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Chapter 44 - AUN LO CREES?

El viento provocado por las aspas de los helicópteros azotaba el césped inmaculado de la mansión, haciendo bailar las copas de los árboles cercanos.

El ruido era ensordecedor, contrastando con la escena que Charles Xavier había montado en el centro del jardín.

El Profesor aguardaba pacientemente en su silla de ruedas. Frente a él, como si esperara una visita de domingo, había una mesa perfectamente dispuesta con un juego de té de porcelana, varios aperitivos y dos sillas vacías esperando a sus ocupantes.

Detrás de él, formando una barrera, estaban los X-Men.

Logan tenía los puños cerrados, masticando su puro con fuerza. Gambito jugueteaba con una carta entre los dedos, con la gabardina ondeando al viento, mientras Ororo y Jean mantenían la vista fija en las aeronaves con expresiones severas. Bishop, con su enorme fusil de energía colgado a la espalda, escaneaba el perímetro, listo para cualquier movimiento en falso.

Scott llegó corriendo desde el interior de la mansión, frenando justo al lado de la silla del Profesor, ligeramente sin aliento.

-¡Profesor! *exclamó Cíclope* Piotr me avisó de los helicópteros 

Scott echó un vistazo rápido a la formación defensiva de sus compañeros y luego volvió a mirar a Xavier.

-Dejé al chico en la habitación de invitados *informó Scott con urgencia* Le dije que esperara allí y que no saliera bajo ninguna circunstancia, que nosotros nos encargaríamos. Vine lo más rápido que pude.

Xavier levantó una mano suavemente, indicándole a su líder de campo que bajara las revoluciones.

-Tranquilo, Scott. No hay necesidad de alarmarse tanto *dijo Xavier con calma* Toma tu lugar con los demás.

-Pero Profesor, son Magneto y Emma Frost *insistió Scott, tenso* No podemos confiar en...

-Scott *lo interrumpió Xavier, mirándolo a los ojos* si alguno de los dos tramara un ataque directo, no se habrían identificado al acercarse a nuestro espacio aéreo, y mucho menos habrían aterrizado en mi jardín delantero a plena luz del día.

El Profesor señaló las sillas vacías frente a él.

-Esto es una reunión, no un ataque. Al menos, por ahora.

Scott apretó la mandíbula, pero asintió. Se colocó al lado de Jean y Logan, cruzándose de brazos y fijando su visor de cuarzo rubí en las puertas de los helicópteros, que comenzaban a abrirse mientras los motores reducían su potencia.

Del helicóptero de Frost International, la puerta se abrió suavemente.

Emma Frost descendió primero, inmaculada en su vestimenta blanca, sus tacones hundiéndose apenas lo necesario en el césped mientras caminaba con una elegancia depredadora.

Simultáneamente, del otro helicóptero, Magneto no se molestó en usar los escalones.

Salió flotando suavemente, con la capa ondeando detrás de él impulsada por un campo magnético invisible, descendiendo hasta quedar a la misma altura que Emma.

Ambos líderes se encontraron a mitad de camino hacia la mesa, intercambiando una breve mirada

-Emma *saludó Magneto con un asentimiento seco.

-Erik *respondió ella con el mismo tono neutral.

Detrás de ellos, la escolta no se hizo esperar, elevando la tensión de los X-Men al máximo.

Tras la capa de Magneto, Sapo avanzaba dando pequeños saltos nerviosos, seguido por la imponente figura de Dientes de Sable, que le dedicó una sonrisa llena de colmillos a Logan. Avalancha caminaba con orgullo, y cerrando el grupo, Psylocke se movía con gracia letal, ligeramente mas cerca de magneto, como un guardaespaldas lo haría

Del lado de Emma, un grupo de jóvenes uniformados, los Hellions, caminaban en formación cerrada, con rostros serios y disciplinados, actuando como la guardia personal de la Reina Blanca.

Al llegar a la mesa, Emma tomó asiento con movimientos fluidos, cruzando las piernas y alisándose la falda mientras Magneto dejaba de levitar para posar sus botas en el suelo y sentarse con una postura rígida y digna.

