes de llevar una mano hasta el comunicador de su armadura.

-Equipo exterior, respondan.

Solo recibió estática.

Frunció el ceño.

-Equipo exterior, ¿me reciben?

Nada.

Cambió rápidamente de canal.

-Unidad tres, ¿tienen contacto con los hombres de afuera?

Estática.

Uno de los soldados cercanos levantó su propio comunicador.

-Yo tampoco recibo nada.

-Ni yo *respondió otro.

El primero miró hacia la entrada principal.

Algo estaba mal.

-Intenten con...

BOOM

La explosión hizo temblar todo el edificio.

Los civiles gritaron.

El soldado apenas tuvo tiempo de levantar su arma cuando las enormes puertas principales cedieron y cayeron hacia el interior.

Una nube de polvo y restos cubrió la entrada.

Durante unos segundos nadie pudo ver nada.

Entonces comenzaron los gritos.

Decenas de bárbaros atravesaron la abertura.

Detrás de ellos venían muchos mas

Armados con lanzas, rifles y armas atlantes robadas.

-¡CONTACTO!

Los soldados abrieron fuego.

Los primeros atacantes fueron obligados a retroceder, pero los que venían detrás simplemente continuaron avanzando.

-¡EVACÚEN A LOS CIVILES!

El salón entero explotó en movimiento.

Las personas comenzaron a nadar hacia los accesos secundarios mientras los soldados intentaban formar una línea frente a ellos.

Los disparos atravesaban el lugar en ambas direcciones.

-¡MUÉVANSE!

-¡POR AQUÍ!

-¡NO SE DETENGAN!

Algunos de los bárbaros alcanzaron la posición de los guardias y el combate se volvió cuerpo a cuerpo.

Lanzas chocaron.

Armas fueron utilizadas como garrotes.

Los atacantes gritaban con entusiasmo mientras empujaban cada vez más hacia el interior.

La mujer tomó a su hija entre los brazos e intentó seguir al resto de los civiles.

-M-mami...

-No mires, cariño, sigue avanzando

Otro disparo pasó cerca de ellas.

La mujer gritó y cubrió tanto como pudo a su hija, intentando protegerla

Uno de los soldados las vio.

-¡ABAJO!

Nado hacia ellas justo cuando uno de los bárbaros levantaba su arma.

El soldado se arrojó sobre ambas.

Un disparo cruzó el salón.

El impacto alcanzó su brazo.

-¡GH!

El hombre perdió el equilibrio, pero consiguió utilizar el impulso para empujar a la mujer y a la niña detrás de uno de los grandes pilares del edificio.

-T-tengo miedo

-E-estoy aquí, t-tranquila

La mujer abrazó inmediatamente a su hija.

El soldado apoyó la espalda contra el pilar mientras sujetaba su brazo herido.

Respiró con fuerza.

-¿Está bien señora?

La mujer asintió rápidamente.

-Sí.

El guardia miró a la niña.

Ella lloraba sin poder detenerse.

El hombre volvió la vista hacia el salón.

Todo se había convertido en un caos.

Personas nadando frenéticamente por todos lados

Soldados intentando cubrir las rutas de evacuación.

Bárbaros avanzando entre gritos y disparos.

Algunos civiles todavía estaban atrapados al otro lado del salón.

Los guardias estaban perdiendo terreno.

Cada vez entraban más enemigos.

Luego volvió a mirar a la mujer y a la pequeña que temblaba entre sus brazos.

La niña levantó la cabeza.

-¿El rey va a venir?

El soldado se quedó en silencio.

No sabía qué responder.

Otro grupo de bárbaros entró por la puerta destruida.

-Aquí hay muchas mujeres *gritó uno de ellos mientras sujetaba a una civil por el cabello* Parece que podremos divertirnos durante mucho tiempo.

Las carcajadas de sus compañeros se propagaron por el agua.

La mujer intentó soltarse, pero el bárbaro tiró nuevamente de su cabello. No podían verse lágrimas bajo el agua, pero el terror en su rostro y la desesperación con la que intentaba apartar aquella mano eran más que suficientes.

Los demás invasores celebraron la amenaza entre gritos.

-Estoy de acuerdo.

Pero otra voz respondió.

Mucho más profunda.

Extraña.

