WebNovels

Chapter 26 - ¡Las inseguridades de Saya Takagi!

NOTA: ESPERO Y LES GUSTE ESTE CAPITULO, NO OLVIDEN DEJAR SUS PIEDRAS DE PODER Y COLECCIONAR ESTE FIC. xD

Después de terminar Miyamoto Rei se retiró algo tímida para limpiarse, al llegar la noche como ya tenías un plan en mente te ofreciste como voluntario para hacer la primera guardia nocturna.

Sin embargo, antes siquiera de que llegara tu turno, Shizuka Marikawa apareció en tu habitación.

Según ella, quería profundizar un poco más en sus conocimientos de biología… y también hablar contigo con más calma. Para decirlo sin rodeos, Shizuka iba claramente por una noche de pasión.

Tras esa conversación prolongada con Shizuka, abandonaste el dormitorio hiciste guardia y tras asegurarte de que todos dormían profundamente comenzaste a recolectar agua y otros recursos como un loco. 

Volviste a guardar todos los suministros obtenidos en las dos primeras simulaciones y los almacenaste en tu inventario del sistema.

Entre ellos había papas fritas, barras de pan, paquetes de fideos instantáneos, botellas de agua, bebidas variadas y, lo más importante, otras dieciocho toneladas de agua.

Una vez asegurados estos recursos, comenzaste a recolectar más agua sin dejar nada, logrando reunir casi nueve toneladas adicionales.

Después de completar la tarea, permaneciste un tiempo en guardia. Cuando todo estuvo en orden y llegó el turno de Meiko Shiraki la molestaste un poco y finalmente huyendo regresaste a tu habitación para descansar con Shizuka Marikawa entre tus brazos.

[Simulación finalizada.]

[Número de intentos de simulación restantes hoy: 0.]

[Recompensas recibidas: papas fritas, pan, fideos instantáneos, agua embotellada, bebidas, materiales de reparación de vehículos, treinta toneladas de agua potable.]

[El nivel del manejo de la lanza ha aumentado al nivel 2]

En esta tercera simulación, mejoró el manejo de la lanza, aunque la mayor ganancia fueron sin duda claramente los recursos, en especial el agua.

Por otro lado pensándolo bien era lógico que solo el manejo de la lanza mejorara y no el manejo de vehículos. Cuanto mayor es el nivel de cierta habilidad, más estrictos se vuelven los requisitos para seguir mejorándola.

Por ejemplo, en las primeras etapas bastaba una sola interacción para subir de nivel, pero más adelante se necesitaban muchas más repeticiones para lograr el mismo resultado. Por lo que esta vez su yo de la simulación prefirió subir el manejo de la lanza.

Por otro lado los recursos eran igual de importantes en especial el agua. En este mundo no solo había zombies como originalmente pensaba si no que también estaban las altas temperaturas, bajas temperatura, la lluvia ácida y quién sabe qué más cosas en el futuro. Frente a todo eso, los suministros eran lo más valioso.

Además, a partir de la mañana siguiente, la temperatura continuaría aumentando, lo que volvería el agua aún más preciada. 

Por suerte, Takeshi ya llevaba treinta toneladas de agua potable en su almacén del sistema, así que no tenía de qué preocuparse en un corto periodo de tiempo.

—Hmm…

En ese momento, sintió una extraña presión en el abdomen. Al bajar la mirada, vio a Shizuka apoyada contra él, dormida profundamente… y babeando. Takeshi revisó la hora. Ya era tarde. Bostezo un poco, se acomodó un poco mejor y decidió descansar.

A la mañana siguiente, Takeshi despertó cuando un rayo de sol cegador se filtró por la ventana. Aunque quería dormir un poco más. No había forma de hacerlo, la luz era demasiado intensa.

Levantó la cabeza y noto que estaba entre los pechos de Shizuka con sus manos abrazando su esbelta cintura aunque no sabía cómo habían llegado a esta posición no le importó demasiado miró a Shizuka, que aún dormía profundamente y sus labios se crisparon ligeramente.