Emma recorrió el jardín con la mirada, deteniéndose en la fachada de la escuela antes de clavar sus ojos azules en Xavier.

-Debo admitir que la mansión luce impecable, Charles *dijo Emma con una sonrisa fría y controlada* Siempre tan prolija, tan... hogareña. Es un gusto ver que mantienes los estándares.

Erik, por su parte, ignoró el entorno y se inclinó ligeramente hacia adelante, mirando al Profesor a los ojos con una mezcla de familiaridad y solemnidad.

-Charles *saludó con voz profunda* Es bueno verte, viejo amigo.

Xavier asintió, aceptando el cumplido de Emma con una inclinación de cabeza y devolviendo la mirada a Erik con respeto.

-Gracias, Emma. Y el sentimiento es mutuo, Erik *respondió Xavier* He preparado algunos bocadillos para la ocasión. Si desean té o alguna otra bebida antes de comenzar, estaré encantado de ofrecérselos.

Emma mantuvo su sonrisa perfecta, pero levantó una mano enguantada con delicadeza para rechazar el ofrecimiento.

-Agradezco la oferta, Charles, pero debo declinar *dijo con un tono suave y diplomático* No pienso quedarme demasiado tiempo. Sé que eres un hombre sumamente ocupado dirigiendo este lugar y lo último que me gustaría es hacerte perder el tiempo conmigo con frivolidades.

Erik, sentado con la espalda recta y las manos apoyadas en sus rodillas, simplemente negó con la cabeza, rechazando la invitación con un gesto, sin necesidad de adornar sus palabras.

Xavier asintió lentamente, aceptando la negativa.

Retiró las manos de la mesa y las entrelazó sobre su regazo, cambiando su expresión de anfitrión amable a la de director serio.

-Comprendo *dijo Charles, mirando alternativamente a la Reina Blanca y al Amo del Magnetismo* En ese caso, vayamos directo al asunto. ¿Qué es exactamente lo que los trae a los dos a las puertas de mi mansión el mismo día?

Emma soltó una risita suave cargada de ironía y finalmente alargó la mano para tomar uno de los bocadillos, llevándoselo a sus labios con extrema delicadeza.

-Verás, Charles *comenzó, tras probar el bocado y limpiar sus dedos con una servilleta de seda* hace unos meses, durante una misión de naturaleza... privada, mis Hellions fueron emboscados por un grupo desconocido. Su líder, Julian Keller, en una rápida y muy sabia toma de decisiones, se sacrificó para que el resto de su equipo pudiera escapar.

Emma hizo una pausa dramática

-Desde entonces, hemos estado rastreando a ese grupo, los llamados Purificadores. Unos supremacistas humanos con delirios religiosos que desean la exterminación de nuestro pueblo. En nuestra investigación, descubrimos algo fascinante: Hellion no murió. Estaba cautivo en una de sus sucursales en Nueva York.

La Reina Blanca clavó su mirada en Xavier, sus ojos brillando mientras mantenía la sonrisa.

-Imagina mi sorpresa cuando, al llegar para efectuar el rescate, nos encontramos con que el lugar estaba vacío. O mejor dicho, abandonado a las prisas, con un sótano que parecía haber sido el escenario de una guerra *comentó, mirando de reojo a Scott y luego de nuevo a Charles* Así que hice un par de llamadas. Y resulta que un grupo de tus estudiantes fue visto entrando en ese lugar hace solo unas horas.

Emma se reclino en su asiento, cruzando una pierna sobre la otra

-Seguramente, al ser tus estudiantes, habrán salvado a todos esos pobres mutantes encerrados allí. Tal vez incluso a Hellion. De ser así, Charles... *hizo un gesto de elegancia con la mano* te debería un gran favor si pudieran entregármelo. Aparte, por supuesto, de mi eterno agradecimiento y mi buena voluntad.

-Yo no estoy aquí para hablar de favores ni de gratitud, Charles *intervino Magneto, rompiendo su silencio con un tono seco* Mi Hermandad también ha estado siguiendo el rastro de esos Purificadores. He venido para informarte de la gravedad de lo que hacían y para exigirte la entrega de todas esas basuras que ahora tienes bajo custodia.

