El viento soplaba con una violencia gélida en las cumbres de Ringo. A sus 17 años, Malfurion Stormrage se encontraba en el centro de un claro rodeado de pinos cubiertos de nieve. Sus 3.50 metros de altura lo hacían parecer una deidad del bosque que había emergido de la tierra misma. Sus pies, descalzos a pesar de la temperatura bajo cero, estaban hundidos en el suelo congelado, extrayendo la escasa energía vital de la tierra dormida a través de su Mori Mori no Mi.
Frente a él, un bloque de Acero de Kuni, el metal más duro del mundo, se erguía como un desafío silencioso.
— El Haki no es solo fuerza, Malfurion —dijo una voz desde las sombras. Un viejo maestro samurái, que Malfurion había "convencido" para que lo entrenara tras demostrar su honor, observaba desde una roca—. Si intentas romper el acero con madera, la madera se quebrará. Debes hacer que tu voluntad fluya a través del vacío. No golpees el metal... golpea lo que hay detrás de él.
Malfurion cerró los ojos. Sus manos, antes verdes y vibrantes, se tornaron de un color ébano profundo, pero no por el Haki de Armamento endurecido tradicional. Esta vez, buscaba el Ryou. Visualizó el Jugo de la Vida corriendo por sus venas no como un líquido, sino como una corriente eléctrica que se extendía más allá de su piel.
La Maestría de la Madera de Hierro
— Mori Mori no Mi: Estilo Wano - Impacto del Bosque Invisible.
Malfurion lanzó un golpe de palma abierta. Su mano se detuvo a escasos centímetros del bloque de acero. Durante un segundo, no ocurrió nada. Luego, un sonido agudo, como el de una campana rompiéndose, resonó en toda la montaña. El bloque de acero de Kuni no se abolló; se pulverizó desde el centro, explotando hacia afuera en miles de fragmentos metálicos.
— Lo lograste —susurró el samurái, asombrado—. Has imbuido la vida en el vacío.
Malfurion observó su mano. Ahora podía proyectar su Haki a través de sus raíces subterráneas, permitiéndole destruir el corazón de un barco de guerra o el cráneo de un Almirante sin siquiera tocarlos físicamente. Su Mori Mori no Mi ya no era solo creación; ahora era una fuerza de penetración absoluta.
La Reina del Alma de Acero
Mientras tanto, en un valle cercano, Charlotte Linlin entrenaba de una forma mucho más violenta. Se enfrentaba a una manada de Wanizame (tiburones-cocodrilo terrestres) mientras cargaba con pesadas cadenas de piedra marina en sus muñecas para limitar su poder.
— ¡Soru Soru no Mi: Armadura de Voluntad! —rugió Linlin.
En lugar de crear Hominas externos, Linlin aprendió a compactar las almas que recolectaba alrededor de su propio cuerpo. A sus 17 años, su piel de acero rosa se había vuelto tan densa que las espadas de los samuráis rebeldes que intentaban emboscarla se hacían pedazos al tocarla. Ella no solo dominaba el Ryou; estaba aprendiendo el Haki de Conquistador Avanzado, imbuir sus ataques con los rayos negros que solo los más fuertes del mundo poseían.
El Secreto de la Séptima Fruta: La Gura Gura no Mi
Una noche, mientras compartían una comida caliente bajo las raíces de un árbol gigante que Malfurion había creado para que sirviera de refugio, él sacó un pergamino antiguo que había obtenido en los archivos de la capital de Wano.
— Linlin, Plutón está enterrado y así se quedará —dijo Malfurion, mirando el fuego—. Pero hay un poder que el mundo llama "La Fruta que puede destruir el mundo". El Gobierno cree que está en algún lugar del West Blue, pero mis esporas han detectado un rastro diferente. Un rastro que lleva a las islas volcánicas cerca de Wano.
Linlin dejó de comer y lo miró fijamente. —¿La Gura Gura no Mi? ¿Terremotos?
— Imagina tus almas infundidas en la vibración de la tierra —respondió Malfurion—. Si obtenemos esa fruta antes de que un pirata común la encuentre, tendremos el control del mar, el cielo y el suelo. Sería la séptima Logia... aunque es una Paramecia, tiene el poder de una fuerza de la naturaleza.
La Forja de las Armas Reales
Antes de partir de Wano, Malfurion utilizó su control biológico para un experimento sin precedentes. Tomó madera del Árbol Sagrado de Wano y la fusionó con su propio cuerpo durante días, regándola con su sangre. De este proceso nacieron dos armas:
Yggdrasil's Spine (La Columna de Yggdrasil): Una lanza para él, hecha de madera de Adam pura, tan pesada que solo alguien con su fuerza podía levantarla, capaz de canalizar el Ryou sin perder energía.
Sovereign's Heart (El Corazón de la Soberana): Un núcleo orgánico que Linlin integró en el mango de Napoleón, permitiendo que la espada consumiera almas de forma mucho más eficiente.
El Camino hacia los 18 Años
El capítulo cierra con Malfurion y Linlin observando el amanecer desde las cascadas de Wano. Sus cuerpos están llenos de cicatrices, pero sus ojos brillan con una confianza que roza la divinidad.
— Hemos enterrado el arma de los antiguos —dijo Malfurion—. Hemos dominado el arte del acero. Ahora, Linlin, vamos a buscar la fruta del terremoto. Y cuando cumplamos 18, el mundo se dará cuenta de que ya no somos niños huyendo de Mary Geoise... somos los dueños de su destino.