Y demasiado divertida para la situación.

Las risas fueron apagándose.

El bárbaro que sostenía a la mujer levantó la cabeza.

-¿Quién dijo eso?

-Hay muchos de ustedes.

La voz viajó por el edificio de una forma imposible de ubicar.

Algunos miraron hacia las plantas superiores mientras otros se giraban hacia los corredores laterales.

-Eso significa que tengo muchos juguetes.

-¡Muéstrate!

La respuesta llegó de una forma distinta.

La luz comenzó a desaparecer.

No fue un apagón. Las lámparas atlantes continuaban funcionando y los sistemas de emergencia seguían activos, pero una extraña oscuridad se extendió alrededor de todos ellos hasta tragarse el enorme salón.

En pocos segundos apenas podían distinguir aquello que se encontraba a unos metros de distancia.

Más allá no existían puertas, columnas ni paredes.

Solo negro.

Las corrientes de agua movían lentamente pequeños restos y partículas frente a ellos, haciéndolas aparecer y desaparecer en el límite de lo visible.

Los soldados detuvieron momentáneamente la evacuación.

Los civiles se agruparon.

Y los bárbaros...

Los bárbaros todavía sonreían.

-¿Esto es todo? *se burló uno* ¿Apagar las luces?

-¡Continúen avanzando!

-¡Encuentren al cobarde!

Decenas de ellos comenzaron a desplazarse entre la oscuridad mientras otros disparaban ocasionalmente hacia lugares donde creían haber visto movimiento. Cada ráfaga de energía iluminaba el agua durante una fracción de segundo, revelando columnas, escombros y siluetas antes de que todo volviera a desaparecer.

Uno de los invasores levantó su lanza.

-¡Vamos! ¡Te estamos esperando!

Su grito fue respondido desde algún punto distante.

No por eso

Por otro bárbaro.

-¡AAAAARGH!

Un grito de dolor que hizo que varias cabezas se giraran al mismo tiempo.

-¿Qué ocurrió?

No hubo respuesta.

Solo un golpe apagado que viajó a través del agua.

Después, silencio.

Los bárbaros se miraron entre sí.

-Hace mucho que quería salir y jugar como corresponde, golpear a un jovencito solo era el aperitivo.

Ahora la voz parecía venir desde arriba.

-Después de pasar tanto tiempo mirando eso de "la hora de ser héroe"...

Una risa baja se propagó entre ellos.

-Pensé que yo también merecía divertirme un poco.

-¡AHÍ!

Varios disparos atravesaron el agua.

La luz rojiza de las armas reveló una silueta blanca durante un instante.

Alta.

Delgada.

Sin rostro.

Un único ojo violeta.

Y después volvió a desaparecer entre la oscuridad.

-¡Lo vi!

-¿Qué era?

-¡Que importa! ¡Mátenlo!

Otro grito los interrumpió.

Esta vez sí pudieron ver lo que ocurría.

Uno de sus compañeros comenzó a elevarse lentamente del suelo.

El hombre abrió los ojos.

-¿Qué...?

No había nada sujetándolo.

Sus piernas colgaban debajo de él mientras intentaba moverse en el agua.

-¡Bájenme!

Dos bárbaros nadaron hacia él.

No alcanzaron a llegar.

El cuerpo del hombre se tensó violentamente.

Un crujido se propagó por el agua.

Luego otro.

El bárbaro gritó mientras sus brazos y piernas eran forzados en ángulos irreales por algo que ninguno de sus compañeros podía ver.

Los dos hombres que habían acudido en su ayuda se detuvieron en seco.

-¡¿QUÉ DEMONIOS?!

-¡AYÚDENME!

Otro movimiento brusco.

Otro crujido.

Los demás retrocedieron.

Incluso aquellos que segundos antes estaban riendo observaban ahora con los ojos completamente abiertos.

Entonces la fuerza invisible simplemente lo soltó.

No.

Lo lanzó.

El bárbaro salió disparado hacia la oscuridad con una velocidad absurda, dejando tras de sí una fuerte corriente de sangre que sacudió el cabello y la ropa de quienes estaban cerca.

Desapareció casi inmediatamente.

Un segundo después...

BANG

Algo tembló en la distancia.

Nadie pudo ver contra qué había impactado.