—Parece que ayer nos excedimos un poco…

La temperatura exterior se sentía claramente anormal. Eran apenas las ocho de la mañana, el sol acababa de salir y, aun así, el calor ya resultaba sofocante, esto era sin duda para que una persona normal se despertase pero Shizuka no era el caso, sin duda estaba completamente exhausta.

Sin darle demasiada importancia, Takeshi se levantó, se aseó y luego se dirigió a la tienda cercana para almacenar todos los suministros del almacén en su almacén del sistema.

Por otro lado Mai seguía atrapada en la biblioteca había que apurarse después de todo tenía que ir por ella.

Cuando abrió la puerta de la habitación, se encontró de frente con Saya en el pasillo del segundo piso.

—¡Ah! —exclamó ella al sobresaltarse al verlo aparecer de repente, envuelto solo en una toalla.

Tras reconocerlo, Saya soltó un suspiro de alivio. —¡Uf! Pensé que era otra persona… eres tú, Takeshi-sensei —dijo Takagi Saya, soltando el aire que había contenido.

A juzgar por su reacción, en su mente Takeshi ya ocupaba una posición especial, era sin duda alguien confiable, alguien fuerte. Alguien que, incluso en medio del caos, parecía tener siempre el control.

Había sido él quien la protegió el día anterior, había sido él quien tomó decisiones cuando los demás dudaban.

Por eso, Saya sintió alivio al verlo. Sin embargo, ese alivio se evaporó en el instante en que su mirada se desvió hacia el interior de la habitación.

—¿Eh…? —sus ojos se abrieron de par en par—. E-espera… ¿qué hace la señorita Shizuka en tu habitación?

Allí estaba Shizuka Marikawa dormida profundamente con una expresión tranquila… y una sonrisa tonta en su rostro.

—No tiene nada de extraño que dos profesores compartan habitación, ¿o sí? —respondió Takeshi, encogiéndose de hombros con total naturalidad.

Su tono era calmado, como si estuviera exponiendo un hecho obvio.

—S-supongo que…si —Saya asintió por inercia, aceptando la lógica sin pensar demasiado—No es raro que los compañeros duerman juntos…

Pero apenas dio dos pasos, su cuerpo se tensó de inmediato —¡Espera! —giró sobre sí misma de golpe—¡No, no, no! ¡Eso no está bien!

La realización la golpeó de lleno.

—¡Takeshi-sensei, la señorita Marikawa es una mujer! ¡Tú eres un hombre! ¡Aunque sean profesores, no pueden dormir juntos como si nada!

Su voz se elevó, mezclando confusión, indignación… y algo más difícil de identificar.

—Saya —respondió Takeshi poniendo los ojos en blanco —¿De verdad quieres que te lo explique con lujo de detalles? Los asuntos de adultos no son cosa de niños.

Por supuesto que no era tonta, ¿cómo no iba a saber lo que Takeshi y Shizuka habían hecho la noche anterior? es solo que al pensar en ello un sentimiento extraño surgió en su pecho, era como si alguien hubiese agarrado su corazón y aplastado con fuerza.

—¡No me trates como una niña Takeshi-sense! —replicó ella, apretando los puños tratando de reprimir esa emoción desagradable.

— ¡En menos de un día ya mostraste tu verdadera naturaleza! ¡A-atacaste a la Shizuka-sensei! ¡Pobre de ella…!

Cuando dijo estas palabras, el tono de Saya estaba lleno de indignación, dolor y sarcasmo, como si simpatizara profundamente con la difícil situación de Shizuka. Pero incluso mientras hablaba, Saya no pudo ignorar la sensación que se enroscaba en su pecho.

No era esa extraña emoción también era inseguridad acerca de su situación. Takeshi-sensei era fuerte muy fuerte, era decisivo, era el eje alrededor del cual giraba el grupo.