Charles levantó una ceja, manteniendo la calma ante la demanda.

-¿Custodia, Erik? Sabes bien que esta es una escuela.

-Sé exactamente lo que pasó hoy *continuó Magneto sin inmutarse* Sé que tus alumnos trajeron a la mansión a los guardias y a los científicos de ese complejo, incluida la mujer que dirigía las investigaciones. Esos humanos no merecen tu hospitalidad. Deben responder ante nosotros por lo que han hecho.

Erik se inclinó ligeramente hacia adelante, ignorando la tensión que sus palabras generaban en los X-Men que estaban detrás de Xavier.

-Además, sé que hay mutantes rescatados que fueron víctimas de esos experimentos. Deseo ofrecerles la oportunidad de venir a Genosha. Es un lugar seguro para los nuestros, una nación donde serán tratados como ciudadanos y no como ratas de laboratorio.

Emma Frost arqueó una ceja, mirando a Magneto con una mezcla de curiosidad y desdén

Charles suspiró suavemente, entrelazando sus dedos sobre el regazo mientras miraba a Magneto con una mezcla de cansancio y determinación.

-Erik, entiendo tu indignación, pero estas personas serán entregadas a las autoridades correspondientes para que enfrenten un juicio *declaró el Profesor con voz firme* Sé que tus métodos suelen ser más… expeditivos, pero no podemos convertirnos en jueces y verdugos cada vez que el mundo nos muestra su peor cara. Hacerlo solo nos pondría al mismo nivel que aquellos que pretendemos combatir.

Magneto no respondió, pero la rigidez de su postura dejaba clara su opinión sobre la justicia humana. En ese momento, Jean Grey dio un paso al frente, interviniendo con tono profesional.

-Más allá del debate legal, hay un problema médico urgente *explicó Jean, mirando a ambos invitados* Los mutantes rescatados no están en condiciones de ser trasladados. Muchos parecen haber sido afectados por una droga sintética diseñada para anular su voluntad, haciéndolos sumisos y obedientes a cualquier orden. Hank todavía los está analizando en la enfermería para entender el alcance del daño neurobiológico.

Charles asintió, agradeciendo la intervención de Jean, y luego volvió su atención hacia Emma Frost.

-Y sobre tus estudiantes, Emma… hay algo que deberías saber. Según el informe de una estudiante que regreso a salvar a sus compañeros , hay dos muchachos que destacan en el grupo. No estaban simplemente encerrados; estaban siendo controlados mental y físicamente para pelear como activos de los Purificadores.

Tanto Erik como Emma levantaron una ceja ante la mención de mutantes siendo utilizados como armas de combate contra los suyos

Emma guardó silencio un momento, procesando la información, pero su mirada se volvió aún más afilada.

-¿Qué clase de droga puede anular la voluntad de un mutante hasta ese punto? *preguntó la Reina Blanca* Mis estudiantes tienen un entrenamiento mental riguroso. Para doblegarlos, necesitan algo más que simples sedantes químicos, aun mas para su líder

Jean negó con la cabeza, cruzándose de brazos mientras explicaba los hallazgos de Hank.

-No es un sedante convencional, Emma. El análisis preliminar muestra una composición bioquímica muy específica. Es una neurotoxina que actúa directamente sobre los centros de recompensa y voluntad del cerebro. Prácticamente anula cualquier rastro de iniciativa propia; el sujeto queda en un estado de receptividad absoluta a comandos externos, sin resistencia alguna.

-Una droga para crear esclavos *comentó Erik, con un rastro de asco en su tono.

-Así es. Pero esa sustancia solo los vuelve sumisos, dóciles y totalmente obedientes *continuó Jean* El problema es que también los deja apáticos. En ese estado, según lo que hemos visto, son incapaces de entablar un combate o usar sus habilidades con la intensidad necesaria para una batalla. Son como cáscaras vacías que apenas pueden seguir órdenes simples.

Emma arqueó una ceja, detectando de inmediato la contradicción.

-Entonces, ¿Cómo explican que Julian y el otro joven estuvieran peleando si estaban bajo el efecto de esa sustancia? *preguntó.

