WebNovels

Chapter 7 - Capítulo 7: La decisión que nadie más podía tomar

—Cueva bajo el volcán — lago de lava —

 

El aire ardía.

 

Cada respiración raspaba la garganta.

 

La roca negra brillaba en grietas incandescentes, como si el mundo estuviera agrietado desde dentro.

 

El lago de lava se extendía frente a ellos como un mar rojo vivo.

 

Y en medio de ese infierno…

 

el dragón.

 

Gigante.

Antiguo.

Imposible.

 

Su cuerpo atravesaba el magma como si fuera agua.

Las cascadas de fuego caían sobre sus alas sin dañarlo.

 

Cada paso hacía temblar la cueva.

 

Fen retrocedió.

Lyn no descendía.

Puddle vibraba escondido detrás de la pierna de Aoi.

 

Incluso sus compañeros…

 

tenían miedo.

 

Pero Aoi no.

 

Sentía otra cosa.

 

Una presión en el pecho.

 

Familiar.

 

Dolorosa.

 

Como volver a casa después de demasiado tiempo.

 

El dragón bajó la cabeza hasta quedar frente a ella.

 

Sus ojos ardían… pero no con odio.

 

Con algo más.

 

Algo que dolía mirar.

 

—Madre… —repitió con esa voz grave y femenina al mismo tiempo.

 

Aoi tragó saliva.

 

—Yo… no soy tu madre…

 

El dragón no respondió.

 

Solo la observó.

 

Luego habló.

 

—Te esperamos.

 

Silencio.

 

El magma burbujeó alrededor.

 

—Quinientos años… —continuó—. Mis hermanos… y yo.

 

Hina dio un paso atrás.

 

—Aoi… vámonos… esto no es un NPC normal…

 

Kaede apretó el bastón.

 

—Esto es contenido final… esto no es para nosotros…

 

Pero Aoi no escuchaba.

 

Sus ojos seguían fijos en los del dragón.

 

—Dime… —preguntó él con suavidad—.

—¿Te quedarás esta vez?

 

Aoi parpadeó.

 

—¿Qué…?

 

—¿Te quedarás a nuestro lado… y nos cuidarás otra vez?

 

El corazón le dio un salto.

 

—¿Cuidarlos…?

 

—Encuentra a mis hermanos —continuó el dragón—. Están dispersos por el mundo… esperando… igual que yo.

 

Aoi sintió un nudo en la garganta.

 

—Espera… algo no está bien… —murmuró—. ¿Qué está pasando realmente?

 

El dragón soltó una risa baja.

 

Nostálgica.

 

Triste.

 

—Sigues igual…

 

La lava se agitó.

 

El enorme cuerpo descendió lentamente…

 

hasta acostarse por completo sobre el lago ardiente.

 

Como si el peso ya fuera demasiado.

 

El magma cubrió parcialmente sus alas.

 

—Nunca pudimos ocultarte nada…

 

Aoi dio un paso adelante.

 

—¿Por qué hablas como si… te estuvieras despidiendo?

 

El silencio fue respuesta.

 

Luego—

 

—Así como los humanos mueren… —dijo—

—los dragones también tenemos un límite.

 

Hina abrió los ojos.

 

—…no puede ser…

 

—Este mundo… nos permite vivir quinientos años… quizá un poco más… —continuó el dragón—.

—Yo… y mis hermanos… estamos en nuestros últimos días.

 

El aire se volvió pesado.

 

—Después… —susurró—

—volveremos a ser huevos.

 

Aoi sintió frío.

 

—¿Huevos…?

 

—Sin recuerdos.

—Sin memoria.

—Sin saber quiénes fuimos.

 

Sus ojos brillaron con tristeza.

 

—Por eso te esperamos.

 

Silencio absoluto.

 

—Porque cuando renazcamos…

—no recordaremos a nuestra madre.

 

Las palabras golpearon más fuerte que cualquier ataque.

 

—Pero si tú estás… —añadió—

—si tú vuelves…

—podrás criarnos otra vez.

 

Aoi bajó la mirada.

 

Sus manos temblaban.

 

—¿Por eso… me llamaste…?

 

—Sí.

 

El dragón cerró los ojos un instante.

 

—Te esperé… cinco siglos… solo para volver a verte una vez más.

 

La lava evaporó algo cerca de su rostro.

 

Pero esta vez…

 

Aoi lo entendió.

 

No era magma.

 

Eran lágrimas.

 

—¿Volverás a cuidarnos… madre?

 

El mundo vibró.

 

De pronto—

 

El aire se distorsionó.

 

La interfaz apareció.

 

Pero no era normal.

 

Las letras parpadeaban.

 

Glitcheaban.

 

Como si el sistema estuviera forzando algo que no debía existir.

