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Chapter 54 - ES NECESARIO RECORDAR?

El polvo comenzó a asentarse, dejando al descubierto las consecuencias del enfrentamiento. Rath, ahora con la mirada enfocada y la mente en control, se acercó a la figura que yacía en el suelo.

Sin mucha delicadeza, pero con una intención claramente amistosa, rodeó con su brazo el torso de Piotr y lo ayudó a levantarse, cargando gran parte del peso del ruso sobre su musculoso hombro.

-¿Estás bien, o es que Rath te dio demasiado fuerte? *gruñó el alienígena, su voz todavía áspera pero ya sin rastro de la locura salvaje de antes.

Piotr ya no vestía su armadura de metal orgánico, su piel humana estaba a la vista, revelando una colección de moretones violáceos que se extendían por sus brazos y el torso. Tenía una mano apoyada en la cabeza, tratando de detener el zumbido constante que le había dejado el último impacto.

-Sí... estoy bien *balbuceó Piotr, tratando de enderezarse y sacando pecho en un intento poco convincente de parecer fuerte frente a Kitty, que lo observaba de cerca* No es nada... he tenido entrenamientos más duros 

Illyana, que no podía dejar pasar la oportunidad de molestar a su hermano, se acercó con una sonrisa maliciosa.

-¿Ah, sí? ¿Seguro que estás "muy bien"? *preguntó con sarcasmo mientras, con la punta del dedo, presionaba deliberadamente uno de los moretones más oscuros del costado de Piotr.

El ruso soltó un quejido ahogado, encogiéndose mientras su cuerpo se retorcía de dolor.

-¡Illyana, basta! *exclamó Kitty, extendiendo una mano para detenerla* No es gracioso, está herido de verdad.

Coloso intentó recuperar la compostura y volver a decir que no era para tanto, pero en ese momento Rath puso su enorme mano sobre el pecho del ruso, justo donde un moretón del tamaño de un plato se alojaba. El aullido de dolor de Piotr esta vez fue imposible de ocultar

El tigre gigante soltó una carcajada ronca, mostrando sus colmillos.

-¡Déjate de tonterías! ¡Rath sabe que golpea fuerte! *exclamó con orgullo* ¡Es imposible que alguien soporte los golpes de Rath y esté como si nada! ¡Admítelo, te dolió hasta el apellido!

Illyana y Rath intercambiaron una mirada de complicidad y compartieron una breve sonrisa de autosuficiencia, disfrutando del momento a costa del pobre Piotr.

 Sin embargo, la diversión les duró poco. Al girar la cabeza, ambos se toparon con la mirada de Kitty, una expresión de desaprobación absoluta 

Rath carraspeó, borrando la sonrisa de golpe, mientras Illyana cruzaba los brazos y miraba hacia otro lado, fingiendo que no había hecho nada.

Mientras el grupo caminaba hacia la zona más despejada, Kurt y Cessily se acercaron rápidamente, con la preocupación grabada en el rostro. Kurt, con un rastro de azufre aún en el aire, fue el primero en preguntar cómo se encontraba Piotr.

-Tranquilos, estará bien *respondió Illyana con una encogida de hombros despreocupada* Ha pasado por palizas casi tan malas como esta y salió vivo. Es un hueso duro de roer.

Sus palabras no parecieron calmar a Kurt ni a Cessily, quienes buscaron una confirmación más fiable en Kitty. Ella, sosteniendo aún el brazo de Piotr, asintió con una sonrisa suave.

-Estará bien, es muy fuerte *aseguró Kitty.

Al escucharla, Rath miró de reojo al ruso, quien también lo miró por reflejo. Piotr no pudo evitar una leve sonrisa de orgullo al escuchar el elogio de Kitty, aunque el dolor seguía ahí.

Ya cerca del punto de reunión, Bobby y John caminaban un poco más adelante, sumergidos en una acalorada discusión.

-Te digo que mi ráfaga de hielo fue lo que lo desequilibró *decía Bobby gesticulando* Sin eso, Rath nos habría merendado.

-¿Tú? Por favor *bufó John* Mis llamas fueron las que lo mantuvieron a raya. Si no fuera por mí, todavía estarías corriendo.

-No sé de qué diablos están hablando, par de soplones *la voz ruda de Logan los cortó en seco. El mutante de las garras los miraba con escepticismo* Para ser alguien "derrotado" parece estar demasiado bien.

-¡Oye, nosotros...! *intentó replicar John, pero sus palabras murieron en su garganta.

Una sombra inmensa y peluda se proyectó sobre ellos. Se dieron la vuelta lentamente para ver a la enorme criatura de Rath mirándolos desde lo alto, levantando una ceja con una expresión que prometía problemas.

-¿A quién dicen ustedes que vencieron? *gruñó 

John soltó una tos falsa y empezó a mirar hacia los árboles, haciéndose el tonto, mientras Bobby retrocedía un paso.

-¿Nosotros? No... nada, nada. Estábamos hablando de... de un videojuego *balbuceó Bobby.