Charles intervino, tomando la palabra con cautela.

-Esa es la pregunta que aún no podemos responder con certeza. Desconocemos el método exacto que usaron con esos dos jóvenes. Si fue una variante de la misma droga, un condicionamiento psíquico violento o algún tipo de implante tecnológico, es algo que todavía es un misterio para nosotros. Lo único que sabemos es que, a diferencia de los demás, ellos luchaban protegiendo la instalación

Magneto apretó el puño sobre el reposabrazos de su silla y el metal de la mesa vibró levemente, respondiendo a su agitación.

-Humanos... *masculló Erik, con una voz cargada de desprecio* Siempre encuentran nuevas formas de ser despiadados. No les basta con perseguirnos o encerrarnos; ahora pretenden vaciarnos por dentro para convertirnos en sus herramientas. Sus métodos no tienen límites, son todos iguales.

Emma, que seguía sosteniendo su taza con elegancia, bajó la vista hacia el té y dejó escapar un comentario apenas audible

-Qué ironía... viniendo de alguien cuyos actos no suelen distar mucho de esa descripción.

La vibración de la mesa cesó de golpe. Magneto se giró lentamente hacia ella, con los ojos fijos en la mujer y una expresión de irritación que hizo que Dientes de Sable, a sus espaldas, soltara un gruñido bajo.

-¿Qué has dicho, Emma? *preguntó Erik en voz baja

La Reina Blanca ni siquiera se inmutó.

Levantó la mirada hacia él con una sonrisa gélida, sosteniéndole la mirada sin mostrar el más mínimo rastro de miedo. Antes de que el intercambio pasara a mayores, Charles levantó una mano, interviniendo para recuperar el control de la mesa.

-Por favor *dijo Xavier* No hemos venido aquí para recriminarnos el pasado ni para alimentar viejos rencores. Estamos ante una situación que nos afecta a todos. Erik, entiendo tu furia, pero discutir entre nosotros es exactamente lo que esos grupos esperan que hagamos.

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A unos metros detrás del profesor, donde la tensión entre las escoltas era casi tan espesa como la que se sentía en la mesa. Logan no le quitaba la vista de encima a Dientes de Sable, que le devolvía una sonrisa de oreja a oreja, cargada de una malicia que solo ellos dos entendían.

Logan apretó los puños con tanta fuerza que el cuero de sus guantes crujió, y el sonido metálico de sus garras asomando apenas unos centímetros cortó el aire.

-Logan, contrólate *le siseó Scott sin apartar la vista del frente, notando el movimiento.

-Esa rata me está provocando *masculló Logan entre dientes, con la mandíbula tensa* Me encantaría arrancarle esa sonrisa de un zarpazo.

A su lado, Bishop mantuvo su postura militar, observando el despliegue de la Hermandad con ojos experimentados

-Eso es exactamente lo que quiere *le soltó Bishop en voz baja* Está esperando a que inicies el conflicto para tener la excusa perfecta para saltar sobre nosotros. No le des el gusto.

Logan soltó un gruñido sordo.

Al fondo, detrás de dientes de sable, Sapo aprovechó que los líderes estaban distraídos para burlarse, agitando los brazos a los costados y haciendo gestos de gallina hacia el mutante de las garras.

La furia de Logan estaba a punto de desbordarse cuando sintió una presencia cálida y familiar en su mente.

"Logan, por favor" la voz de Jean resonó con suavidad en sus pensamientos. "Sé que es difícil y que te están provocando, pero necesitamos que mantengas la cabeza fría. Hazlo por la escuela. Hazlo por mí".

Logan cerró los ojos y respiró hondo, dejando salir el aire lentamente. Relajó los puños, obligando a sus garras a retraerse por completo 

"Solo lo hago porque tú me lo pides, Jeanie" le respondió mentalmente, aunque su rostro seguía siendo una máscara de irritación.

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Mientras la tensión subía en el jardín, el grupo de jóvenes permanecía encerrado en una de las habitaciones de la planta superior.

El zumbido de los motores de los helicópteros todavía vibraba en las paredes, alimentando el debate que mantenían en el interior.