El silencio regresó.

-¿Ustedes que creen? Personalmente creo que fue muy atemorizante, como de una pelicular de terror.

Uno de los bárbaros tragó saliva.

-¿Qué clase de criatura es esa?

-¡No importa qué sea! *rugió otro* ¡Nosotros somos mas!

Levantó su arma.

-¡FORMACIÓN!

Los hombres comenzaron a juntarse.

Aún mantenían algo de confianza.

Todavía tenían números.

Todavía tenían armas.

Uno de ellos golpeó el pecho de otro.

-¡Dejen de comportarse como niños!

-Sí.

La voz apareció entre ellos.

-Escuchen al valiente.

Todos levantaron las armas.

Un movimiento blanco atravesó el grupo.

Los hombres reaccionaron tarde.

Uno desapareció.

No salió volando.

No gritó.

Simplemente estaba allí...

Y dejó de estarlo.

-¡¿QUE MIERDA?!

-¡¿ACABA DE DESAPARECER?!

Una risa recorrió la oscuridad.

-Uno.

Otro bárbaro fue arrancado de la formación.

-¡NO!

Sus compañeros apenas alcanzaron a verlo alejarse rápidamente entre las sombras antes de desaparecer.

-Dos.

-¡DISPAREN!

El orden se rompió.

Rayos de energía atravesaron el agua en todas direcciones. El salón se iluminó a intervalos irregulares mientras los bárbaros disparaban hacia cualquier sombra que se moviese.

Uno de ellos gritó.

-¡ME DISTE A MÍ, IDIOTA!

-¡CREÍ QUE ERA ÉL!

-¡DEJEN DE DISPARAR!

-No, no.

Su voz sonaba genuinamente entretenida.

-Continúen. Estamos cerca del climax

-¡CÁLLATE!

Un bárbaro disparó hacia el lugar de donde había venido la voz.

El proyectil atravesó la oscuridad y golpeó una pared distante.

Una sombra gris apareció detrás del hombre.

Uno de sus compañeros la vio.

-D-Detrás de ti...

El bárbaro se giró.

Eso flotaba a pocos centímetros de él.

Su cuerpo gris se movía lentamente con el agua. No tenía boca. No tenía un rostro que pudiera mostrar expresión alguna.

Solo aquel enorme ojo violeta.

El hombre atacó por instinto.

Su lanza atravesó el torso del fantasma

El bárbaro quedó inmóvil.

Fantasmático bajó lentamente la mirada hacia el arma que atravesaba su cuerpo.

Después volvió a observarlo.

-Qué falta de educación, esto amerita una visita a la directora

Fantasmático atravesó su cuerpo y desapareció nuevamente.

El hombre comenzó a respirar agitadamente mientras soltaba su lanza

-¿Dónde...q-que?

Su cuerpo salió despedido hacia atrás.

Desapareció en la oscuridad.

BANG

Los demás retrocedieron.

Ahora nadie reía.

-¡Mantengan la formación!

-¡¿DE QUÉ SIRVE?!

-¡No podemos tocarlo!

-¡Podemos encontrar una forma!

-¡Mi arma lo atravesó!

-¡CÁLLATE!

-¡LO VISTE!

Otro grito llegó desde algún lugar que ninguno podía ver.

Después varios golpes.

Uno.

Dos.

Tres.

Silencio.

Los bárbaros comenzaron a acercarse todavía más entre sí.

Sus armas seguían levantadas, pero ahora apuntaban hacia fuera del grupo.

Habían dejado de buscar civiles.

Habían dejado de avanzar.

Incluso habían dejado de hablar tan fuerte.

La niña se aferró al cuello de su madre.

-Mamá...

La mujer la abrazó inmediatamente.

-Shhh cariño, no hables, no digas nada

Intentó que su voz sonara tranquila.

No funcionó.

No podía ver lo que estaba ocurriendo más allá del pequeño espacio alrededor del pilar. Solo escuchaba gritos, disparos, golpes y aquella voz que aparecía constantemente desde puntos diferentes.

El soldado herido permanecía delante de ellas.

Su arma apuntaba hacia la oscuridad.

Su entrenamiento le permitía mantener las manos firmes.

No hacía lo mismo con su respiración.