Mientras eso pasaba, Jubilee caminó hacia donde estaba Rath, pero se detuvo a un par de pasos de distancia.

Se quedó allí, con las manos metidas en los bolsillos de su chaqueta amarilla, observándolo sin intentar colgarse de su brazo como solía hacer.

-Me alegra que el Señor Bigotes esté de vuelta

Rath pareció que iba a estallar en uno de sus típicos discursos de "¡Escucha bien, Jubilee!", con las orejas caídas y un gruñido en la garganta, pero sorprendentemente logró controlarse.

Con un suspiro resignado, le dio un par de palmadas pesadas en la cabeza a la chica. Logan, observando la escena, soltó un gruñido divertido.

-¿Entonces el drama del descontrol terminó? *preguntó Logan.

Antes de que Rath pudiera responder, una luz potente bajó desde el cielo nocturno acompañada por el rugido de motores.

El Blackbird descendía majestuosamente mientras Tormenta volaba a su lado, con los ojos brillando en un blanco eléctrico. El jet aterrizó y la compuerta se abrió para dejar salir a Scott, Jean, Bestia y Bishop.

El líder de los X Men avanzó con paso firme, ajustándose el visor.

-¿Qué demonios pasó aquí? ¿Y por qué están los estudiantes fuera de la mansión?

Los jóvenes se miraron entre sí, tragando saliva, pero Logan se adelantó, poniéndose frente a Cíclope.

-Baja el tono, Bub. Los chicos vinieron a ayudarme a mí.

Ororo levantó una ceja, incrédula.

-¿Ayudarte?

-Dientes de Sable me embosco *explicó Logan brevemente* Ellos lo escucharon gracias al oído de Rath, se acercaron y me echaron una mano contra Víctor.

Scott miró a Jean, dudando. Ella se llevó una mano a la sien, cerrando los ojos para leer los pensamientos superficiales de Logan. Tras unos segundos, intercambiaron una mirada significativa y ella asintió hacia Scott.

-Es verdad.

Scott maldijo por lo bajo, frotándose la sien.

-Deberían haber avisado. Es peligroso y...

Piotr dio un paso adelante, dispuesto a cargar con toda la responsabilidad, pero Rath fue más rápido.

-¡Escucha bien, Scott Summers! ¡Es culpa de Rath! *exclamó señalándose el pecho* Los sentidos de Rath se emocionaron por la pelea y se adelantó. ¡Ellos no tuvieron otra opción más que seguir a Rath! Fue gracias a Coloso y al trabajo en equipo de estos cachorros que pudieron reprimir a mi poderoso Ser y a Dientes de Sable. Lamentablemente, Víctor escapó entre todo el caos.

Scott asintió lentamente, aceptando la explicación por ahora.

-Está bien, esta bien. Hablaremos de los detalles en la mansión. Es demasiado tarde para que estén aquí. Suban a la aeronave.

Mientras todos subían, Scott caminó al lado de Rath, quien ya dejaba a Coloso quien se negaba a seguir siendo una carga

-Te ves... diferente. Pero bien 

-La transformación terminó *asintió Rath* De hecho, ahora debería...

Con su mano libre, presionó el símbolo del Omnitrix.

El tigre gigante fue envuelto por un brillo verde intenso y, segundos después, Legión volvió a aparecer en su forma humana, con su casco y su armadura. 

-Me alegra que ya no tengamos que preocuparnos por un tigre gigante con problemas de ira 

Legión asintió, soltando una pequeña risa que se filtró por el modulador de su casco.

-Créeme, yo también me siento aliviado *admitió* Tener a Rath al volante es... agotador para todos.

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Mientras el resto de los jóvenes se dirigían hacia la rampa del jet, Illyana se detuvo varios pasos detrás de todos, clavando la mirada en la espalda de Legión, que caminaba unos metros más adelante.

Frunció el ceño y observó con detenimiento, como si intentara enfocar algo que solo ella podía notar. Olfateó el aire con desconfianza y, tras un segundo de silencio, habló hacia el vacío.

-¿No piensas ni siquiera presentarte ante la gobernante del Limbo? 

De la nada, una voz de mujer, que parecía venir de todas partes y de ninguna a la vez, resonó cerca de ella.

-En este reino, tú eres la invitada *respondió la voz con una calma* No confundas las cosas, niña. No estoy aquí por ti.

Illyana bufó, molesta por el tono, pero al observar la espalda de Legión intuyó algo que la hizo sonreír de lado.

-No pensé que la Gran y Orgullosa protectora de la Tierra tuviera tiempo para acosar a un adolescente *comentó con sarcasmo.

-Proteger este mundo es mi deber *replicó la voz invisible* Y vigilarlo a él es una de mis funciones...aparte, Mordo esta tomando un descanso, así que decidí venir personalmente

Illyana levantó una ceja, buscando una razón lógica en su mente.

-¿Es por su extraña alma? *preguntó* He visto muchas cosas, pero nunca un alma tan...única. Aun así, no creo que sea para tanto como para poner en riesgo al planeta entero.