-¿Quiénes creen que sean? *preguntó Bobby, pegado al cristal de la ventana, aunque desde ese ángulo solo alcanzaba a ver las aeronaves y algunas figuras lejanas* No todos los días aterrizan dos helicópteros en el jardín 

-Yo apuesto por el gobierno *opinó Jubilee, sentada en el suelo con los brazos cruzados* O tal vez esos de Industrias Frost. El primer helicóptero tiene un logo que parece de una corporación millonaria.

Bobby forzó la vista, emocionado por el misterio.

-Sea quien sea, para que Scott saliera corriendo así, tienen que ser peces gordos. Me muero de ganas de bajar solo un segundo para verles las caras. 

Illyana, que se mantenía cerca de la puerta, soltó un bufido y se cruzó de brazos.

-Espero que sean esos tontos que intentaron secuestrarnos. Aún no estoy satisfecha con lo que pasó en el laboratorio. Si vienen buscando problemas, esta vez no dejaré que nadie me detenga.

-¡Illyana! *exclamó Kurt, apareciendo a su lado con un suave bamf* El Profesor fue muy claro. No podemos salir ahí fuera a buscar pelea, y menos ahora que parece que hay gente importante en la propiedad.

Kitty asintió con firmeza, alejándose de la ventana y colocándose frente a sus amigos con una expresión de mando.

-Kurt tiene razón. Ni se te ocurra, Yana *sentenció Kitty con autoridad* Ya nos hemos metido en suficientes problemas por hoy. Casi no salimos vivos de ese laboratorio y el Profesor fue muy específico al pedirnos que nos quedáramos aquí. Si volvemos a desobedecer, no habrá disculpa que valga.

-Oh, vamos, Kitty, ¡un vistazo no mata a nadie! *insistió Bobby, aunque se apartó un poco de la ventana al ver la mirada severa de su amiga.

-No, Bobby. Nos quedamos aquí *concluyó Kitty* Lo último que necesita el Profesor es que nosotros bajemos a complicar lo que sea que estén hablando allá abajo.

-Tienes razón Kitty *admitió Jubilee, dejándose caer en un puf y cambiando el tono de la conversación* Pero, ¿saben? Me siento un poco mal por el chico nuevo... Legión.

Los demás se giraron a mirarla. Jubilee jugueteaba con los hilos de su chaqueta, pensativa

-O sea, piénsenlo. El tipo literalmente se lanzó contra todos, nos sacó de ese agujero y nos salvó el pellejo... y nosotras pasamos de él olímpicamente *continuó Jubilee, soltando un suspiro* Ni siquiera le dimos las gracias. Estábamos tan ocupadas gritándole a Cess que lo dejamos ahí parado como un mueble.

Kurt asintió, rascándose la nuca con aire pensativo mientras su cola se movía de un lado a otro con nerviosismo.

-En realidad no tuvimos mucho tiempo, meine Freunde *comentó Kurt con un encogimiento de hombros* El Profesor quería hablar con nosotros de inmediato y, bueno... la profesora Ororo da mucho miedo cuando está enojada. Yo solo quería entrar a la mansión antes de que empezara a lanzar rayos de advertencia.

-Aun así, se nota que es un heroe tipico *añadió Bobby, apartándose por fin de la ventana* Incluso trajo a esos tipos para que tuvieran un juicio. Es un poco raro, pero el tipo tiene agallas.

Cessily, que hasta ese momento había estado en silencio, levantó la vista.

Sus dedos de mercurio se entrelazaron con suavidad.

-Él me salvó *susurró con gratitud* Si no hubiera aparecido, yo... no sé qué me habrían hecho en ese laboratorio. Les debo una disculpa por meterlos en esto, y a él le debo mucho más que un simple gracias.

Kitty suavizó su expresión, acercándose a Cessily para darle un apretón reconfortante en el hombro.

-No te preocupes por eso ahora, Cess. Cuando todo este lío de los helicópteros pase y el Profesor nos levante el castigo, buscaremos a Legión y se lo agradeceremos como es debido.

Illyana soltó un bufido sonoro y rodó los ojos, dejando que el sarcasmo goteara en cada una de sus palabras.