Un grito especialmente fuerte hizo que la niña escondiera el rostro contra su madre.

El guardia ajustó el agarre sobre su rifle.

No entendía qué estaba ocurriendo.

Aquella criatura estaba acabando con los invasores.

Eso debería haber sido algo bueno.

Pero escuchar cómo uno tras otro gritaba tan horriblemente hacía difícil pensar en aquello como un rescate.

-¡SAL! *rugió uno de los bárbaros a la distancia* ¡DEJA DE JUGAR!

-¿Dejar de jugar?

La voz pareció divertirse todavía más.

-Pero recién estamos empezando.

-¡TE VOY A MATAR!

-Eso llevan diciendo bastante tiempo.

Hubo movimiento entre los invasores.

-¡Está aquí!

Los disparos comenzaron nuevamente.

Después se escuchó un grito.

Otro.

Un fuerte crujido.

Un cuerpo cruzó brevemente una zona iluminada antes de desaparecer hacia la negrura

BANG

Los disparos se detuvieron.

Una voz temblorosa rompió el silencio.

-Q-q-quiero salir de aquí.

Otro bárbaro lo agarró del hombro.

-¡Somos guerreros de Attuma!

-¡QUE SE JODA ATTUMA!

Se soltó violentamente.

-¡NO PIENSO MORIR!

El hombre comenzó a nadar en dirección a la salida.

No llegó demasiado lejos.

Su cuerpo se detuvo en seco.

Como si hubiera chocado contra algo.

Pero delante suyo no había nada.

-¿Qué...?

Una silueta comenzó a emerger lentamente desde una de las columnas.

Fantasmático atravesó la piedra hasta quedar flotando frente a él.

El bárbaro retrocedió.

-Espera.

Fantasmático no respondió.

-¡Espera!

El hombre levantó ambas manos.

-No tienes que...

-¿No tengo que...que?

El bárbaro dejó de hablar.

Fantasmático inclinó ligeramente la cabeza.

-Cuando entraron estaban mucho más contentos.

Su ojo violeta permaneció fijo sobre él.

-Gritaban y reían

El hombre retrocedió lentamente.

Fantasmático avanzó.

-Y ahora de repente quieren irse.

-¿Q-qué quieres?

Hubo unos segundos de silencio.

-Lo mismo que ustedes.

El bárbaro lo miró confundido.

Fantasmático se acercó un poco más.

-Divertirme y luego volver a casa.

El bárbaro abrió los ojos y trató de retroceder.

Demasiado tarde.

Eso avanzó directamente hacia él y atravesó su cuerpo.

El hombre soltó un grito ahogado mientras todo su cuerpo comenzaba a temblar. Sus brazos se sacudieron de manera errática y sus piernas dejaron de responderle mientras sus compañeros observaban sin entender qué demonios estaba ocurriendo.

-¡Gorath!

Nadie se acercó.

Después de todo lo que acababan de presenciar, ninguno estaba demasiado ansioso por descubrir qué le había hecho aquella cosa.

-¡Gorath! ¡¿Qué te pasa?!

El bárbaro continuó temblando durante unos segundos más.

Entonces se detuvo.

Por completo.

Sus brazos quedaron colgando a los costados y su cabeza inclinada hacia delante.

Uno de sus compañeros levantó lentamente el arma.

-Gorath...

No hubo respuesta.

-¿Me escuchas?

El hombre avanzó un poco hacia él.

Entonces se escuchó un crujido 

La cabeza de Gorath comenzó a girar lentamente, mientras el resto de su cuerpo permanecía completamente inmóvil. El cuello fue torciéndose cada vez más, acompañado por una sucesión de chasquidos y un sonido húmedo y desagradable que hizo que varios de los bárbaros retrocedieran.

Siguió girando.

Y girando.

Hasta completar casi ciento ochenta grados y quedar mirando directamente hacia ellos por encima de su propia espalda.

-¡Mierda!

Sus ojos habían cambiado.

Toda la superficie era completamente negra, excepto por dos pequeñas pupilas violetas que parecían brillar desde el interior. Delgadas marcas oscuras se extendían desde los costados de sus ojos por parte de su rostro, como grietas sobre una estatua.

Gorath sonrió.

-¡ESA COSA ESTÁ DENTRO DE ÉL!