Tras unos segundos de silencio, la voz volvió a escucharse.

-No es solo por su alma. Su mera existencia es una anomalía.

Illyana soltó una risita burlona.

-Eso significa que ese "ojito" tuyo está fallando, ¿no?

-Todo el mundo posee un destino que se ramifica en una infinidad de posibilidades *explicó la voz con serenidad* pero al final del camino, siempre llegan al mismo resultado, un punto absoluto en el tiempo. Pero él, al ser una anomalía, ha creado una serie de caminos que, incluso en tal infinidad, nunca habían sucedido... hasta ahora.

-¿Te asusta? *preguntó Illyana, picada por la curiosidad.

-He visto suficiente de él para comprender que es un joven que desea hacer el bien *la corrigió la voz* El problema son las repercusiones de su accionar, que resultan impredecibles incluso para el mismísimo Ojo de Agamotto. Por eso lo he vigilado desde el momento en que decidió salir al mundo.

Illyana se encogió de hombros, empezando a caminar hacia el jet.

-Si yo lo note, otros también lo harán.

-Todos los días mi matriz bloquea más de doscientos hechizos de adivinación sobre él *reveló la voz.

Illyana se detuvo un segundo, sorprendida por la cifra.

-¿Entonces lo estás protegiendo?

-Es mejor para todos que su identidad no sea descubierta por los usuarios místicos *confirmó la voz, pero Illyana notó un matiz extraño en su tono.

-Pero no has logrado bloquear a todos, supongo... 

-Incluso para mí, bloquearla a ella por tanto tiempo es imposible *admitió con una nota de preocupación.

Illyana suspiró, mirando de nuevo la silueta de Legión mientras retomaba su marcha hacia la nave.

-¿Y piensas hacer algo al respecto? *preguntó finalmente.

-No necesito hacer más de lo que ya hago *sentenció, empezando a desvanecerse en el aire* Sé que, tarde o temprano, él vendrá a buscarme.

Illyana se quedó pensativa mientras subía la rampa, viendo a Legión charlar con Scott.

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El cuarto del joven héroe estaba frío, apenas iluminado por el parpadeo verde de la tecnología que tenía entre manos.

Sentado en la cama, Materia Gris movía sus dedos con rapidez, ajustando los pequeños brazos del aparato que manipulaba en su espalda para calibrar el Omnitrix.

Tres golpes secos sonaron en la puerta. La pequeña criatura soltó un suspiro largo y cansado antes de hablar.

-Pasa.

Logan entró y se detuvo a los pocos pasos. Empezó a olfatear el aire, moviendo la cabeza mientras revisaba cada rincón de la habitación con sus ojos

-¿Vas a decirme de una vez a qué viniste o piensas seguir oliendo mi cuarto como un pervertido? 

Logan gruñó y cerró la puerta de un golpe. Se apoyó contra ella con los brazos cruzados, mirando a esa especie de rana gris que nisiquiera le llegaba a las rodillas.

-Así que... ¿en el espacio también hay ranas que caminan en dos patas? 

-El universo es un lugar tan extenso y maravilloso como igual de peligroso, Logan *respondió la criatura con una sonrisa de lado* Casi cualquier cosa que puedas o no imaginar ha existido, existe o existirá en la inmensidad del cosmos antes de llegar a su fin.

Logan arrugó la cara, confundido y molesto por una respuesta que abarcaba demasiado. No le gustaban las cosas complicadas

-¿Sabes por qué estoy aquí?

-Mi forma Appoplexiana posee una gran cantidad de fuerza equivalente a la carencia de neuronas en su cabeza; son una raza muy bocona y temperamental *admitió la pequeña rana sin prestar mucha atención* Así que para responder a tu pregunta: sí, lo sé.

Logan lo miró fijamente, apretando los dientes.

-Entonces lo sabes. Sabes quién soy. Y antes me llamaste...

-James... James Howlett *lo interrumpió Materia Gris* Sí, sé perfectamente quién eres.

El silencio que siguió fue relativamente largo.

Logan esperaba que soltara más información, pero Legión parecía más interesado en el aparato de su espalda. Así que carraspeó con fuerza, dejando claro que se le estaba acabando la paciencia.

 Legión suspiró todavía más fuerte, dejó sus herramientas y se giró para mirarlo con sus ojos enormes.

-¿Quieres que te diga quién eres? *le preguntó con calma.

-Es lo que he intentado averiguar todo este tiempo *respondió Logan.

-¿Y para qué, James? *insistió Legión. Logan hizo una mueca al oír ese nombre otra vez* ¿Para qué quieres saberlo? ¿Qué ganas sabiéndolo?

-Es mi pasado. Mi vida *sentenció Logan* No te incumbe por qué lo quiero. Solo quiero recordar.

Materia Gris se quedó en silencio un momento, observando a Logan pensando quien sabe que.

Finalmente, soltó una pequeña risa seca, carente de humor, y dejó de juguetear con el aparato en su espalda.