-Oh, sí, claro. Legión fue increíble, salvándonos a todos y haciendo tooodo el trabajo pesado él solito *soltó, gesticulando con las manos de forma exagerada* Supongo que mi espada y yo estábamos allí solo para decorar el paisaje mientras él se llevaba los aplausos.

Pyro, que la observaba desde su sillón, dejó escapar una risita burlona.

-No seas infantil, Illyana. Ya te dimos las gracias cuando veníamos de camino al cuarto *le recordó con desgana* No necesitas que te hagamos un desfile cada vez que cortas un par de puertas de metal.

La joven rusa volvió a cruzarse de brazos, hundiendo la barbilla en el pecho con un gesto de orgullo herido. Sin embargo, antes de que pudiera soltar otra réplica, Kitty se le acercó por la espalda y, sin previo aviso, la rodeó con un abrazo cálido y apretado.

-Gracias Yana *le susurró Kitty con total sinceridad, apoyando la barbilla en su hombro* En serio. Gracias por ser tan valiente y por no abandonarnos. Si no fuera por ti y por tu decisión de pelear, de seguro todavía estaríamos encerrados en ese sótano esperando lo peor.

Illyana se tensó. No estaba acostumbrada a ese tipo de afecto físico tan directo, y mucho menos a un agradecimiento sincero.

Sus mejillas se tiñeron de un ligero rojo y desvió la mirada hacia la pared, sintiéndose repentinamente muy incómoda bajo el abrazo de Kitty.

-No es nada... *masculló Illyana, girando la cabeza para ocultar su expresión* Una reina siempre cuida de los suyos. Es lo que se supone que debo hacer.

Kurt y Bobby intercambiaron una sonrisa divertida al ver a la imponente guerrera de Limbo completamente desarmada por un simple abrazo.

Cessily, que había estado observando la interacción con una sonrisita pícara, decidió que era el momento perfecto para avivar un poco el fuego.

Sus dedos metálicos juguetearon entre sí mientras miraba de reojo a la joven rusa.

-Saben... yo no pude ver toda la pelea *comenzó Cessily, bajando un poco la voz para darle misterio* pero sí alcancé a notar cierta química entre Legión e Illyana. Ya saben, esos golpecitos que ella le daba, las sonrisas de lado, las burlas constantes...

Un coro de "¡Ohhhhh!" resonó en la habitación. Kitty, que todavía no había soltado del todo a su amiga, aprovechó para apretarla un poco más y mirarla con ojos brillantes.

-¿Te gusta, Yana? *preguntó Kitty con una sonrisa de oreja a oreja.

Illyana se liberó del abrazo con un movimiento brusco. Se dio la vuelta para encarar al grupo, tratando de recuperar su máscara de frialdad.

-Las palabras de Cessily son tonterías *sentenció, cruzándose de brazos con fuerza* Legión demostró ser alguien capaz en el campo de batalla, y por eso tiene mi respeto... un poco. Pero no hay absolutamente nada entre nosotros. Es solo un aliado temporal.

Jubilee, para sorpresa de todos, soltó un suspiro de alivio y dio un pequeño salto de alegría. Los demás la miraron con una ceja levantada, confundidos por su reacción.

-¡Menos mal! *exclamó Jubilee, con los ojos brillando de entusiasmo* Porque a mí me parece adorable. Es como... no sé, ¡un mini guerrero apachurrable! Tiene esa vibra de héroe misterioso pero benevolente que no rompe un plato. ¡Es demasiado tierno!

Bobby soltó una carcajada al escuchar la descripción, mientras Kurt se rascaba la cabeza, tratando de imaginar como alguien que podía transformarse en criaturas que podían derribar un muro de acero podría ser algo "apachurrable".

El ambiente en la habitación se volvió animado.

Mientras Jubilee seguía desvariando sobre si debería invitar a Legión a comer algo para conocerlo mejor y Pyro amenazándola con quemarle su chaqueta favorita si no cerraba la boca, Illyana y Kurt se tensaron al mismo tiempo.

