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Chapter 29 - ¡El autobus modificado muestra su destreza, plan para rescatar a Sakurajima Mai!

NOTA: ¡¡¡DEJEN LAS POWER STONES Y SUS COLECCIONES CHICOS!!!!

Mientras hablaba, Takeshi volvió a acomodarse en el asiento del conductor. Sus manos se cerraron alrededor del volante con firmeza y, sin decir nada más, giró la llave.

El motor del autobús rugió con un sonido poderoso, muy distinto al de antes. —Agarrate fuerte —dijo con voz calmada.

Pisó el acelerador. El enorme vehículo avanzó y, apenas unos metros después, el primer zombi apareció tambaleándose frente a ellos.

¡BAM!

El impacto fue aterrador. El cuerpo del zombie salió despedido hacia un lado como un muñeco de trapo, estrellándose contra un coche abandonado su cráneo se estrello contra el parabrisas y debido a la fuerza estalló como una sandía.

El frontal reforzado que Takeshi había puesto apenas se sacudió por el impacto.

—Vaya eso fue sorprendente… —murmuró Saya sorprendida.

Takeshi ajustó mínimamente el volante, calculando la trayectoria con precisión. Otro grupo de zombies surgió de una esquina.

En este punto su manejo de vehículos de nivel tres era tan aterrador que parecía el maldito Dominic Toretto.

¡CRASH!

¡CRUJIDO!

El autobús los arrolló sin piedad. Huesos rompiéndose, carne aplastada bajo las llantas hechas para soportar ambientes extremos.

Algunos quedaron atrapados bajo el chasis y fueron arrastrados varios metros antes de ser triturados por completo y aún así el vehículo no perdió velocidad en lo absoluto.

—Las suspensiones aguantan perfecto… —pensó Takeshi con satisfacción —Buen trabajo para mi yo del pasado.

Un zombi intentó lanzarse contra el costado.

¡CHAK!

Las placas metálicas improvisadas lo golpearon de lleno, partiéndole el torso. El resto del cuerpo quedó atrás, retorciéndose inútilmente en el asfalto.

Dentro del autobús, el silencio se mezclaba con el sonido constante del motor y los impactos aterradores.

—Esto es… aterrador —dijo Rei con asombro y la admiración que tenía por Takeshi volvió a aumentar.

"Vaya eso fue genial Takeshi-sensei, no pensé que estas pequeñas modificaciones fueran tan eficaces" Saeko elogio sin dudarlo a lo que todos asintieron.

Al ver la expresión atónita de Saeko y los demás reflejada en el parabrisas Takeshi no pudo evitar sentirse algo orgulloso.

Después de todo sí que se había esforzado en dejar este autobús al cien porciento.

El trayecto continuó y llegó a un punto la sorpresa inicial se desvaneció reemplazada por el martirio del calor.

—Takeshi-sensei, ¿adónde piensa ir ahora? —preguntó Takagi Saya mientras se acercaba al asiento del conductor.

—Primero necesitamos encontrar un lugar para descansar —respondió Takeshi con calma— Aunque ya entramos en la ciudad, el calor es insoportable. Necesitamos agua… y algo de sombra, hmmm también algo de aire acondicionado supongo.

—Sí, tienes razón —asintió Saya—Incluso dentro del autobús es difícil aguantar esta temperatura.

¡Chirrido!

Después de un tiempo el autobús escolar se detuvo de golpe. Saya perdió el equilibrio y, por instinto, se inclinó hacia adelante.

Sus dos imponentes atributos volvieron a presionaron contra la parte posterior de la cabeza de Takeshi.

Sin embargo, el frenazo no se debió a un fallo mecánico ni a un neumático reventado, sino que Takeshi había pisado el freno deliberadamente.

Siendo lanzada nuevamente hacía adelante Saya Takagi se preguntó si Takeshi lo había hecho a propósito, por lo que miro con sospecha, ante esto Takeshi solo pudo reírse entre dientes.

—Takeshi-sensei, ¿por qué te detuviste tan de repente? —se quejó Saya, aún tratando de acomodarse.

—¿Ven eso? —dijo él, señalando hacia el frente ignorando el enfado de Saya—. ¿Hay alguien atrapado en esa biblioteca?

No muy lejos de allí, el edificio de la biblioteca se alzaba rodeado de zombies. Takeshi había elegido cuidadosamente el ángulo. Desde esa posición, la escena era clara una figura estaba acurrucada en el interior, más específicamente en la esquina de la biblioteca.

Veamos si pueden verla… pensó con interés.

Takeshi sabía perfectamente que allí estaba Sakurajima Mai. Lo que quería comprobar era si su invisibilidad seguía funcionando frente a humanos.