-Tienes más de doscientos años, Logan *soltó la pequeña criatura, girándose para encararlo* Has pasado por una cantidad increíble de guerras y masacres. ¿Quieres saber por qué? Porque te sentías vacío. Te pasaste décadas ahogándote en conflictos, alcohol y violencia porque no encontrabas otro lugar donde encajar.

Logan tensó la mandíbula, pero antes de que pudiera responder, la pequeña rana gris presionó el símbolo del Omnitrix en su espalda.

Un destello verde inundó el cuarto y, en un parpadeo, Legión recuperó su forma humana. Se ajustó la armadura, tocó un panel en su antebrazo y habló en voz baja.

-Sid, por favor.

-Entendido Señor 

El joven héroe empezó a caminar lentamente hacia Logan, acortando la distancia con pasos tranquilos.

-¿Por qué te interesa tanto? *preguntó Legión, clavando su mirada en los ojos cansados del mutante* Casi nadie ha vivido tanto como tú como para querer reencontrarse con su "yo" de hace un siglo. Tal vez un par de sujetos con habilidades parecidas a tu factor de curación, pero nada más. Estás solo en esa búsqueda.

Se detuvo justo frente a él. 

-Dímelo *exigió Logan, con la voz vibrando de pura contención* O muéstrame lo que sabes. Si tienes esas piezas de mi cabeza, dónalas de una maldita vez.

-¿Y para qué? *cuestionó con calma* ¿Qué cambiaría, James? ¿Crees que saber quién te disparó en 1920 o a quién amaste en una vida que ya no existe te va a dar paz? En este punto de tu vida, ese pasado es un ancla

-Es mi derecho *gruñó Logan, dando un paso al frente, invadiendo el espacio personal del joven* No puedes decidir qué es bueno o malo para mí. Son mis recuerdos, mis errores. Quiero saber quién soy, no quién tu dices que fui.

Legión lo observó unos segundos en silencio, analizando la desesperación que Logan intentaba ocultar tras su fachada de tipo duro.

Finalmente asintió.

Un pequeño pitido sonó en su antebrazo y, tras un breve movimiento, extrajo un pequeño dispositivo USB de uno de los compartimentos de su armadura. Lo sostuvo entre los dedos mientras miraba a Logan a los ojos.

-Ahora mismo, aunque no te des cuenta, tienes casi todo lo que deseaste durante tanto tiempo *dijo Legión con voz tranquila* Un lugar al que llamar hogar, amigos y gente a la que genuinamente le importa tu bienestar.

Le extendió el USB, dejando que el metal brillara un segundo bajo la luz de la habitación.

-Tienes razón, James. Es tu pasado y son tus errores. Yo no soy quién para decirte qué hacer con tu vida. Pero ten cuidado con lo que buscas. No vaya a ser que, por querer recordar quién eras, termines perdiendo lo que ya tienes. Quién sabe lo que esta información podría desatar en esa cabezota tuya.

Logan tomó el dispositivo con un movimiento rápido, cerrando el puño con fuerza sobre él.

-Eso será problema mío *respondió con su aspereza habitual.

Se dio la vuelta y caminó hacia la salida. Al llegar al marco de la puerta, se detuvo y giró levemente la cabeza para mirar a Legión por última vez.

-Gracias *murmuro en un tono casi inaudible.

El joven simplemente asintió con la cabeza,

-No es nada.

Logan volvió a asentir y, mientras retomaba su camino por el pasillo, su voz resonó con una advertencia final

-Más te vale estar en tu cuarto en diez minutos si no quieres que esa linda chaqueta que tienes termine hecha trozos.

En cuanto los pasos de Logan se alejaron, la puerta del armario se abrió apenas unos centímetros. Jubilee asomó un ojo, haciendo una mueca de resignación antes de salir por completo de su escondite.

-Supongo que eso significa que me descubrió *murmuró, rascándose la nuca con timidez.

Legión soltó una pequeña risa y volvió a centrar su atención en el dispositivo de su brazo.

-Era de esperar que Logan te detecte *comentó sin levantar la vista* Entre el olor a chicle de fresa y esa colonia de vainilla que usas, eres bastante fácil identificar

Jubilee, que ya estaba terminando de salir del armario, se detuvo en seco y lo miró con los ojos muy abiertos.

-¿Espera... entonces tú también me habías olido? *preguntó, frunciendo un poco el ceño.

Legión meneó la cabeza

-Rath tiene sentidos muy parecidos a los de Logan. Prácticamente los olí a todos 

Jubilee soltó una risita nerviosa, aunque no pudo evitar poner una mueca de extrañeza. Se acercó un poco hacia él, pero se detuvo a medio camino, manteniendo esa distancia de seguridad que se había impuesto a sí misma.

-Eso no le quita lo raro, ¿sabes? *bromeó ella, cruzándose de brazos* Es un poco espeluznante que sepas qué perfume uso 

-Deja de hacerlo sonar como algo raro *respondió Legión, restándole importancia con un gesto mientras volvía a manipular su reloj. Intentó presionar un par de comandos, pero tras unos segundos negó con la cabeza y se detuvo* No puedo seguir así. Tendré que esperar a ser Materia Gris otra vez para terminar de solucionar este problema.