Shizuka, aunque no combatiera, era médica una pieza esencial en este grupo quizás la más importante, Saeko era una espadachina temible, Rei sabía empuñar una lanza con maestría y Meiko podía volar las cabezas de los zombies con una patada sin esforzarse demasiado.

¿Y ella? ¿que era de ella?

Saya bajó ligeramente la mirada con las lágrimas apunto de salir, no era fuerte, no sabía pelear. Su inteligencia, aunque notable, parecía innecesaria cuando Takeshi ya lo planeaba todo como si conociera el futuro de antemano.

En un equipo donde todos tenían un rol claro…Ella sentía, por primera vez, que podía ser prescindible y ese pensamiento, más que la escena frente a ella, fue lo que realmente le dolió.

Sin embargo, al ver a Shizuka acostada en la cama de Takeshi por el rabillo del ojo, tuvo una idea audaz en su corazón.

Si, y quiero decir si, tuviera ese tipo de relación con Takeshi-sensei, el tipo en el que conozco sus fortalezas y debilidades, y usted conoce la profundidad de mis sentimientos. De esa manera, incluso si no soy muy útil, no tengo que preocuparme por que me expulsen del equipo ¿verdad?

"¡¿Eh?! ¡No, ¿en qué estoy pensando?! ¡¿Esto no es simplemente tirarme a la boca del lobo?!" Saya Takagi se dio cuenta después de pocos segundos de lo escandalosos que eran sus pensamientos en ese momento.

—¿En qué estás pensando? —preguntó Takeshi al notar que Takagi Saya se había quedado inmóvil, con la mirada perdida.

—¡Ah! —Saya se sobresaltó cuando él se inclinó un poco para mirarla de frente.

La cercanía repentina la puso nerviosa. En realidad, llevaba un buen rato dándole vueltas a la misma idea de antes, sin atreverse a ponerla a prueba por factible que pareciera.

Pensaba en Shizuka. Pensaba en Takeshi. Y, sobre todo, pensaba en su propio lugar dentro del grupo. En todo caso su mente era un lío de emociones.

—¿Qué te pasa? —insistió Takeshi con curiosidad— Estás demasiado distraída… y te asustas por nada.

—¡Es culpa tuya por acercarte así de repente! —replicó Saya, con un tono más brusco del que pretendía.

Sin darle tiempo a responder, se dio media vuelta y regresó casi corriendo a su habitación. Takeshi se quedó unos segundos en silencio, observando la puerta cerrarse frente a él.

—Tsk… tsundere —murmuró para sí.

No le dio mayor importancia. Se cambió de ropa con calma y, poco después, salió directamente hacia la tienda de conveniencia. En cuanto al beso de la última simulación bueno no era necesario por el momento, después de todo esta era la realidad. 

Sin contar que pudo percibir que los sentimientos de Saya eran bastante complicados, era mejor darle algo de tiempo antes de actuar.

Dentro de la tienda, el cajero estaba sentado detrás del mostrador. Tenía la barba incipiente y una expresión agotada, como si aún no terminara de aceptar que el mundo que conocía ya no existía.

No era exagerado decir que su apariencia a pesar de que solo había pasado un día se veía como si ya hubiesen pasado años.

El grupo de estudiantes que había abandonado el autobús el día anterior tampoco estaba allí. Probablemente, el chico rubio se escapó de sus ataduras así que con los suyos habían encontrado algún edificio deshabitado para refugiarse.

—¿¡Eh!? ¿Qué haces aquí? —preguntó el cajero al ver entrar a Takeshi, poniéndose en guardia de inmediato.

Para él, Takeshi tampoco era una buena persona. El día anterior había entrado, había comido, se había llevado cosas… y se había marchado sin decir una palabra.

Claro, ya nadie pagaba en el apocalipsis, pero aun así el recuerdo le producía incomodidad. Eso sí, el cajero no era estúpido. Sabía perfectamente que Takeshi era fuerte, demasiado fuerte.

Con un mundo así de caótico ahora, la fuerza era la única ley. Los débiles solo podían bajar la cabeza y aceptar.