 

[Evento oculto detectado]

 

[Condición única cumplida]

 

[Título disponible]

 

Las hermanas se tensaron.

 

—Aoi… —susurró Kaede—. Esto no es una quest…

 

—Esto es un evento de sistema —dijo Hina—. No aceptes nada sin leer.

 

La pantalla se formó frente a ella.

 

Más grande que cualquier menú anterior.

 

Oscura.

 

Pesada.

 

[Título: Madre de los Dragones]

 

[¿Aceptar?]

 

[Sí] [No]

 

El corazón de Aoi latía demasiado fuerte.

 

—Esto… no puede ser normal —dijo Hina—. ¡Podría cambiar tu personaje para siempre!

 

—Podría bloquear clases —añadió Kaede—. O convertirte en NPC… o algo peor.

 

—¡No tomes decisiones impulsivas!

 

Pero Aoi…

 

no miraba la interfaz.

 

Miraba al dragón.

 

Ese monstruo que podía destruir ciudades.

 

Ese jefe final imposible.

 

Acostado.

 

Débil.

 

Esperando.

 

Como un niño.

 

—Quinientos años… —murmuró ella.

 

El dragón apenas abrió los ojos.

 

—Solo… quería volver a verte.

 

Silencio.

 

La lava estalló suavemente.

 

Aoi recordó a Fen.

A Lyn.

A Puddle.

 

Recordó cómo se acercaron sin miedo.

 

Recordó la sensación.

 

No dominar.

 

Cuidar.

 

Conectar.

 

Respiró hondo.

 

—Siempre… —susurró—

—siempre termino haciendo lo mismo…

 

Las hermanas la miraron.

 

—¿Aoi…?

 

Ella sonrió débilmente.

 

—No puedo ignorarlo.

 

Y sin apartar la mirada del dragón…

 

extendió la mano.

 

Presionó.

 

[ Sí ]

 

La pantalla se quebró como vidrio.

 

La cueva entera tembló.

 

El mundo, muy lejos de ahí…

 

también.

 

La decisión apenas se confirmó…

 

el mundo se rompió.

 

No fue una explosión.

 

No fue un terremoto.

 

Fue peor.

 

Un sonido.

 

Una alarma.

 

Grave.

 

Metálica.

 

Antinatural.

 

━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

⚠⚠⚠

━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━━

 

El aire vibró.

 

La lava del lago se detuvo por un instante, como si el propio mundo hubiera contenido la respiración.

 

Fen gruñó.

 

Lyn alzó vuelo de golpe.

 

Puddle se escondió detrás de la pierna de Aoi.

 

—¿Q-qué fue eso…? —susurró Hina.

 

Kaede miraba el cielo de la cueva.

 

Incluso ahí dentro…

 

se escuchaba.

 

La alarma no venía de un lugar.

 

Venía de todas partes.

 

Como si el sistema estuviera gritando.

 

Entonces—

 

La interfaz se forzó abierta frente a sus ojos.

 

No era el panel normal.

 

No era personal.

 

Era enorme.

 

Rojo.

 

Cubría todo el campo de visión.

 

Y no solo el de ellas.

 

En todo Eidralys.

 

En cada ciudad.

 

En cada bosque.

 

En cada mazmorra.

 

En cada jugador conectado.

 

El mismo mensaje apareció.

 

🌍 ANUNCIO GLOBAL DEL SISTEMA

 

Condiciones cumplidas.

 

El evento principal ha sido activado.

 

El Jefe Final del mundo ha sido designado.

 

Título otorgado:

 

「Madre de los Dragones」

 

Clasificación: Entidad jugador.

 

Estado: Activa.

 

Objetivo mundial actualizado:

 

Derrotar al Jefe Final.

 

Silencio absoluto.

 

Luego—

 

El caos.

 

En Lunvar

 

—¿QUÉ MIERDA ES ESO?

—¿Jugador?

—¿¡EL JEFE FINAL ES UN JUGADOR!?

 

Gritos.

 

Mensajes explotando.

 

Chats saturados.

 

En la capital del norte

 

—¿Esto es un evento?

—¿Es un GM?

—¿Un boss controlado por alguien?

—¿PVP global?

 

En foros

 

Servidor caído.

 

Redes saturadas.

 

Streams explotando.

 

Clips virales.

 

Teorías naciendo cada segundo.

 

En el mundo real

 

Teléfonos vibrando.

 

Notificaciones.

 

Grupos de Discord ardiendo.

 

—¿VISTE ESO?

—¿ES PARTE DEL LORE?

—¿EL FINAL BOSS ES UNA PERSONA REAL?

 

Pero en la cueva…

 

solo había silencio.

 

Aoi no entendía nada.