Jubilee lo observó con curiosidad, todavía a un par de pasos de distancia.

-¿Te refieres a lo que te pasó con Rath? ¿A eso de quedarte a medias? *preguntó ella.

Legión asintió

-Fue un error causado por ondas electromagnéticas. Supongo que el reloj pudo ser influenciado por Magneto sin querer. Tal vez sondeó la mansión antes de aterrizar y eso causó un desperfecto en el Omnitrix.

Jubilee levantó una ceja, claramente escéptica.

-Creí haberte oído decir que esa cosa era tecnología de punta, super avanzada y todo eso. ¿En serio algo así puede estropearlo?

-Lo es *replicó Legión, mirándola de reojo* pero este es un prototipo. Tiene fallas que debo ir arreglando por mi cuenta, solo que es condenadamente difícil hacerlo si no tengo el libro de instrucciones

Jubilee se quedó pensando un momento, balanceándose sobre sus talones.

-Entonces... ¿podrías usar esas mismas ondas para desbloquear más alienígenas a propósito? *sugirió ella con una chispa de picardía.

Legión hizo una mueca, considerando la posibilidad.

-No es una mala idea en teoría... pero lamentablemente no puedo elegir cuál sería el siguiente. Y hay algunos que son demasiado peligrosos como para arriesgarse a una transformación parcial como la de Rath.

-¿De verdad es para tanto? *preguntó Jubilee, frunciendo el ceño* Digo, Rath fue duro, pero pudimos manejarlo.

-Jubilee, uno de ellos es literalmente energía nuclear viva. Su sola existencia mataría a cualquiera que estuviera a cierta distancia de él. El Omnitrix le genera una armadura especial para contenerlo, pero si paso por una transformación parcial, lo más probable es que la armadura sea lo último en aparecer.

Hizo una pausa, pensando en las posibilidades

-Además, si esa cosa se descontrola, podría recorrer el mundo alimentándose de centrales nucleares, creciendo y creciendo hasta... bueno, causar un apocalipsis nuclear.

Jubilee se quedó con la boca abierta, mirándolo con los ojos como platos. El silencio se apoderó de la habitación mientras ella procesaba la magnitud de lo que acababa de escuchar. Parpadeó varias veces y negó con la cabeza

-Sí... definitivamente no vale la pena si por accidente terminas borrando el mundo del mapa.

Legión sonrió de lado

-Exacto, y ese es solo uno de tantos

Jubilee lo observaba, notando cómo soltaba la información de forma distraída, lo que la ponía aún más nerviosa.

-Hay uno tan terrorífico que podría matarte del susto solo con verlo *continuó él, como quien enumera ingredientes* Otro es básicamente un planeta viviente que crea agujeros negros. Tengo a un gigante que dispara energía cósmica pura y a una especie de hada que podría sumir al mundo entero en un sueño eterno si se le va la mano. Incluso hay un pequeñajo de una raza que devora su propio mundo cuando ya no les sirve para nada y...

-¡Ok, ya, para! *lo interrumpió ella, levantando las manos y dando un paso atrás* No quiero saber ni una palabra más sobre las veinte formas diferentes en las que podrías borrar la civilización desde tu muñeca. Ya entendí el punto. Nada de juegos con el reloj.

Legión soltó una pequeña carcajada al ver su reacción, lo que hizo que Jubilee arqueara una ceja, señalándolo con un dedo acusador.

-¡Lo hiciste a propósito! *lo acusó, entrecerrando los ojos* Me soltaste todo eso solo para asustarme.

-Tal vez *admitió él con una sonrisa de lado* Estuviste molestando a Rath todo el día, así que me pareció justo cobrarme un poco de venganza.

Jubilee no pudo evitar reírse también, aunque negó con la cabeza mientras se relajaba un poco.

-Eres malo, de verdad *murmuró 

Se hizo un silencio en la habitación poco después. Legión se recostó un poco, clavando la vista en el techo, perdido en sus propios pensamientos sobre la armadura y el reloj, hasta que la voz de Jubilee lo trajo de vuelta.

-Hablando de lo de esta tarde... *empezó ella, rompiendo la calma. Su tono había cambiado, volviéndose mucho más suave* En realidad vine aquí para disculparme.

Él giró la cabeza para observarla, algo extrañado.

-¿De qué? Si es por lo de Rath, olvida lo que dije antes, no tienes por qué hacerlo. Estaba bromeando, a él simplemente no le gustaba que lo compararan con un gato doméstico, eso es todo.

Pero Jubilee negó con la cabeza, evitando su mirada. Se llevó un mechón de pelo tras la oreja y sopló un pequeño globo de chicle que explotó antes de seguir hablando. Se la veía inusualmente cohibida.