Takeshi recorrió la tienda con calma, como si solo estuviera mirando. Luego, aprovechando un descuido del cajero, se deslizó hacia la zona de almacenamiento.

El almacén estaba bien surtido: pan, papas fritas, fideos instantáneos, agua embotellada y otros materiales útiles para sobrevivir.

Con un simple gesto, gran parte de los suministros desapareció, almacenada en el inventario del sistema. No se lo llevó todo, dejó una parte: lo suficiente para que el cajero sobreviviera por meses… y para que aquellos estudiantes que había dejado atrás no murieran de inmediato.

Tras eso, tomó algunos artículos visibles, salió de la tienda sin despedirse y siguió su camino, al ver esto el cajero no dijo nada.

En el fondo, sabía que, si hubiera intentado detenerlo, probablemente habría terminado atado de nuevo.

Takeshi regresó al autobús escolar cargando varias bolsas después de todo aún había que mantener las apariencias. Para entonces, Shizuka, Saeko, Meiko, Saya y Rei ya estaban allí, listas para partir.

Shizuka estaba completamente apática, recostada en los asientos traseros, claramente agotada. Por otro lado con la partida de más de una docena de personas, solo ellos seis permanecían en el autobús, lo que hacía que el interior se sintiera extrañamente amplio… y silencioso.

—Takeshi-sensei, ¿sabe conducir? —pregunto Saeko acercándose— La doctora Shizuka dice que está demasiado cansada para hacerlo.

En el fondo del autobús, Shizuka murmuraba cosas incoherentes, medio dormida, con un hilo de baba escapando de la comisura de sus labios, pero con una clara expresión feliz en el rostro

—Claro que sé conducir —respondió Takeshi sin dudarlo con una sonrisa.

Mientras el motor se preparaba para arrancar, Saya observaba la escena en silencio. Veía a Shizuka, veía a Takeshi… y sentía una presión incómoda en el pecho.

Suspiro con impotencia aparte de no saber su lugar en el grupo además, sentía que estaba perdiendo algo que ni siquiera sabía cuándo había empezado a considerar suyo.

Esa sensación mezcla de celos, inseguridad y miedo se aferró a su pecho mientras el autobús escolar se ponía en marcha.

....

En el asiento del conductor Saeko miraba a Takeshi con sorpresa no solo ella también las demás chicas lo hacían después de todo no creían del todo que Takeshi pudiese manejar al ver esto Takeshi soltó un bufido de desdén.

Con Dominio de Vehículos en nivel 3, no había razón para que no pudiera manejar un simple autobús escolar.

En ese momento mientras ajustaba el retrovisor Saya se acercó con una sonrisa algo rígida. —¿A dónde vamos ahora? —preguntó.

Aunque su tono era firme, pero por dentro seguía sintiéndose inquieta con su situación y las extrañas emociones en su corazón.

—Al centro de la ciudad —respondió Takeshi mientras conducía —Casi todas sus familia están allí. Y yo también tengo asuntos pendientes.

Al escuchar esto los ojos de Rei se iluminaron y en su corazón rezó por saber algo de su madre o padre, sería bueno si los encontrara.

El autobús avanzaba a toda velocidad ignorando por completo algunos zombies en el camino. Mientras tanto, en la tienda de conveniencia, el cajero abrió el almacén por simple costumbre.

La puerta estaba entreabierta lo que lo hizo sentir muy incómodo en su corazón cautelosamente encendió la luz. Al encender la luz, se quedó helado.

—¿¡Esto es… esto es un robo…?! —exclamó al ver que más de la mitad de los suministros habían desaparecido, el rostro del cajero estaba lleno de incredulidad y sorpresa sin poder creer lo que veía con sus ojos.

____________________________________________________________________

¿TE GUSTARÍA APOYAR ESTA OBRA?

¡SI ES ASÍ TE DEJO MI PAYPAL, LOS QUIERO GRACIAS POR EL APOYO!

https://www.paypal.com/donate/?hosted_button_id=4VXFA4NCR9B6C

More Chapters