 

—…jugador… —murmuró—. ¿Yo…?

 

Hina retrocedió un paso.

 

—Aoi…

 

Kaede apretó el bastón.

 

—Eso no es un evento normal…

 

El dragón de fuego soltó una risa baja.

 

Tranquila.

 

Cansada.

 

—Así que… el mundo ya lo sabe… —dijo.

 

Su cuerpo comenzó a deshacerse.

 

No como muerte.

 

Como evaporación.

 

Sus escamas ardientes se convertían en partículas de luz rojiza que se elevaban lentamente, como ceniza brillante.

 

—Espera… —susurró Aoi—. ¡Espera!

 

El dragón bajó la cabeza una última vez.

 

Sus ojos, antes incandescentes, ahora eran suaves.

 

Humanos.

 

—Gracias… madre… —dijo.

 

Su voz ya no era monstruosa.

 

Era… infantil.

 

—Gracias… por volver…

 

Las lágrimas volvieron a caer.

 

Se evaporaban antes de tocar la lava.

 

—Esta vez… no estaremos solos…

 

El cuerpo colapsó.

 

La forma gigantesca se contrajo.

 

Las alas desaparecieron.

 

Las garras se disolvieron.

 

La lava volvió a burbujear.

 

Y donde antes había un dragón capaz de destruir ciudades…

 

solo quedó—

 

Un huevo.

 

Del tamaño de una pelota de fútbol.

 

Rojo.

 

Caliente.

 

Con grietas de luz recorriendo su superficie.

 

Flotó suavemente.

 

Como si reconociera algo.

 

Se movió en el aire…

 

y aterrizó en los brazos de Aoi.

 

Ella lo sostuvo por reflejo.

 

El calor no quemaba.

 

Era tibio.

 

Familiar.

 

El huevo vibró.

 

Una vez.

 

Dos.

 

Como un latido.

 

—...… —Aoi no podía hablar.

 

Fen se acercó.

 

Lyn descendió.

 

Puddle tocó el cascarón con curiosidad.

 

Hina susurró:

 

—Esto… es real…

 

Kaede miraba el cielo invisible de la cueva.

 

—No es solo un evento…

 

—Es un cambio de mundo…

 

Y muy lejos de ahí…

 

miles de jugadores comenzaban a prepararse.

 

Porque el sistema ya había decidido algo.

 

El objetivo final.

 

El enemigo final.

 

La meta de todo el servidor.

 

Y en el centro de todo…

 

sin quererlo.

 

Sin buscarlo.

 

Sin entenderlo aún.

 

Aoi Mizuchi sostenía un huevo en brazos…

 

mientras el mundo entero empezaba a verla

 

como el jefe final que algún día tendrían que derrotar.

 

—Eidralys — Todos los servidores—

 

Una alarma grave recorrió el cielo.

 

No era música de evento.

No era notificación común.

 

Era un sonido largo, profundo, casi ceremonial.

 

Como una campana de guerra.

 

Las nubes del mundo virtual se tiñeron de rojo durante unos segundos.

 

El viento se detuvo.

 

Los NPCs dejaron de caminar.

 

Los monstruos se congelaron en mitad de sus rutas.

 

Incluso los ríos parecieron detener su curso.

 

Y entonces—

 

El mensaje apareció.

 

Gigante.

 

Cubriendo el cielo entero.

 

Como si el mundo mismo estuviera hablando.

 

[ALERTA GLOBAL]

 

[Condiciones ocultas cumplidas]

 

[Evento de mundo activado]

 

[El JEFE FINAL ha sido designado]

 

[Entidad: Jugador]

 

[Título otorgado: Madre de los Dragones]

 

[Objetivo del servidor: Derrotar a la Madre de los Dragones]

 

[Recompensa: ???]

 

Silencio.

 

Un segundo.

 

Dos.

 

Y después—

 

El mundo explotó.

 

—Ciudad capital del norte—

 

Un grupo de jugadores veteranos, descansando tras una raid, se quedaron mirando el cielo.

 

—…¿jugador?

 

—¿Dijeron jugador?

 

—Eso es imposible.

 

—Los jefes finales son NPCs.

 

—¡¿Desde cuándo el boss es un maldito player?!

 

Uno de ellos abrió los foros.

 

Ya estaban saturados.

 

Miles de mensajes por segundo.

 

—Mazmorra de rango alto—

 

Un equipo completo murió porque nadie reaccionó.

 

El tanque miraba el anuncio.

 

El healer dejó de curar.

 

—¡Oye, oye, oye, concéntrate!

 

—¡¿Viste eso?!

 

—¡Nos wipeamos por tu culpa!

 

—¡¿Te importa?! ¡Acaban de convertir a alguien en el final boss del juego!

