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Chapter 102 - Capítulo 97

Hay veces en las que las personas se enamoran, no lo controlan, solo pasa.

Hay veces en las que uno no es consciente de lo que siente hasta mucho tiempo después.

Pero hay personas que lo saben, lo reconocen en el primer tirón que da el corazón, se dan cuenta de cuánto buscan a esas persona, cuánto necesitan su presencia.

Y luego están las personas que se enamoran de alguien que ya se había enamorado de otra.

Algunos se rinden y se van, alejando poco a poco ese amor, dejando que esa persona sea feliz con alguien más.

Otros se quedan y esperan en silencio, tal vez sin saber, tal vez si lo saben, pero lo importante es que esperan, con el corazón en las manos, como si ofrecieran una rosa.

Pero las rosas no duran para siempre, eventualmente se marchitan y mueren. Y la maldición fue como una helada sobre un rosal.

Wally había estado sosteniendo una rosa durante ocho años, sin exigir, sin gritar, sin suplicar que fuera siquiera reconocida la existencia de esa rosa.

Ahora se estaba marchitando, muriendo lentamente y Wally era totalmente consciente de eso.

Pero jamás fue consciente de su dolor, del cansancio, de la frustración que le traía seguir sosteniendo esa rosa, ya ni siquiera sabía por qué sostenía algo que estaba muriendo.

Pétalo tras pelatalo, fragmento por fragmento su corazón se rompía, cada vez que Dick sonreía, no había alivio o alegría, solo agonía.

Lo amaba, de eso estaba seguro, se había enamorado de su actitud, de sus ocurrencias, de sus abrazos, de sus ojos y sonrisas, del como lo miraba aunque supiera que no era amor.

Pero luego se enteró de que él amaba a alguien más, eso y ver cómo todo el mundo apoyaba su relación sin ser consciente de su relación dolió aún más.

Hasta que de un día para otro, empezó a sentir que esa rosa pesaba demasiado para seguir sosteniendola, solo entonces se dió cuenta de cuántas espinas había en sus manos.

En cuanto se dió cuenta, decidió que ya no valía la pena seguir sosteniendola, sostener algo que nunca va a ser siquiera visto.

Wally estaba en un tejado, Dick lo había citado con antelación, miraba la ciudad mientras esperaba, perdido en las luces y sonidos.

Finalmente Dick llegó, está vez, Dick sostenía una rosa roja tras su espalda. Había decidido ser honesto, ni siquiera le dijo a sus hermanos, simplemente sintió que no podía ocultar lo que sentía tan desbordante en el pecho.

Que lo hubiera descubierto hace poco no lo hacía menos real o menos válido, tampoco lo hacía algo por lo que no valiera la pena luchar.

-Wally... -El ojisverdes lo miró.

-Hola, Dick... ¿Que sucede? Llamaste muy... Sorpresivamente -Dijo con una voz carente de emoción. Dick lo notó, pero no perdió su sonrisa.

-Sí, lo siento, es que... No podía esperar más... -Se rascó la nuca, las manos temblandole ligeramente.

-... ¿Esperar a qué? -Wally ni siquiera levantó una ceja. Dick lo miró a los ojos, notó que ya no había ese brillo en ellos.

-¿Estás bien? Te noto... -Dick dió un paso adelante. Wally suspiró, cansado.

-Dick, solo dime para qué llamaste... -La ligera distancia que había en sus palabras hizo que Dick se detuviera.

-Ah... Sí, sí, claro, emm... -Miró a otro lado, un poco nervioso -.Bueno, es que no sé como hacer esto, nunca lo había echo... No es que esté mal yo solo- Wally levantó una mano para que Dick detuviera su balbuceo.

-Dick -Lo llamó con una voz firme.

-Claro, claro, perdón -Respiró hondo. Era ahora o nunca, así que reunió toda su confianza y valor que tenía -.Te amo -Soltó, sin duda, sin temor. Wally se quedó en silencio, Dick esperaba esa reacción, por lo que abrió la boca para hablar. Pero Wally habló antes.

-Te amaba -Dijo con firmeza.

Dick perdió su sonrisa, la rosa cayó al suelo, tenía un discurso, miles de palabras que decir para pedir una oportunidad de intentar. Pero todo se esfumó al oír esas palabras.

-... No, espera un segundo -Se acercó un paso, solo uno -.¿Por qué en pasado? -Sintió su corazón desgarrarse.

-... Porque te amaba, Dick... Tal vez más de lo que debía -Respondió.

-¿Por que no me dijiste nada?... -Pidió saber. Wally rió sin gracia.

-Dick, estabas enamorado de Kory -Dick abrió la boca y la volvió a cerrar, apretó los puños -.Y cuando terminaron por primera vez... Estuve para ti, esperando estúpidamente que me vieras -Negó con la cabeza -.No fue así...

-Yo-

-Te esperé Dick -Volvió a hablar -.Te esperé por ocho años... Ocho estúpidos años... Nunca fuí una opción -Suspiró -.No estoy enojado contigo por eso, fue mi culpa por quedarme tanto tiempo -Dick sintió que su pecho era arrancado.

-Pero ya estoy aquí... -Dick hacia todo lo posible para que las lágrimas no salieran.

-... No funciona así -Dick sintió que lo estaba perdiendo.

-No, Wally, espera -Alzó la mano hacia él.

-Lo siento, Dick -Desapareció después de ese instante.

Dick se quedó en el tejado, solo, con el corazón hecho pedazos y una rosa rota a sus pies.

La maldición se fue a otro lado, no desapareció. Pero est vez lo había logrado.

Primero arrancándolo de su decisión y luego arrancándole su destino.

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