Uno de los bárbaros apuntó su arma.

-¡MATALO MATALO!

Otro no esperó.

Disparó.

Los demás reaccionaron inmediatamente.

En cuestión de segundos, decenas de destellos comenzaron a iluminar la oscuridad.

====

La niña apretaba con ambas manos la ropa de su madre.

El soldado permanecía delante de ellas, con el arma levantada hacia aquella enorme pared negra que se extendía a pocos metros.

No podía ver nada.

Solo escuchar.

Los gritos habían comenzado nuevamente.

Pero ahora eran diferentes.

Solo oía desesperación.

-¡ESTÁ EN GORATH!

Una ráfaga de disparos recorrió algún lugar dentro de la oscuridad.

-¡¿QUÉ DEMONIOS ES ESO?!

Más disparos.

Después un golpe.

Otro grito.

-¡N-NO Q-QUIERO MORIR!

El soldado apretó los dientes.

Aquella cosa no se parecía a nada que hubiese visto antes.

-¡MATENLO!

-¡¿CÓMO?!

Un fuerte estruendo hizo que varios civiles se encogieran.

La niña escondió inmediatamente el rostro contra su madre.

-No pasa nada *susurró la mujer mientras acariciaba su cabello* Estaremos bien, estaremos bien

Pero ni siquiera ella parecía creer sus propias palabras.

Otro grito llegó desde la oscuridad.

-¡ME TIENE!

Disparos.

-¡ME TIENE, ME TIENE!

Un golpe.

Después...

Nada.

El soldado esperó.

Los demás también.

No volvió a escucharse ningún disparo.

Ni gritos.

Ni órdenes.

Solo el suave movimiento del agua dentro del edificio.

El silencio resultó todavía más inquietante.

-¿T-terminó? *preguntó alguien entre los civiles.

Nadie respondió.

El guardia no bajó su arma.

Entonces la oscuridad se movió.

La mujer abrazó inmediatamente a su hija.

Pero aquella cosa no avanzaba hacia ellos.

Retrocedía.

Era casi como observar una enorme tela negra siendo arrastrada lentamente por el agua.

Primero reaparecieron las columnas.

Después las paredes.

Los escombros.

Los restos de la entrada destruida.

La oscuridad siguió retirándose hasta concentrarse alrededor de la misma puerta por la que los bárbaros habían irrumpido.

Y finalmente desapareció por completo hacia el exterior.

La luz regresó al salón.

Durante algunos segundos nadie se movió.

Los soldados miraron alrededor con las armas todavía levantadas.

No había bárbaros.

Ni uno solo.

Tampoco había disparos cruzando la sala ni señales de que alguno continuara escondido entre las columnas.

Simplemente...Se habían ido, dejando atrás pequeñas partículas parecidas a ceniza

La niña apretó con más fuerza la mano de su madre.

La mujer acarició lentamente su cabello mientras observaba alrededor, todavía incapaz de comprender qué acababan de presenciar.

Otro soldado se acercó hasta el guardia herido.

-¿Q-qué demonios acaba de pasar?

El hombre tardó unos segundos en responder.

Seguía mirando hacia la puerta.

-No tengo idea.

-¿Eso era nuestro?

El soldado soltó lentamente el aire.

-No lo sé.

Finalmente bajó un poco el arma.

-Pero de algo estoy seguro

Su compañero lo miró.

El guardia recordó aquella voz.

Su risa

La forma en que había llamado juguetes a los hombres que acababan de atacar el edificio.

-Tuvimos mucha suerte de que no nos considerara parte del juego.

===

POV LEGIÓN

Atravesé una de las paredes exteriores y regresé a las calles de Atlantis.

La verdad... estaba siendo todo muy entretenido. Mucho más de lo que esperaba.

La ciudad entera se había convertido en un campo de batalla. Grupos de soldados atlantes intentaban reorganizarse entre las distintas avenidas mientras los hombres de Attuma continuaban apareciendo desde edificios y estructuras que habían ocupado durante la infiltración.

Y yo todavía tenía muchísimo trabajo por delante.

Me impulsé a través del agua, atravesando directamente varios edificios en lugar de perder tiempo rodeándolos. Una de las grandes ventajas de esta forma

Un grito llamó mi atención desde una vivienda cercana.