 

—Foros oficiales / chat global—

 

Mensajes volando sin control.

 

¿Evento secreto?

 

¿Es un GM?

 

¿Un NPC disfrazado?

 

¿Cómo que jugador?

 

¿Se puede matar?

 

¿Qué pasa si gana?

 

¿Dónde está?

 

¿Ya alguien la vio?

 

¿MADRE DE LOS DRAGONES?

 

El nombre empezó a repetirse.

 

Una y otra vez.

 

Como una leyenda naciendo en tiempo real.

 

—Streamers—

 

—CHAT CHAT CHAT ¿ESTÁN VIENDO ESTO?

—¿UN JUGADOR ES EL FINAL BOSS?

—¡ESTE JUEGO SE VOLVIÓ LOCO!

 

Donaciones explotando.

 

Clips grabándose.

 

Teorías naciendo al instante.

 

—Mundo real—

 

Teléfonos vibrando.

 

Notificaciones de emergencia del propio juego.

 

"Evento mundial activo".

 

"Nuevo objetivo global".

 

Jugadores saliendo del trabajo.

Estudiantes abriendo el casco a escondidas.

Foros colapsando.

 

Incluso medios digitales comenzaron a publicar:

 

"El primer MMO donde el jefe final es un jugador real"

 

—Habitación de Reina—

 

Reina casi tira el casco al quitárselo.

 

—¡¿QUÉ DEMONIOS FUE ESO?!

 

Su corazón latía rápido.

 

Abrió el móvil.

 

Cincuenta notificaciones.

 

Todas del juego.

 

Todas del mismo tema.

 

—Esto… esto ya no es un evento normal…

 

Sin pensarlo, inició videollamada.

 

—Habitación de Reika—

 

La pantalla se encendió.

 

Reika apareció ya sin el casco, el cabello ligeramente desordenado.

 

Pero su expresión…

 

era seria.

 

Demasiado seria.

 

—Lo viste —dijo Reina sin saludar.

 

—Sí —respondió Reika.

 

Silencio.

 

El tipo de silencio que aparece cuando algo grande acaba de pasar.

 

—Un jugador… —murmuró Reina—. ¿En qué estaban pensando los desarrolladores?

 

—No lo sé.

 

—¿Cómo se supone que peleas contra alguien que piensa como tú?

 

Reika bajó la mirada un instante.

 

La imagen del bosque volvió a su mente.

 

La chica bajo el árbol.

 

Tranquila.

 

Riendo suave.

 

Como si solo estuviera jugando.

 

—Reina —dijo despacio—.

 

—¿Sí?

 

—¿Recuerdas a la chica del lobo?

 

Reina parpadeó.

 

—Claro. ¿Qué pasa?

 

Reika dudó.

 

No tenía pruebas.

 

No tenía lógica.

 

Solo una sensación.

 

—…nada —respondió al final—. Solo pensé en ella.

 

Reina suspiró.

 

—Sea quien sea esa "Madre de los Dragones"… ahora todo el servidor va a cazarla.

 

—Sí.

 

—Clanes.

 

—Gremios.

 

—Hardcore players.

 

—Todos.

 

Reina miró la cámara.

 

—Pobre tipo.

 

Reika no respondió.

 

Porque, por alguna razón…

 

no pudo evitar pensar:

 

"Espero que no sea alguien que solo quería jugar tranquila."

 

La llamada quedó en silencio unos segundos más.

 

En algún lugar del mundo virtual…

 

un huevo ardiente descansaba en brazos de Aoi.

 

Y en ese mismo instante,

 

sin saberlo,

 

miles de jugadores

 

acababan de recibir el mismo objetivo.

 

Encontrarla.

 

Derrotarla.

 

Convertirla en el final del juego.

 

Y por primera vez desde que empezó Eidralys…

 

el enemigo final

 

no estaba esperando en un castillo.

 

Estaba caminando.

 

Respirando.

 

Viviendo.

 

Como cualquier otro jugador

Comunicado del Autor

Queridos lectores,

Quiero agradecerles sinceramente por todo el apoyo que le han dado a mis novelas. Cada lectura, comentario y mensaje significa mucho para mí, y es gracias a ustedes que estas historias siguen creciendo día a día.

Quería informarles que la próxima semana no habrá publicaciones de capítulos regulares de mis obras actuales. Sin embargo, no será una semana en silencio, ya que durante esos días estaré publicando el Capítulo 1 de una nueva historia, un proyecto muy especial en el que he estado trabajando.

Espero que puedan acompañarme también en este nuevo comienzo, así como lo han hecho con mis otras novelas.

Gracias por su apoyo constante y por ser parte de este camino como autor ❤️

— D. Navarrete

More Chapters