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Más allá de la realidad

Antonella_brevis
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Chapter 1 - El umbral 44

Lilit era una chica de 16 años que cargaba con una profunda tristeza.

Hace apenas cuatro semanas, su padre había muerto. Lo habían encontrado tirado en la calle, rasguñado, sin vida.

La policía dijo que había sido un lobo salvaje… o algún otro animal. Cerraron el caso rápido, como si no fuera gran cosa. En ese pueblo las cosas extrañas eran tan comunes que los oficiales ya ni se molestaban en investigar.

Desde pequeña, Lilit tenía "algo especial".

Un brillo distinto en los ojos, como si guardara un secreto que nadie más pudiera entender.

Siempre amó la fantasía: la magia, los poderes, los mundos imaginarios.

Para ella, escapar a su imaginación era la única forma de sobrevivir a una realidad demasiado borrosa y dolorosa. Dormir y soñar era mejor que estar despierta.

Después de la muerte de su padre, se volvió aún más solitaria.

Aun así, tenía a sus dos únicos amigos: Iván y Tiago.

Lilit tenía el cabello negro y largo, ojos azules intensos, cejas gruesas y labios carnosos. Iván y Tiago eran distintos, pero se complementaban.

Ambos tenían el cabello castaño y ojos verdes, aunque Iván tenía pecas muy marcadas y expresivas.

Iván no creía en cosas paranormales.

A veces le decía a Lilit que estaba un poco loca, pero como era su mejor amiga, siempre la apoyaba para que no se sintiera sola. Según él, lo que pasaba en el pueblo eran solo "mitos".

En cambio, Tiago siempre decía que el pueblo estaba maldito.

Apoyaba todas las teorías de Lilit y aseguraba que había fuerzas que nadie quería ver.

Pero desde la muerte de su padre, algo en el ambiente se volvió peor.

Una noche, Lilit rompió el silencio.

—No puedo quedarme así —murmuró—. Necesito saber qué pasó realmente con mi padre.

Iván arqueó una ceja.

—Para ti todo es un misterio… pero la policía no hizo nada. ¿Qué podrías hacer tú? ¿Ir a buscar al asesino? Por supuesto que no.

Lilit lo miró angustiada.

—Yo sé que no fue una persona.

Tiago asintió con fuerza.

—Exacto. No fue una persona. Chicos, saben que en el pueblo suceden cosas raras, pero muchos lo ignoran. Y no, Iván, no son mitos como crees.

Iván soltó una sonrisa burlona.

—Escucha, Tiago. Yo no los ignoro. Solo digo que esos casos no tienen ciencia. No hay pruebas. ¿Quién va a creer que una sirena entró al pueblo, enamoró a un hombre y luego le cortó todas las partes de su cuerpo? Suena a pura locura.

Lilit suspiró.

—Hace tiempo que no escucho esa leyenda… pero Tiago tiene razón. Muchas cosas sí suceden en este pueblo. A ver dime, Iván: ¿es normal que haya un asesino cazando personas que dicen tener poderes naturales? No lo es.

Al menos… no aquí.

—¿ivan o sabes qué? —dijo Lilit, nerviosa—. Dime por qué todos se ocultan en sus casas a las siete. Por ejemplo, ahora nos vamos a quedar a dormir en casa de tiago … . ¿Por qué? ¿Por qué, dime por qué? Porque si alguien sale por esa puerta cuando es de noche suceden cosas terribles. ¿Tú no has oído pasos? ¿O voces que no son de personas? O quizás sí lo son… pero no son conocidas.

—si bueno lo admito lo e escuchado y mucho pero solo son personas —dijo ivan —. Quizás el pueblo tenga algo paranormal, pero sería ilógico. Es como si el Umbral 44 fuera real, Lili.

—¿Qué es el Umbral 44? —preguntó Lilit, arqueando una ceja.

Iván suspiró.

—Pensé que lo sabías, ya que estás tan obsesionada con la fantasía. Pero déjate explico: según los mitos y leyendas, el Umbral 44 está dividido en siete secciones.

Levantó un dedo por cada una mientras hablaba.

—Sección 1: la conocen todos; está controlada por militares y seguridad.

Sección 2: laboratorios para enfermedades.

Sección 3: criaturas capturadas.

Sección 4: objetos malditos o embrujados.

Sección 5: experimentos fallidos.

Sección 6: dimensiones selladas.

Sección 7… —hizo una pausa—. Nadie la conoce. Está sellada y escondida. Solo la Sección 1 y la 2 saben dónde está. Las demás no… y especialmente la 7.

Lilit quedó con los ojos abiertos.

—Wow… eso es asombroso.

—Y peligroso —añadió Tiago—. Debe haber de todo, pero cosas muy malas.

Iván lo miró fijo.

—Exacto. Por eso nadie entra. Los que lo intentaron… desaparecieron.

Lilit se quedó pensando, hasta que una idea la iluminó.

—¿Y si entramos ahí?

Iván casi se atragantó con aire.

—¿¡Estás loca!? Si pones un solo pie ahí, nos borran la mente… o nos matan.

Tiago asintió, nervioso.

—Suena genial… pero da miedo.

—Escuchen, hablo en serio —dijo Lilit, firme—. No estoy bromeando. Puede sonar una locura, pero si tú dices que existen esas cosas… quizás existan otras que nadie más sabe. Por ejemplo, tal vez han descubierto una manera de revivir a alguien, o viajar en el tiempo, o teletransportarse. Lo que sea. ¿Te imaginas si todo eso existe? Podría… podrías revivir a mi padre.

Tiago la miró con ojos suaves.

—Sería impresionante… y sé que estás dolida por la muerte de tu padre. Mira, yo también creo en esas cosas. Pero Iván tiene razón: es extremadamente peligroso. Y más aún, si apenas nos acercamos. Esa base está tan protegida que nos verían incluso antes de planear algo. Aunque no estemos ahí… ya nos matarían. Esa base está vigilada 24/7.

Iván cruzó los brazos.

—tiego tiene razón. No es seguro ir ahí. Las personas que lo intentaron desaparecieron completamente, sin dejar rastro. Incluso sus familias murieron… seguramente para silenciarlos. Quizás descubrieron algo y estaban a punto de contarlo al pueblo.

Lilit apretó los puños.

—Sí… quizás es muy peligroso. Pero hay que arriesgarse al menos una vez en la vida. Si morimos, sabremos la verdad.

Tiago abrió los ojos de par en par.

—¿Moriremos sin contarla a todos? ¿Y qué? ¿La base seguirá ahí? Y peor aún… ¿qué pasa si la encontramos y hacemos algo mal? Si abrimos cualquier cosa y algo sale… el pueblo estaría en peligro. No solo nosotros.