Bueno... veamos.

Atravesé la pared.

Dentro encontré a varios bárbaros rodeando a una mujer contra uno de los extremos de la habitación. Algunas de sus armas flotaban cerca de ellos, abandonadas momentáneamente mientras se preocupaban por cosas bastante diferentes a la batalla que estaba destruyendo la ciudad.

-Qué decepción.

Uno de ellos levantó la cabeza.

-¿Quién está ahí?

-Yo.

Me volví invisible y atravesé uno por uno los cuerpos de todos.

No necesitaba poseerlos ni tomar el control, bastaba con rozar sus mentes lo suficiente para alterar lo que creían estar viendo.

Cuando terminé de pasar a través del último, sus pupilas se dilataron casi al mismo tiempo y la realidad a su alrededor comenzó a deformarse. Uno levantó las manos convencido de que todavía sostenía su rifle, mientras otro se preparaba para atacar con una lanza que llevaba varios segundos flotando lejos de su alcance.

El tercero comenzó a mover desesperadamente los dedos.

-¡¿Qué está pasando?!

-Nada importante.

Atravesé el suelo y emergí detrás de uno de ellos.

-Estoy poniendo algunas cosas a prueba, aquí abajo mis habilidades son mas poderosas, así que quiero saber cuanto

Lo golpeé y salió despedido hacia un costado, chocando contra la pared con suficiente fuerza como para hacer vibrar la habitación.

Sus compañeros reaccionaron. O al menos intentaron hacerlo.

Uno levantó los brazos.

-¡DISPARA! ¡DISPARA!

Nada ocurrió.

Miró sus propias manos.

Su arma nunca había estado allí.

-¿Problemas técnicos?

Otro trató de atravesarme con la lanza que su mente todavía insistía en hacerle creer que sostenía.

Una elección interesante.

Levanté una mano y lo envié contra el techo.

El tercero comenzó a retroceder.

-¡¿QUÉ ERES?!

-¿Otra vez esa pregunta? Voy a empezar a cobrar por responderla.

El hombre intentó huir, así que atravesé la pared y aparecí frente a él. Cambió de dirección y volví a cerrarle el paso. A la tercera finalmente pareció comprender el mensaje.

Mucho mejor.

Dejé caer la ilusión.

Los hombres miraron sus manos vacías y después hacia mí. 

Uno de ellos maldijo.

-¡A por él!

Eso me gustaba más.

Se lanzaron al ataque.

No sirvió de mucho.

Atravesé al primero antes de golpear al segundo. Otro terminó estampado contra el suelo y el siguiente fue empujado contra la pared, rompiéndola en el proceso

Después de un rato dejaron de intentar atacarme.

Qué rápido se cansaban.

Uno de ellos comenzó a alejarse hacia la salida.

Descendí delante suyo.

-No, no. Todavía no terminamos.

El muchachito se paralizó.

Hundí mis manos a través de su cabeza.

Su cuerpo se tensó y comenzó a temblar mientras buscaba aquello que se encontraba mucho más profundo que músculos y huesos. No necesitaba lastimar su cuerpo cuando podía alcanzar directamente lo que había dentro.

Una neblina grisácea comenzó a desprenderse de él y a mezclarse con el agua. Durante unos segundos conservó vagamente su forma antes de deformarse entre mis manos y desaparecer.

El cuerpo vacío no tardó en seguir el mismo camino. Su superficie comenzó a deshacerse lentamente hasta convertirse en pequeñas partículas grisáceas que las corrientes dispersaron por la habitación.

Los demás observaron horrorizados.

-Mucho más limpio.

Uno comenzó a retroceder.

Eso facilitaba bastante las cosas. Nada de cuerpos ocupando espacio, nadie teniendo que recogerlos después y, lo más importante, ninguna posibilidad de que aquellos idiotas regresaran a causar problemas.

Me acerqué al siguiente.

El trató de huir.

Mala decisión.

Atravesé su cuerpo y repetí el proceso. Poco después, lo único que quedaba eran partículas grises perdiéndose lentamente entre el agua.

Uno tras otro.

Mucho más eficiente.

¿Eso no significa que los estoy matando?

Mi cuerpo permaneció inmóvil durante una fracción de segundo.

¿Matando?

