WebNovels

Chapter 3 - Capitulo 3

"¡M-Maldita sea!"

"¡Finalmente lo l-logre!"

"¡Finalmente pude utilizar la transmutación!" Apenas consiente y con el cuerpo completamente destruido, Yuto vio como finalmente había logrado lo que tanto había anhelado.

Frente a sus ojos una hacha de piedra blanca flotaba en el aire con un extraño brillo dorado a su alrededor.

Al mirar fijamente el hacha, sus ojos inmediatamente detectaron la descripción del hacha, mostrándole toda la información relevante sobre la construcción de la misma.

Al ver eso, Yuto no pudo evitar pensar en ir a tomar el hacha y tratar de probarla para ver con ojos propios si los resultados habían valido realmente la pena.

Lamentablemente, estaba tan cansado que ni siquiera fue capaz de levantarse del suelo.

Ver el hacha frente a sus ojos fue suficiente para satisfacer el deseo que estaba sobre su cabeza, simplemente cerro sus ojos, cancelo la magia que cubría el hacha, y esta, presa de la gravedad, cayó al suelo causando un pequeño estruendo que espantó a los animales de la cercanía.

El bosque se llenó de un silencio abrumador.

Solo quedaba la respiración entrecortada de Yuto quien simplemente portaba una enorme sonrisa sobre su rostro demostrando la enorme felicidad que sentía en ese momento.

No podía creer lo que había logrado.

Se sentía como si hubiera creado algo maravilloso que solo los profesionistas más talentosos podían ser capaces de replicar con años y años de estudio.

Yuto sentía que era un tipo con talento que no había estudiado nada y que aun así, logro crear algo sin ayudas externas ni nada por el estilo.

Se sentía verdaderamente realizado, capaz de hacer cualquier cosa que le propusieran.

"Suficiente... Es hora de continuar" Una vez sintió que había descansado lo suficiente, Yuto se puso nuevamente de pie completamente renovado.

No había tiempo que perder, así que fue inmediatamente donde había caído la hacha y la tomó con sus manos para presenciar en carne propia lo que él había creado.

Al tomar aquella hacha sobre sus manos, sintió como un extraño sentimiento recorría su cuerpo.

No sabia si era satisfacción, placer o simplemente algo divino que no comprendía completamente.

Al final solo pudo sonreír de oreja a oreja mientras tomaba el hacha con ambas manos y la cargaba en sus manos listó para comenzar a ejecutar el plan inicial de todo esto.

La construcción de su casa.

"Mmm... Por donde comenzamos?" 

Yuto se posó frente a uno de los arboles intentando averiguar por donde demonios tenia que comenzar.

Yuto lo pensó durante unos segundos, pero luego se encogió de hombros y simplemente apunto su hacha contra uno de los arboles del lugar.

"Supongo que cortar uno que otro árbol no dañara a nadie ¿Verdad...?" Fue lo que él pensó antes de darle el primer golpe al árbol.

Y entonces.

"¡Paammmm!" Un fuerte golpe se escucho por todos los alrededores.

La hacha de Yuto chocó contra el árbol, realizando un pequeño corte sobre la corteza del gigantesco árbol que demostraba la dureza del mismo.

Al ver esto, Yuto soltó una risilla de angustia pensando para si mismo: "Esto será bastante largo" Y sin demasiadas opciones a elegir, Yuto siguió talando el árbol hasta lograr hacerlo caer.

Un acto que le llevo un largo rato hasta que el sol comenzó a ocultarse.

****

"Ahh..."

"Ahh... Ahhh"

"M-Maldición..."

"Ese m-maldito árbol finalmente cayó..."

"Ahhh... Realmente fue agotador"

Yuto, cubierto de capas y capas de sudor, se encontraba sentado sobre un árbol recién caído como si tratase de demostrar que había vencido a la adversidad.

Su cuerpo estaba completamente destrozado, y no era para menos, Yuto había derribado un enorme árbol que mínimamente debía medir alrededor de 70 metros, que además de su gran altura, el árbol poseía un enorme tronco que tenia un diámetro simplemente colosal.

Debido a eso y que según la descripción del mismo, la madera de dicho árbol era tan o más resistente que el acero mismo. Talar este árbol fue verdaderamente una odisea, pero todo esfuerzo tiene sus frutos, y luego de mucho tiempo de golpear y golpear el tronco, Yuto finalmente logro derribar este maldito árbol.

Ahora estaba descansando, y mientras descansaba, sus ojos comenzaron a visualizar todo el lugar para tratar de recrear la casa perfecta donde iba a vivir a partir de ahora.

Claro, sus planes podían cambiar en el futuro, pero por ahora quería crear una casa cómoda mientras pensaba donde demonios se iba a establecer para siempre.