Después de todo, el hecho de que Mai se atreviera a aparecer en público con un disfraz de conejita antes del apocalipsis indicaba que ya estaba en un estado especial de invisibilidad, es decir no podía ser visto por los demás.

Su duda era si eso seguía activo ahora y si los demás podrían verla.

[Anfitrión debido a un error del mundo, el efecto de invisibilidad de Sakurajima Mai solo funciona contra zombies. Tiene un efecto mínimo en humanos.]

La voz del sistema resonó en la mente de Takeshi y así sus dudas fueron resueltas con facilidad.

"Oh eso es bastante perfecto" Pensó el visiblemente aliviado después de todo no quería que los demás lo tacharan de loco.

—Sí… —dijo Saya, entrecerrando los ojos—Hay alguien atrapado ahí dentro… ¡Y lleva un disfraz de conejita!?..... ¿¡Ahhh que rayos!?

En el interior de la biblioteca, una joven de cabello negro largo y liso estaba agazapada en un rincón. Su cuerpo temblaba y su expresión era claramente la de alguien con miedo.

—Espera… —murmuró Saya—¿Por qué alguien iría a la biblioteca vestida así? ¿Hay alguna moda nueva?

Frunció el ceño levemente confundida —Además… se me hace conocida… ¿no piensan lo mismo?

—Tal vez estaba participando en algún evento otaku o así —respondió Takeshi con una sonrisa burlona— Pasó por aquí, quiso leer un poco… y terminó atrapada o algo así.

—¡¿Eh?! ¡Espera! ¡Esa chica es Sakurajima Mai! —exclamó Saya de repente al reconocer a la persona en vestida de conejita

En ese momento sus ojos debido a la sorpresa se abrieron de par en par. Saya Takagi era fan de Mai Sakurajima.

Había visto sus dramas incontables veces y poseía una colección considerable de productos oficiales.

—¡Es ella! ¡No me equivoco!

— ¿Sakurajima Mai? —Shizuka Marikawa se acercó de inmediato a la ventana al escuchar la conmoción —¡Oh, cielos… es verdad!

Shizuka también la reconoció al instante. A ella le gustaba Mai porque la encontraba adorable… y porque siempre había querido una hermana menor así.

—¡Takeshi-sensei, por favor, tiene que salvarla! —Saya no dudó ni un segundo. Se lanzó hacia Takeshi y lo abrazó por la cintura. Su cuerpo se presionó contra él con fuerza una calidez inmediata lo envolvió.

—¡Yo también te lo ruego! —añadió Shizuka, acercándose y sujetándole la cabeza contra su pecho —¡Por favor, hay que salvarla Takeshi-kun!

Ante las súplicas de Saya Takagi y Shizuka Marikawa, a Takeshi le resultó sumamente difícil resistirse.

Por supuesto, no dijo que no salvaría a Mai Sakurajima después de todo [Invisibilidad] Todavía necesita que Mai Sakurajima ayude para subirla de nivel, después de todo una habilidad que al nivel diez es similar al Kamui de Obito verdaderamente la ansia con todas sus fuerzas.

"¿Qué opinan?" Takeshi salió del abrazo de Shizuka y miró a los demás en el autobús en busca de sus opiniones.   

—Me da igual —respondió Shiraki Meiko con frialdad—Si quieres salvarla, hazlo. Para mí es solo un gasto extra de energía.

Parece que en la opinión de Shiraki Meiko, salvar a Sakurajima Mai no supone prácticamente ningún esfuerzo.

—No podemos quedarnos mirando mientras alguien muere —intervino Miyamoto Rei con firmeza —Mi voto es salvarla.

A Rei Miyamoto también le gusta bastante Mai Sakurajima, que gracias a Saya, ella está de alguna manera relacionada con ella.

Después de un verso obligado a repetir un año, Rei estaba muy deprimida, pero luego conoció a Saya, lo que la hizo sentir mucho mejor.

Además, Saya está obsesionada con Mai, mira compulsivamente los dramas que ella protagonizó y compra todos los productos que ella promociona en la televisión e internet.

La ferviente búsqueda de Saya por Mai Sakurajima llevó a Rei a verse obligada a conocer a Mai y verse de alguna manera influenciada por ella.  

Además, debido a que Saya compra una gran cantidad de productos promocionados por Mai, Saya de vez en cuando comparte algunos con ella en ciertas ocasiones.  

En fin en todo caso todo esto le dio a Rei una impresión bastante buena acerca de Mai.  

Ahora que ve a Mai atrapada en la biblioteca, naturalmente no dudará en querer salvarla, aunque sea solo para satisfacer a Saya. 

"Jeje, siento que mi opinión ya no importa." Tras escuchar los comentarios de los demás Saeko Busujima se rió entre dientes y respondió encogiéndose de hombros.