Por supuesto que no.

...

No puedes matar algo que no existe para empezar.

Eso no tiene...

No puedes matar algo que en un principio nunca estuvo vivo

Miré las partículas grises que flotaban en el agua

Ellos...

Exactamente.

Qué tonterías se me ocurren a veces.

...

Sí.

Supongo.

Después de pasar un tiempo dando vueltas por la ciudad, algo terminó llamando mi atención.

A lo lejos, una gran cantidad de soldados atlantes se movilizaban en una misma dirección. No eran solo tropas de infantería, también había naves, vehículos pesados y bastante armamento siendo trasladado hacia uno de los sectores más alejados.

Qué curioso.

Con todo lo que estaba ocurriendo en la ciudad, parecía extraño que estuvieran desviando tantos recursos hacia un mismo lugar.

Me picó la curiosidad.

Me volví invisible y comencé a seguirlos.

Mientras más avanzábamos, más evidente se volvía por qué ninguno de aquellos soldados parecía particularmente contento de estar allí.

Uno de los sectores exteriores de Atlantis prácticamente había desaparecido. Varias estructuras estaban reducidas a escombros, vehículos destruidos flotaban entre restos de edificios y había soldados caídos dispersos por todas partes. Las corrientes provocadas por la criatura arrastraban fragmentos de metal y piedra a través de las calles.

¿Qué demonios podía haber hecho todo eso?

No tardé demasiado en obtener una respuesta.

Mi único ojo se fijó en la enorme criatura que avanzaba a la distancia.

Tan grande como los titanes que habíamos liberado antes, quizá incluso un poco mayor. Su cuerpo avanzaba entre las construcciones como si apenas estuvieran allí, empujando estructuras y levantando enormes nubes de sedimentos cada vez que golpeaba el suelo.

Cientos de disparos impactaban constantemente contra el

No parecían importarle demasiado.

Varias naves atlantes rodeaban a la criatura mientras descargaban sus armas desde diferentes ángulos, pero los ataques apenas conseguían que desviara la cabeza.

Bueno...

Supongo que ese grandote es Giganto.

Le quedaba el nombre.

La verdadera razón por la que todavía no había llegado más lejos eran unas enormes máquinas instaladas alrededor del sector.

Torretas sónicas.

Cada vez que una de ellas disparaba, una fuerte vibración atravesaba el agua y golpeaba directamente contra la criatura. Giganto se estremecía y sus movimientos se volvían más lentos durante algunos segundos, como si las ondas estuvieran desorientándolo o interfiriendo con su equilibrio.

No le hacían daño.

Pero al menos conseguían mantenerlo ocupado.

Una explosión sacudió el sector.

BOOM

Una de las torretas sónicas se apagó de golpe entre una nube de burbujas y restos de metal.

-¡REEMPLACEN ESA TORRETA! ¡RÁPIDO, RÁPIDO! *gritó uno de los oficiales atlantes.

Varios soldados comenzaron a mover otra de aquellas pesadas máquinas hacia la posición.

-Señor, el uso continuo está sobrecargando los sistemas *advirtió uno de sus subordinados mientras revisaba una pantalla* Todavía tenemos una docena de unidades disponibles, pero si continuamos utilizándolas a esta intensidad no van a durar demasiado.

El oficial observó durante un momento la máquina destruida y después volvió la vista hacia Giganto.

La criatura seguía avanzando.

Lentamente.

Pero avanzaba.

Se pasó una mano por su frente.

-¿Sabemos algo del rey Namor?

-Ya enviamos un mensajero, señor.

-¿Y?

-No sabemos cuánto tardará en encontrarlo ni cuándo podrá regresar.

El oficial apretó la mandíbula.

Otra torreta sónica disparó.

La onda atravesó el agua y golpeó a Giganto.

La enorme criatura frenó durante unos segundos antes de soltar un rugido que hizo vibrar incluso las estructuras que todavía permanecían en pie.

El oficial observó cómo las líneas de soldados retrocedían unos metros.

-Esperemos que sea pronto, entonces.

Yo seguía flotando a unos metros por encima de ellos, completamente invisible.

Namor, ¿eh?

Miré nuevamente hacia Giganto.

Después hacia las torretas sónicas.