Por ahora, su plan era crear un hogar seguro y precisamente por ello, sus ojos comenzaron a visualizar el terreno para iniciar la construcción de su vivienda.

"Mmm... Creo que ahí seria un lugar perfecto" Yuto vio un espacio libre donde su idea cabía perfectamente.

Ya teniendo en su cabeza el plan, Yuto decidió descansar unos cuantos minutos antes de ponerse manos a la obra.

Una vez sintió que su cuerpo había descansado lo suficiente, Yuto se dispuso a separar el área donde iba a construir su casa.

Aunque primero que nada tenia que cortar el árbol en pedazos para tratar de refinar la madera y de esa manera construir tablones con la cual poder construir su casa.

"Ahhh" Yuto suspiró con cansancio sabiendo que esto seria un verdadero dolor de cabeza.

Se dispuso a tomar su hacha para tratar de cortar el árbol en pequeños pedazos y así comenzar a refinar la madera.

Sin embargo, antes de que Yuto diera el primer paso, un foco se encendió nuevamente en su cabeza.

"¿Y si hago transmutación con este árbol?" Pensó para si mismo mientras imaginaba en su cabeza la idea de poder crear una casa de madera realizando transmutación.

Sinceramente era una idea bastante loca que quizás no iba a funcionar en lo absoluto.

Sin embargo, uno nunca podía saber los limites si no se sabían cuales eran los limites en realidad.

Los humanos era la raza más curiosa cuando se trataba de algo que desconocía. Ellos iban más allá de los limites establecidos con tal de evolucionar y avanzar tecnológicamente.

Y como un humano curioso, Yuto sintió un cosquilleo en su mente que lo incitaba a probar los limites que tenia la transmutación.

Teniendo en cuenta que había realizado un enorme esfuerzo creando el hacha con la que taló el árbol hace algunos instantes, crear una casa con la transmutación sin duda alguna requeriría un esfuerzo sobrehumano que probablemente no seria capaz de soportar. 

Tan solo pensar el esfuerzo que realizo cuando creó un objeto tan pequeño como lo era una hacha, hizo que Yuto sonriera con nerviosismo al pensar como seria crear algo tan gigantesco como lo era una casa.

En el fondo de su corazón pesaba que seria imposible poder crear algo tan gigantesco como una casa, pero la esperanza era la ultima que se perdía, así que suspiro profundamente y con una mirada determinada, Yuto se dispuso a probar los limites de la transmutación.

Yuto se sentó frente al gigantesco árbol, cruzó sus piernas, estiro sus músculos, y totalmente decidido a lograr su objetivo, Yuto toco el árbol con la palma de su mano y vertió algo de su magia en el mismo mientras cerraba los ojos e imaginaba en lo más profundo de su Ser, lo que Yuto anhelaba crear.

Yuto comenzó a brillar de un intenso color azul al son que el árbol brillaba de la misma manera que Yuto.

Ni siquiera había empezado y ya sentía como cada musculo de su cuerpo se tensaba por una terrible presión que provenía de aquel misterioso árbol.

Pero Yuto no se rindió, esto apenas comenzaba y no se iba a rendir hasta lograr su objetivo.

Su batalla interna había comenzado, en un bosque alejado de la sociedad.

O al menos así era como él lo pensaba.

****

En otro lugar, bastante alejado de donde se encontraba Yuto, se encontraba un grupo de hombres acampando a las afueras de un extenso bosque al que pocos se atrevían a entrar.

El grupo de hombres, conformado principalmente por hombres maduros de entre 28 a 40 años de edad, platicaban entre ellos con risas, tensión y un poco de cansancio sobre sus rostros.

Los hombres comían un estofado de aspecto terrible el cual en condiciones normales nadie comería en lo absoluto. Pero dadas las circunstancias en las que se encontraban, los hombres no pudieron quejarse en lo absoluto de su miseria.

Era lo único que había para comer, y entre morir de hambre o vivir comiendo esta basura, los hombres prefirieron la vida antes que morir por algo tan estúpido como lo era la hambruna.

Para lograr ganar algo de plata estos hombres hacían sacrificas enormes que tenían que aceptar sin quejarse bajo ningún motivo.

Peor seria que no hubiera nada para comer, por lo menos había algo con lo cual alimentarse y eso era suficiente para curar el cansancio que cada uno de ellos cargaba sobre sus hombros.

El cansancio mataba cada queja que estos sujetos tenían, lo único que deseaban era tomar algo de alcohol, comer lo que sea que fuera y descansar para recuperar el aliento y así poder seguir con su encomienda.

Estos días habían sido fatales para cada uno de ellos. Caminar durante días sin descansar casi nada no era una experiencia que estos caballeros recomendaban en lo absoluto.