-No es por eso... *dijo en voz baja* Es solo que a mi... no me gusta eso de andar encima de alguien que ya está comprometido. Me pasé todo el día bromeando y molestándote, y yo...no tenía ni idea de que tenías novia.

Se frotó un brazo, mirando hacia un rincón del cuarto.

-Quería pedirte perdón a ti, y también a ella, por actuar así. No era mi intención ser esa clase de chica, de verdad. Lo siento.

Legión se quedó en silencio, procesando la confesión de Jubilee, mientras ella esperaba una respuesta sin atreverse a mirarlo 

El silencio se prolongó tanto que ella empezó a removerse en su sitio, claramente incómoda. Se cruzó de brazos y lo señaló, con las mejillas empezando a teñirse de rojo.

-¡Di algo! *le reprochó, subiendo un poco el tono* O haz que lo diga ella... Sé que tu novia me está escuchando a través del casco o lo que sea, así que no se queden ahí en silencio

Él la observó un par de segundos más, hasta que de pronto se llevó una mano al estómago y empezó a reírse a carcajadas. Era una risa genuina, de esas que te dejan sin aliento. Jubilee se quedó de piedra, observándolo sin entender absolutamente nada.

-¡Mierda! *exclamó Legión entre risas, tratando de recuperar el aire* Me duele el estómago... Hacía mucho que no me reía así. Dios, de verdad me hacía falta.

La expresión de Jubilee cambió.

La confusión se transformó en una vergüenza punzante, sintiendo que él simplemente se estaba burlando de su sinceridad. Se levantó en silencio, con la mandíbula apretada, y caminó directo hacia la puerta del cuarto.

-Espera, espera *la llamó él, aún frotándose el abdomen mientras trataba de calmarse.

Jubilee se detuvo antes de salir, pero no se dio la vuelta.

-¿Para qué? *preguntó con la voz algo tensa* ¿Para que sigas burlándote? Solo intentaba ser honesta y disculparme.

-No es eso, te lo juro *dijo él, recuperando finalmente la compostura* Sid, por favor, preséntate.

-Por supuesto Señor 

Jubilee parpadeó, desconcertada, y finalmente giró la cabeza.

-Hola, Jubilee. Soy S.I.D., una inteligencia artificial avanzada, la primera en mi tipo diseñada para asistir en la gestión del Omnitrix y sistemas de combate *explicó la voz con una cortesía impecable* Mis siglas significan Sistema de Inteligencia Defensiva. Lamento si mi presencia causó una confusión de naturaleza sentimental.

Legión al fin se levanto, todavía con una sonrisa dibujada en el rostro mientras sobaba su estomago

-No tengo novia, Jubilee, Sid es mi compañera, ella me ayuda para que todo esto del héroe no me aplaste

La joven X Men se quedó allí parada, procesando la información mientras el silencio volvía a llenar la habitación. Parpadeó un par de veces, como si estuviera reiniciando su cerebro después de un cortocircuito.

-Entonces... ¿tú... y ella... no...? *balbuceó finalmente, señalando con un gesto vago hacia su antebrazo.

Legión asintió de nuevo, dejando escapar un último suspiro tras su ataque de risa.

-No, Jubilee.

La tensión que había mantenido los hombros de la chica rígidos desapareció de golpe. Una pequeña sonrisa, casi tímida pero cargada de un alivio evidente, empezó a dibujarse en su rostro.

—Oh

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Logan se encontraba en la penumbra de la base, bajo los cimientos de la mansión. El único brillo provenía del resplandor azulado de la supercomputadora y del pequeño destello metálico del USB que sostenía entre sus dedos. Estaba solo, sentado en la silla frente a la terminal, pero el silencio del lugar parecía pesarle más que el ruido de cualquier batalla.

Se quedó mirando el dispositivo, y por un momento, el presente se desvaneció.

Su mente lo arrastró a aquel día.

El recuerdo era siempre el mismo: el olor a tierra quemada, el humo que le nublaba la vista y sus manos manchadas de sangre. Apareció allí, de la nada, con el vacío absoluto en la cabeza y una mujer muerta entre sus brazos. No sabía quién era ella, ni quién era él mismo, solo sabía que el mundo a su alrededor estaba hecho pedazos.

A partir de ahí, su vida fue una sucesión de sombras. Peleas en bares de mala muerte, el sabor amargo del alcohol barato intentando ahogar las preguntas, y la violencia constante como único idioma.

Hasta que apareció aquel hombre. Charles. Un tipo que decía que podía ayudarlo, que hablaba de paz y de segundas oportunidades. Logan recordó cómo lo mandó al diablo la primera vez, convencido de que un animal como él no tenía sitio en una escuela.

Pero el destino es caprichoso. Por una cosa u otra, terminó enredado con ese grupo de raros con mallas de colores. Recordó el momento en que conoció a Jean... y cómo, sin darse cuenta, el gris de su existencia empezó a ganar algo de color.

Poco a poco, las garras dejaron de ser solo para matar y empezaron a ser para proteger. Se vio cuidando de jóvenes que, al igual que él, se sentían perdidos. Encontró gente con la que podía hablar, personas con las que podía compartir una cerveza sin tener que vigilarse la espalda.