Y luego hacia todos aquellos soldados que parecían estar a una explosión de quedarse sin plan.

Bueno...

Ya tengo experiencia con cuerpos grandes...podría intentarlo una vez mas ¿no?.

====

Muy lejos de la ciudad, donde las luces de Atlantis apenas conseguían atravesar la oscuridad del océano, dos figuras permanecían inmóviles observando el caos.

Una de ellas era una mujer.

La otra, un pequeño dron que flotaba a su lado, manteniéndose perfectamente estable a pesar de las corrientes.

Desde aquella distancia podían verse los destellos producidos por los disparos, las explosiones que aparecían entre los edificios y las enormes naves atlantes desplazándose de un sector a otro mientras intentaban contener los distintos ataques.

La mujer observó todo aquello durante varios segundos antes de hablar.

-Hasta ahora ha salido bastante bien.

Cruzó los brazos.

-Una que otra cosa imprevista, pero en esencia... el plan sigue funcionando.

Una voz masculina robótica salió del dron.

-Frase considerablemente optimista, aunque técnicamente correcta.

La mujer giró ligeramente la cabeza hacia él.

-¿Eso fue un intento de darme la razón?

-No.

Ella rodó los ojos.

La voz continuó con la misma tranquilidad.

-Nos aproximamos a la etapa más importante. Muy pronto aparecerá la oportunidad que hemos estado esperando, por lo que debemos mantenernos atentos. Desperdiciarla ahora convertiría gran parte de nuestro esfuerzo realizado hasta este punto en algo inútil.

La mujer volvió a mirar hacia Atlantis.

A lo lejos, una nueva explosión iluminó momentáneamente una parte de la ciudad.

-Ya es hora de que este juego termine.

Su expresión se endureció ligeramente.

-Me cansé de esperar.

-Si deseamos obtener el resultado correcto, la paciencia continúa siendo necesaria.

-Sí, sí, paciencia.

La mujer suspiró.

-Si hubiese sabido desde el principio que tendría que esperar tanto, habría rechazado tu propuesta.

El dron no respondió.

Durante varios segundos, ambos permanecieron observando en silencio la ciudad.

-Eso es mentira.

La mujer levantó una ceja.

-¿Ah, sí?

-La probabilidad de que hubieras rechazado la propuesta bajo esas circunstancias es de aproximadamente un 14.06%.

Ella finalmente giró hacia el dron.

-¿Y cómo llegaste exactamente a ese número?

-Tu odio hacia tu hermano supera ampliamente la molestia que te provoca esperar.

Hubo una pequeña pausa.

-Incluso considerando tus repetidas quejas al respecto.

La mujer lo observó en silencio.

Después una sonrisa comenzó a aparecer lentamente en su rostro.

-Bueno...

Volvió la mirada hacia la ciudad.

-Sí. Probablemente habría aceptado de todas formas.

-Lo sé.

-No terminé.

La mujer cruzó nuevamente los brazos.

-Que hubiese aceptado no significa que no desearía haber dicho que no.

-La distinción es irrelevante para el resultado.

-¿Para ti todo es irrelevante mientras los números terminen como quieres?

-No todo.

La mujer lo miró de reojo.

-Qué tranquilizador.

Un profundo rugido atravesó el océano.

Ambos dirigieron su atención nuevamente hacia Atlantis.

A la distancia, la gigantesca figura de Giganto se levantaba entre los restos de uno de los sectores exteriores mientras cientos de disparos iluminaban el agua alrededor de su cuerpo.

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BUEEEENAS, COMO ANDAN GENTE? ESPERO QUE BIEN

BUENO, SEGUIMOS ACERCANDONOS CADA VEZ MAS AL FINAL DE ESTE ARCO, QUE SORPRESAS NOS ESPERARAN EN LOS PROXIMOS EPISODIOS? QUIEN SABE

COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR TODO SU APOYO Y SUS COMENTARIOS

RECUERDEN QUE TENEMOS PATREON, DONDE LOS CAPITULOS SERAN SUBIDOS CON MAYOR ANTELACION

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MUCHAS GRACIAS POR DARME DE COMER 

BUENO, ESO ES TODO, NOS VEMOS EN EL PROXIMO CAPITULO MUCHACHOTES

SE ME CUIDAN 😘

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