Sus cuerpos estaban al borde del colapso, pero las ordenes eran las ordenes y a pesar de que todos estaban de acuerdo en que esto era inhumano, ellos simplemente acataron sus ordenes sin rechistar bajo ningún motivo.

Ya habían visto lo que le sucedió a aquellos que se atrevieron a revelar sus verederos pensamientos.

Sus cabezas volaron una vez mostraron su disgusto con las ordenes establecidas. Por el bien de sus cabezas, cada uno de ellos guardaron silencio pensando que esta seria la ultima vez que acataban una misión como esta.

Era un infierno trabajar con este tipo de ambiente, pero la paga era bastante atractiva y jugosa.

Esa fue la principal razón por la que se encontraban en este lugar.

Un verdadero infierno donde solamente importaba la recompensa.

De hecho, esta era la primera vez que descansaban luego de quien sabe cuantos días caminando.

Cada uno de ellos entendió lo que significaba tener un hogar.

Ahora era cuando más anhelaban volver a casa, lamentablemente, muchos de ellos quizás no iban a llegar a la misma.

Mientras los hombres disfrutaban de un merecido descanso, un hombre cubierto con una armadura dorada de lujo salió de una de las tiendas de acampar silenciando todo su entorno con su sola presencia.

Aquel hombre portaba un aura extremadamente oscura.

Como si el mismo diablo hubiera aparecido en persona.

Vestimenta ostentosa que mostraba la enorme riqueza que acompañaba a aquel misterioso hombre.

Cabellera negra que se extendía hasta su espalda, piel pálida y un rostro exquisito y afinado que a decir verdad, podía confundirse fácilmente con el de una chica de no ser por que tenia rasgos toscos que aun lo diferenciaban como hombre.

Bastante alto con un cuerpo delgado, aunque cubierto de músculos que reflejaban el enorme entrenamiento que llevaba sobre su cuerpo.

Su presencia era verdaderamente intimidante, de hecho, cuando apareció, todo el mundo guardo silencio como si estuviera prohibido hablar frente a su presencia.

Incluso los que aun comían dejaron de hacerlo y se levantaron inmediatamente sin mirarlo directamente a los ojos. Y como si fueran una sola voz, todos los hombres dijeron con mucho respeto: "Príncipe Vaerion" haciendo una pequeña reverencia saludaron al hombre que se identificaba como el príncipe Vaerion.

Vaerion, con una sonrisa malvada sobre su rostro, miro a todo el sequito de hombre como si fueran simples basuras.

Verlos con sus propios ojos lo repudiaba profundamente, pero tal y como dicen las viejas leyendas, todo ser tiene un propósito en este mundo, y es precisamente por ese motivo que iba a utilizara estas pequeñas basuras.

Ellos necesitaban de él y él necesitaba de ellos, un trato justo donde todos ganaban algo.

Vaerion, con un aura oscura rodeando su cuerpo, se dirige a uno de los hombres y le pregunto directamente.

"¿Has encontrado algo?" Dijo con voz alegre, aunque si prestabas un poco de atención podías notar que en el fondo se devoraba con la mirada al hombre posado sobre sus pies.

El hombre, con visible nerviosismo, trago algo de saliva y le dijo a Vaerion: "¡Sí, p-príncipe Vaerion! Hemos encontrado un trozo del vestido de la s-señorita. Los sabuesos parecen indicarnos que ella se esconde en lo más profundo del bosque sagrado... Si en este momento nos dirigíos hacia ese lugar, probablemente la encontremos entre hoy y mañana"

"No tardara mucho tiempo en que su cuerpo colapse por el cansancio. Si desea podemos continuar para apresurar un poco las cosas, aunque eso lo dejo a su consideración..." El hombre, visiblemente nervioso, le reportó a Vaerion la información que tenían hasta el momento.

Al escuchar su respuesta, Vaerion miró al hombre con una seriedad asfixiante.

Por un momento vago en sus propios pensamientos mientras pensaba lo que tenia que hacer.

Una vez pensó seriamente, Vaerion volvió a dirigirse al hombre y este le dijo en un tono bajo.

"Mirame a los ojos" Le dijo al hombre, quien ya estaba sudando en el suelo por la intimidante presencia de Vaerion.

El hombre se negaba rotundamente a mirarlo, pero sabiendo que desobedecer sus palabras era un crimen que podía costarle la cabeza, el hombre no tuvo otra opción más que levantar su mirada y mirar los ojos verdosos de aquel hombre tan terrorífico.

Sus ojos, similares a los de un gato, penetraron profundamente su alma, mientras portaba una sonrisa en su rostro que estremecía cada parte de su Ser.

"Teniendo en cuenta los peligros que alberga en lo más profundo del bosque sagrado ¿Crees que ella tenga una chance de sobrevivir?" Preguntó Vaerion con un tono bastante tranquilizador.