Tres personas en el autobús estaban inclinadas a salvar a Mai, mientras que la actitud de otra persona era ambigua, aparentemente indiferente a sí salvarla o no.

Por otra parte, Saeko notó que Takeshi también estaba inclinado a salvarla, por lo que sabía que su opinión ya no era importante.  

—Bien —concluyó Takeshi—Hora de discutir cómo vamos a rescatar a Sakurajima Mai.

.....

Dentro de la silenciosa biblioteca, Mai, vestida con un traje de conejita, se encontraba desplomada en un rincón, abrazándose las rodillas con fuerza.

Las orejas de conejo se inclinan ligeramente sobre su cabeza, denotando en gran medida su estado emocional actual.

Su largo cabello negro, lacio y brillante, caía desordenado por sus hombros, contrastando con la palidez de su rostro cansado.

Las medias negras se ceñían a sus piernas largas y delgadas, resaltándolas aún más bajo la tenue luz que se filtraba entre las estanterías.

El ajustado traje, pensado originalmente para llamar la atención, ahora se sentía como una cruel ironía.

El escote pronunciado dejaba al descubierto su figura, pero no había nadie que la mirara… o al menos, eso había sido así hasta hace poco.

Había pasado todo el día allí desde que el caos comenzó. El hambre le retorcía el estómago, los párpados le pesaban y su cuerpo entero estaba al borde del colapso.

Pero lo peor no era el cansancio físico, sino la desesperación que lentamente la devoraba desde dentro.

Mai era una artista. Una estrella infantil que había vivido bajo los reflectores desde que tenía memoria.

Sonrisas forzadas, expectativas ajenas, cámaras apuntándole incluso cuando solo quería desaparecer.

No hacía mucho, su madre la había obligado a participar en una sesión de fotos en traje de baño. Aquello fue la gota que colmó el vaso.

La relación entre ambas se congeló por completo, y Mai comenzó a cerrarse al mundo, deseando con todas sus fuerzas dejar de existir… o al menos, dejar de ser vista por los demás.

Y entonces lo impensable ocurrió, un día cualquiera, al salir de compras, notó algo extraño, la gente no reaccionaba a su presencia y los objetos que tocaban parecían moverse solos.

Al principio pensó que estaba soñando, pero después de unas cuantas pruebas comprendió que no lo estaba y en ese momento, Mai fue feliz.

Sintió, por primera vez en mucho tiempo, que Dios había escuchado su deseo. Las cadenas invisibles que la ataban al mundo se rompieron de golpe, y su corazón se sintió más ligero que nunca.

Comenzó a caminar sola por la ciudad, primero fueron cosas sencillas asustar a algunas personas, bromas a gente que le caía mal hasta que poco a poco se volvió más audaz.

Comenzó a tomar cosas sin pagar, a entrar al cine sin comprar boletos, a comer postres que antes evitaba para mantener una imagen perfecta.

Poco a poco, su atrevimiento creció con el tiempo, hasta que tuvo aquella idea absurda…entrar a una biblioteca vestida con un traje de conejita. Si nadie podía verla, ¿qué importaba?

Así que lo hizo eso fue gracioso por lo que no paró de reírse un día entero, pero los buenos tiempos no duraron.

El día anterior, algo cambió. La gente de la biblioteca empezó a comportarse de forma extraña. Sus movimientos se volvieron torpes y erráticos, sus ojos antes vivos parecían muertos.

Entonces ocurrió lo impensable. Una figura se lanzó de repente desde uno de los pasillos laterales y se abalanzó sobre un chico de cabello castaño, de mirada apagada y expresión habitualmente indiferente.

Sus ojos, siempre tan tranquilos, se abrieron de par en par al comprender demasiado tarde que aquello no era una broma ni una escena absurda de la vida cotidiana.

Intentó defenderse torpemente, empujando con las manos, retrocediendo entre las mesas de lectura. Por un instante creyó que podía escapar.

Pero demasiado tarde la criatura se le echó encima y hundió los dientes con brutalidad, desgarrándole parte del rostro. El impacto lo lanzó al suelo, y el silencio solemne de la biblioteca se rompió de golpe.

Gritos, gritos desesperados, agudos, llenos de terror. En ese momento Mai a pesar de la situación entendió algo.

No importa cuán tranquilo creas estar. Cuando un monstruo te arranque la cara, gritarás, suplicarás y llorarás por tu vida ¿verdad?

Tal como lo hizo ese chico, su voz llorosa resonó entre los estantes mientras pedía ayuda, mientras se arrastraba inútilmente con el rostro desgarrado, justo cuando pensaba que terminaría otra de las criaturas se abalanzó sobre él y le sacó los intestinos de una manera brutal usando únicamente sus manos.

Al ver eso no pudo soportarlo más y vomito todo lo que había comido en el día.

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