En algún punto de ese largo y sangriento camino, este lugar —esta mansión llena de adolescentes ruidosos y molestos— se había convertido en lo que nunca pensó tener.

Su hogar.

Logan apretó el USB, sintiendo los bordes fríos contra la palma de su mano. Las palabras de Legión resonaban en su cabeza:

Ten cuidado con lo que quieres, no vaya a ser que por recordar quién eras, pierdas lo que ya posees.

La voz de ella cortó el silencio de la base con una suavidad que Logan conocía de memoria.

-¿Por qué tan a oscuras frente al monitor, Logan? Eso terminará dañándote la vista, ¿sabes? *comentó ella con un tono ligeramente burlón.

De inmediato, las luces del laboratorio se encendieron, bañando la habitación con claridad.

Logan ni siquiera necesitó girarse; el aroma a primavera y flores frescas que siempre la acompañaba la delataba mucho antes de que diera el primer paso.

Jean se acercó y apoyó una mano en el respaldo de su silla, inclinándose un poco para verlo con una sonrisa curiosa.

-¿Qué es lo que te tiene tan pensativo? *preguntó con calma.

Logan soltó un bufido corto y cerró un poco el puño sobre el dispositivo.

-No has podido con tu curiosidad y has bajado a husmear, ¿verdad Roja? *gruñó él, aunque sin rastro de molestia real.

Jean soltó una risita suave mientras se acomodaba a su lado.

-Culpable *admitió* Me conoces demasiado bien.

Se quedaron unos segundos en silencio, con el único sonido del zumbido constante de los servidores de la computadora. Jean bajó la mirada hacia la mano de Logan, notando el pequeño objeto metálico que sobresalía entre sus dedos.

-¿Qué es ese pendrive que tienes ahí? 

Logan no apartó la vista del USB. Lo observó como si fuera una granada a punto de estallar, o quizá como una llave que abría una puerta que no estaba seguro de querer cruzar.

-Soy yo *respondió él con voz ronca.

Jean inclinó levemente la cabeza, sin terminar de comprender a qué se refería.

-¿Tú?

-Es mi pasado *aclaró Logan, sintiendo que el peso del objeto en su mano se multiplicaba* Todo lo que no recuerdo está metido en esta cosita de metal.

Jean asintió despacio, procesando el peso de lo que Logan tenía en la mano.

-Desde que te conocí, no has hecho otra cosa que rastrear cualquier pista de tu pasado *comentó ella, cruzándose de brazos* Entonces, ¿por qué dudas tanto ahora? Has buscado esto durante años.

Logan apretó el USB, sintiendo el metal frío contra la palma.

-Es lo que siempre he querido, pero... *empezó a decir, aunque se quedó a medias, incapaz de cerrar la frase.

Jean lo observó, esbozando una sonrisa comprensiva y terminó la idea por él.

-Es lo que siempre has buscado porque creías que era lo único que tenías, Logan.

Él levantó la vista y se quedó mirándola. Jean desvió los ojos hacia la pantalla de la computadora, perdida por un momento en sus propios recuerdos.

-Todavía me acuerdo de la primera vez que te vi *dijo ella, soltando una risita suave* No podía creer que el profesor nos hiciera trabajar con un vagabundo que tenía semejantes problemas de alcohol e ira. Y para colmo, con esas garras que podían cortarlo todo. Creo que todavía tengo en la nariz ese olor rancio a alcohol barato que traías encima.

Logan no pudo evitar que una pequeña sonrisa asomara entre la barba.

-Eran tiempos difíciles, Roja *respondió con un tono más ligero* Cualquier cosa que tuviera alcohol bajaba directo por mi garganta.

-Oh, te creo perfectamente *rio ella, contagiándole un poco de esa calidez.

Jean continuó, dejando que los recuerdos suavizaran el ambiente.

-Al contrario de lo que el equipo y yo pensábamos, ese hombre se quedó. Incluso se dio un baño *rio ella, negando con la cabeza* Era alguien muy conflictivo, siempre respondiéndole a todos, incluso al profesor. Scott y él han discutido y peleado más veces de las que puedo contar. Y aunque a veces se marchaba, con el tiempo siempre volvía. Se hizo una costumbre verlo partir solo para ver cómo regresaba a los pocos meses.

Le dio un pequeño codazo a Logan, divertida.

-Yo creo que es porque no podía vivir sin la comida de la mansión.

Logan rodó los ojos, pero no pudo evitar que se le escapara una media sonrisa.

-Con el tiempo, ese hombre pasó a ser parte del equipo. Se convirtió en alguien a quien todos podían confiarle la espalda. Aunque a veces tuviera malas actitudes... como intentar cortejar a una mujer que ya tiene pareja.

Le lanzó una mirada cargada de intención. Logan desvió la vista hacia un lado, rascándose la nuca.

-Yo no culpo a ese hombre *gruñó él* Es una mujer muy hermosa.