El hombre, sumamente asustado por lo que pudiera pasarle, trago saliva mientras respondía con voz temblorosa" S-Siendo totalmente honesto, creo que es imposible que ella pueda sobrevivir a las adversidades del bosque sagrado... Las leyendas cuentan que una vez dentro es imposible volver a salir, y dudo mucho que alguien como la señorita sea capaz de sobrevivir en las condiciones en las que ella se encontraba... Ni los soldados de elite se atreven a adentrarse al bosque sin equipamiento adecuado, así que, en lo que a mi concierne, creo que la señorita morirá en el bosque..." Dijo el hombre con total certeza.

"¿De verdad?" Pregunto Vaerion con algo de duda sobre su rostro.

"¡P-Por supuesto, príncipe Vaerion. No seria capaz de mentirle!" Dijo el hombre tratando de convencer al príncipe de dejar esta maldita misión de una buena vez por todas.

Vaerion toco su barbilla con su mano y pensó durante un par de segundos antes de dirigir nuevamente hacia el hombre con una sonrisa en su rostro.

"Quizás tengas razón, pero no puedo andarme con medias tablas. Tengo asuntos importantes que atender y no puedo seguir jugando este maldito juego durante más tiempo, por lo que solo me queda dejar la misión en manos de personas experimentadas..." El príncipe se puso de pie y miro a todos los solados.

"Tú, tú y tú, vendrán conmigo. Todos los demás concretaran la misión que les impuse" El príncipe hablo y todos se sobresaltaron al escuchar la orden que había dado.

Nadie quería continuar con esta tontería, de hecho, el hombre con quien hablaba hace algunos instantes, sudó fríamente al no haber logrado convencer al príncipe de abandonar esta ridícula contienda.

Todos aquellos a quienes no había elegido, gritaron en lo más profundo de su corazón completamente cansados de esta maldita ridiculez.

El príncipe, sabiendo que nadie estaba motivado con la misión, les propuso un nuevo trato.

"Yo se que es injusto enviarlos en estas condiciones, así que, cambiare un poco las condiciones~"

"Si ustedes concretan su misión adecuadamente les daré el triple de lo que habíamos acordado~"

"¡¡!!" Los hombres, con estrellas en los ojos, miraron al príncipe completamente incrédulos de sus palabras.

Al ver la reacción de los plebeyos, el príncipe se rio en lo más profundo de su corazón al ver la avaricia con la que habían nacido estos malditos plebeyos.

Sabiendo que los tenia en la bolsa, el príncipe siguió hablando.

"Y no solo podrán obtener riquezas. También les otorgo la posibilidad de hacer con ella lo que ustedes quieran"

"¡Imaginen las posibilidades! Tengo entendido que ella es una chica virgen que aun mantiene su pureza hasta este momento, ustedes deben saber lo magnifico que será mancillar su pureza ¿No lo creen?" El príncipe hablo y todos los hombres comenzaron a caer en sus más bajos deseos al haber escuchado aquellas palabras.

Incrédulo de que esas palabras hubieran funcionado, se rio internamente sorprendido de lo basuras que podían ser los humanos.

Simplemente se encogió de hombros y pensó para si mismo.

-Supongo que no me puedo quejar de ellos, después de todo, no soy tan diferente de esas basuras...- Fue lo que pensó mientras veía como ellos se frotaban las manos al imaginarse tan magnifica propuesta.

Vaerion los miró con desprecio, mientras les preguntaba con una sonrisa sobre su rostro.

"¿Entonces... Aceptan mi propuesta?"

Y como si fuera un rayo, ellos respondieron inmediatamente: "¡Por supuesto que aceptamos su propuesta, príncipe Vaerion!"

Vaerion simplemente sonrió al escuchar la respuesta, y entonces, pensó para si mismo.

-Eras una chica bastante interesante y hermosa, pero te entrometiste donde no debías y es precisamente por eso que perecerás en este lugar. Princesa Rosetta, morirás de la peor forma posible...- Fue lo ultimo que pensó Vaerion antes de volver al reino donde le aguardaban muchos problemas.

Por ahora dejo todo a manos de estos plebeyos.

Y si ellos no hacían su trabajo, entonces el bosque haría lo suyo.

Al final muchos de ellos morirían en ese lugar y de esa forma Vaerion mataría dos pájaros de un tiro.

Entre menos personas sepan sus acciones, menos problemas habrá en el futuro.

Por ahora solo quedaba esperar lo que iba a suceder, aunque siendo honestos no había mucho que destacar.

Todo estaba escrito y no había forma de que el destino de ella pudiera cambiar.

O al menos eso era lo que él pensaba.

"¡Vamonos!"

"¡Sí, príncipe Vaerion!"

******

More Chapters