Morir... fue decepcionante, en el mejor de los casos.
No hubo dolor, ni hubo tiempo para arrepentirse.
Solo fue un instante.
Uno en el que todo simplemente dejó de importar.
Uno en el que todo se apagó sin aviso.
Y luego... no hubo nada.
...
Cuando abrió los ojos, lo único que sintió fue frio. Un frio indescriptible.
Parpadeó lentamente.
El techo sobre el era desconocido.
Pequeñas grietas marcaban su superficie.
Era viejo.
Sucio.
Irreconocible.
Luego... intento moverse.
Pero su cuerpo no respondió como esperaba. se tambaleó, casi cayendo al frio suelo.
Su cuerpo era de alguna forma mas ligero...
—¿Que...? — Se detuvo, con la incredulidad cruzando por su rostro...
¿Por qué sueno mas joven...?
Giro la cabeza; se encontró con un espejo.
Ese... no era él.
Era un joven.
No más de 16 años.
Pelo negro desordenado, ojos grises confundidos...
Por un momento pensó que era un sueño. Una broma que su cerebro le estaba haciendo.
Pero no.
Se sintió demasiado real. Demasiado vivo.
No había forma de que eso fuera un sueño.
Se llevó la mano al cuello.
Sintió las pulsaciones de su corazón, vivas y presentes.
Sus pensamientos dieron un vuelco.
—¿De verdad... estoy vivo otra vez? — Su voz, cargada de confusión, pregunto al aire.
Nada. Un silencio absoluto.
Que esperaba... si que soy un idiota, pensó con auto desprecio.
Vio una ventana, sucia y llena de mugre.
Se acerco, esperando lo peor.
Monstruos.
Sangre.
Muertes.
Pero no hubo nada extraño, simplemente vio una ciudad normal.
En una mesita de noche cercana, vio una identificación.
Por un momento fue desconocida, hasta que vio su rostro en ella.
Su nombre, Rensa.
Había estudiado japones antes de morir, ese nombre significaba algo...
Reinicio continuo...
—Qué nombre de mierda... — susurro mientras fruncia el ceño.
Los días pasaron.
En esos dias, intento entender. Intento saber si este era su mundo o uno desconocido.
Sin embargo, todo era extrañamente normal.
Ese lugar no era distinto al que estaba en su anterior vida.
Edificios enormes.
Motores rugiendo.
Pero la incomodidad nunca desapareció.
Una de que algo lo observaba. Algo que no podia percibir.
Un dia, revisando en la casa, encontró unos papeles.
Los papeles de su inscripción colegial.
Su corazón dio un vuelco.
Llevaba dias sin ir al colegio.
Buscando mas en la casa, encontró una mochila con cuadernos y libros.
—Mierda... ni puntuacion debe estar en el suelo... — apreto los puños, quejándose.
Un día despues de encontrar su mochila, se preparo para ir a la escuela.
Se baño, se cambio, se cepillo los dientes.
Y dio paso a una nueva fase de su vida.
Según el.
Varios dias normales prosiguieron en el instituto.
Conoció a sus antiguos amigos, estudio, formó esa reputación de buen estudiante...
Pero un día.
Escucho a unos chicos. Unos chicos mayores que el.
—Oye, escuchaste sobre el 'suicido', en el edificio abandonado?
—Si, escuche que se tiro del edificio, pero en el cuerpo había marcas de agarres.
—Quizás sea una broma y lo hacen por vistas.
Escucho todo.
Sus ojos se abrieron un poco mas de lo normal.
Hasta que sintió algo en su hombro.
Se volteo rapidamente.
Pero era uno de sus amigos que lo vio muy pensativo.
—Rensa! Que haces ahí parado! Vamos a clases!
—Esta bien... — murmuró Rensa, aun pensativo.
Ese mismo dia, mientras caminaba en las calles nocturnas.
Sintió una sensación incomoda.
Opresiva.
Su cuerpo se tenso, los pelos se le erizaron.
Volteo rápidamente.
Estaba angustiado.
Su cuerpo le grito una sola cosa:
Corre.
Pero no vio nada, la calle estaba normal.
—Solo es mi cabeza...
Cuando volteo hacia el frente.
Algo atrapó su tobillo.
El agarre era fuerte, al punto de lesionarle el tobillo.
Sus ojos se abrieron.
Intento correr.
No pudo.
Terror.
Sus ojos mostraban esa unica emoción.
Sintió que iba a morir.
Volteo.
Y esta vez apareció.
No...
No "apareció".
Siempre había estado ahí.
Solo que ahora... podía verlo...
Una masa.
Carne.
Ojos que no deberían existir.
Bocas... demasiadas.
Su mente no podia procesarlo.
—... ¿Que... es eso...?
Sus pupilas se dilataron.
Y entonces...
"Pobre."
Escucho una voz.
Parpadeo lentamente.
Todo se había pausado, aquel monstruo, a punto de morderlo, estaba completamente estático.
Se giro.
No vio a nadie.
"No intentes verme"
La voz salio.
No era gentil. No era fria.
Era simplemente indiferente.
Como la de un dios absoluto ante un débil mortal.
Hasta que volvió a pensar.
'Espera, un dios...'
Cuando todo estaba a punto de cobrar sentido, la voz quebró sus especulaciones.
—Sin ninguna posibilidad de sobrevivir... en un mundo de maldiciones — la voz suspiro, casi con pena divina.
—Ah? Entonces este mun-
"Cállate," la voz hablo, con una autoridad que hacia que Rensa temblará.
Se calló.
—Me das pena — concluyó el ser.
Rensa apreto los dientes, pero no dijo nada.
"Hoy es año nuevo," analizo el ser.
Algo tocó la espalda de Rensa, y antes de que volteara, todo volvió a la normalidad.
Y vio algo extraordinario.
El monstruo que estaba a punto de comerlo desapareció.
Y justamente vio en su reloj.
Era el 31 de diciembre a las 11:59 p.m.
Fuegos artificiales estallaban en el cielo y vio como todo se desfiguraba en pequeñas líneas.
Como si el se moviera a gran velocidad.
Y de repente...
Y entonces... todo cambió.
La realidad se deformo.
El se veia a si mismo.
Moviéndose confundido despues de ver a la maldicion desaparecer.
Pero el se veia a si mismo desde una gran altura, como si volara.
—¿Que esta pasando? — Pregunto confundido.
—Esta será tu primera repetición.
La misma voz de antes hablo detrás de el.
—Sere directo contigo —continuo la voz. —Estas en un mundo de maldiciones, como el monstruo que viste antes.
Hizo una pequeña pausa.
—Este mundo no es el tuyo — dijo la voz.
—Qué?
Luego, regreso a su cuerpo.
Miro a su alrededor.
Esta vez vio todo.
Esas llamadas 'maldiciones' estaban por doquier.
Algunas pequeñas.
Otras grandes.
Debo huir! Fue el unico pensamiento que llego a su mente.
Corrió.
Uno, dos, tres pasos—
Y se detuvo.
No porque quisiera.
Sino porque… no avanzó.
El mundo no se movió.
Pero sus piernas sí.
Una y otra vez.
Durante lo que sintió como minutos.
Tal vez más.
—¿Qué…?
Y entonces—
Dio un paso.
Solo uno.
Y desapareció.
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Primer capitulazo señoreeees.
Lean el capítulo auxiliar o la sipnosis para entender de que se trata la historia.
La historia es mía, eh, que no me la copien.
Bye bye!!