-Esa mujer tiene pareja, Logan *lo corrigió ella con una sonrisa paciente.

-Valía la pena el riesgo *respondió él encogiéndose de hombros, lo que hizo que Jean negara con la cabeza, resignada.

Tras un breve silencio, el tono de ella se volvió más profundo, más honesto.

-Ahora, después de tantas historias juntos, no puedo imaginar esta mansión sin ese cascarrabias. El ruido en el garaje cuando finge arreglar su motocicleta solo para que alguien sepa dónde encontrarle... las peleas regulares con Scott... o las juntas del equipo, sabiendo que esta ahí atrás, escuchando detrás de una puerta o a cierta distancia. Participando sin que nadie lo sepa, solo porque es demasiado tímido para admitir que sí le interesa.

Logan se removió en la silla, incómodo por lo bien que ella lo conocía.

-Y estoy segura de que no soy la única que piensa así, Storm, Bestia, Gambito, el profesor... incluso Scott. Y sobre todo tus estudiantes. Esos chicos te ven como una figura paterna, alguien a quien acudir si tienen problemas. Saben que, sin importar en qué lío se metan, tú los ayudarás.

Ella se levantó y le puso una mano cálida sobre el hombro, obligándolo a que la mirara.

-No conozco al hombre que espera dentro de ese pendrive, Logan. Pero sí conozco al que tengo enfrente. Un buen hombre, por mucho que te esmeres en dar la imagen contraria a todo el mundo.

Jean empezó a caminar hacia la salida, pero se detuvo en el umbral antes de irse.

-Sea cual sea la decisión que tomes, yo te apoyaré...y por cierto, que esa aventura que tuviste con los estudiantes quede entre nosotros ¿si? Me deberás una

Logan se quedó inmóvil, viendo cómo su silueta desaparecía por el pasillo.

 El silencio regresó a la base, pero ya no se sentía tan pesado. Volvió a mirar el dispositivo en su mano, dejando que las palabras de Jean calaran hondo. Pensó en cada una de esas personas que, aunque le costara una vida admitirlo, ahora formaban parte de su mundo.

Comparó mentalmente al tipo que llegó oliendo a alcohol barato y con los puños cerrados contra todos, con el hombre que hoy, de alguna forma, era el pilar de un montón de chicos que no tenían a nadie más.

Se quedó unos minutos así, contemplando el metal frío del USB bajo la luz.

Finalmente, en lugar de conectarlo a la terminal, lo deslizó con cuidado en el bolsillo interior de su chaqueta.

Se levantó con un suspiro pesado, estirando los hombros, y presionó el botón para apagar la computadora. La pantalla se fue a negro, dejando solo el reflejo de su propio rostro en el cristal.

-Al menos por ahora... *murmuro para sí mismo en la penumbra* ya no estoy tan interesado en saber quién era ese sujeto.

Se encaminó hacia la salida, cerrando la puerta tras de sí.

-Creo que el presente es suficiente de momento

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BUENAS MUCHACHADA, COMO ANDAN? ESPERO QUE BIEN

YO RECIEN ME CASI TERMINE DE ARREGLAR EN MI HABITACION, PUEDE QUE TARDE UN POCO, PERO POCO A POCO VOLVEREMOS A LOS DOS CAPITULOS POR SEMANA

EN CUANTO A LA HISTORIA, EL PEQUEÑO MALENTENDIDO DE JUBILEE FUE RESUELTO, LOGAN FUE POR RESPUESTAS, QUE LEGION, LUEGO DE UN PAR DE PREGUNTAS, ACCEDIO A DARLE.

AUN ASI, LOGAN AUN NO ESTABA DEL TODO SEGURO DE RECORDAR ESA VIDA, DEL HOMBRE QUE FUE, Y AHI ES CUANDO JEAN INVERVIDO, APOYANDOLO EN CUALQUIERA SEA SU DECISION, PERO DEJANDOLE CLARO QUE EL HOMBRE QUE HOY ES, ES AMADO Y QUERIDO POR MUCHOS, NO TIENE QUE SI O SI BUSCAR LAS RESPUESTAS EN SU PASADO.

TENIENDO ESTO EN CUENTA, LOGAN A DECIDIDO POSTERGAR CONOCER A ESE HOMBRE QUE ALGUNA VEZ FUE, CENTRANDOSE MEJOR EN SU PRESENTE, EN LAS PERSONAS QUE LO ACOMPAÑAN Y A QUIENES AMA...POR MAS QUE DESEE OCULTARLO

CON TODO DICHO, ESPERO QUE LES HAYA GUSTADO Y LOS HAYA ENTRETENIDO

COMO SIEMPRE, MUCHAS GRACIAS POR SUS COMENTARIOS Y TODO SU APOYO

RECUERDEN QUE EN MI PERFIL TIENEN MI LINK POR SI DESEAN APOYARME MONETARIAMENTE

Y BUENO...NOS VEMOS EN LA PROXIMA CHIQUISTRIQUIS, UN BESO 😘

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