Ambos giraron la cabeza hacia la puerta. Los demás lo notaron, haciendo silencio de inmediato

-¿Escuchaste eso? *susurró Kurt, con las orejas moviéndose ligeramente mientras detectaba apenas unos suaves pero pesados pasos fuera de la habitación

Illyana asintió con la mirada fija en la madera de la puerta, su mano derecha descendiendo instintivamente hacia donde suele invocar su espada.

Los demás se miraron entre sí, y una chispa de emoción cruzó el rostro de Pyro.

-Bueno, yo voy a investigar *dijo John con una sonrisa ladeada, poniéndose de pie de un salto* Alguien tiene que ver qué se cuece ahí fuera.

-¡Ni se te ocurra! *le detuvo Cessily, extendiendo un brazo de mercurio para bloquearle el paso* Si un profesor nos ve fuera de la habitación después de lo que pasó, estamos muertos.

Pyro soltó una carcajada burlona, clavando su mirada en ella.

-¿Qué pasa, Cess? ¿Tienes miedo de que te vuelvan a regañar después de tu escape sorpresa? *la pinchó con sarcasmo* No seas tan miedosa.

Antes de que la discusión pasara a mayores, Kitty se interpuso entre los dos, haciendo un gesto para que bajaran la voz.

-¡Basta! Nadie va a salir de la habitación *sentenció Kitty, aunque sus ojos también brillaban de intriga* Pero... como yo también tengo curiosidad y soy la que mejor sabe pasar desapercibida, yo asomaré la cabeza. Solo para ver qué está pasando.

Kitty se acercó a la puerta y empezó a atravesar la madera lentamente, asomando solo la parte superior de su rostro para espiar el pasillo de la mansión.

Miró primero hacia el ala derecha del pasillo.

Nada

El corredor estaba silencioso. Pero cuando giró la cabeza hacia el otro lado, su corazón dio un vuelco.

Una criatura enorme y encorvada, como del tamaño de un oso, de un pelaje abundante y naranja, avanzaba lentamente por el pasillo.

No tenía ojos, su rostro era una masa muscular lisa que terminaba en una mandíbula pesada, y sus extremidades estaban rematadas por garras que rozaban la alfombra.

La bestia caminaba con la cabeza gacha, moviéndola de lado a lado mientras olfateaba el aire y el suelo con intensidad 

Kitty se quedó congelada.

La criatura se detuvo a solo dos puertas de distancia. El sonido de su respiración era pesado, un gruñido sordo que vibraba en las paredes.

Fue entonces cuando un recuerdo cruzó la mente de Kitty: un video de YouTube que había visto con sus amigos hacía apenas un mes, donde se analizaban todas las formas que Legión había mostrado.

En las imágenes, algo borrosas, se describía precisamente esa forma de bestia enorme y ciega 

-Es él... *susurró Kitty para sí misma

En ese instante, la criatura detuvo su rastreo. Su cabeza se giró bruscamente hacia donde estaba Kitty.

Durante un segundo eterno, la bestia "miró" fijamente hacia ella.

Kitty no tuvo tiempo ni de retraerse. La criatura soltó un rugido gutural y se lanzó en una embestida feroz contra la habitación en la que había frenado

El impacto fue brutal; la madera de la puerta voló en mil pedazos cuando la masa naranja de músculos y garras irrumpió en la habitación, derribándolo todo a su paso.

El caos se apoderó de la habitación en un segundo.

Bobby y Kurt agarraron a Kitty de los hombros y tiraron de ella hacia atrás.

-¿Qué demonios fue ese ruido? *exigió Bobby, mientras Illyana se ponía en guardia* ¡Kitty, habla!

-Es Legión... *soltó ella, recuperando el aire* Se transformó en una especie de bestia gigante naranja, sin ojos... ¡y acaba de entrar por la fuerza en el cuarto de Emily!

No hubo tiempo para preguntas. Un grito desgarrador de una adolescente atravesó las paredes, seguido del estruendo de muebles siendo arrastrados y un breve forcejeo.

-¡Suéltame! ¡Déjame! *gritaba Emily desde el otro lado del pasillo, su voz cargada de pánico que los dejó paralizados un instante.

Pyro, con un gesto de impaciencia, abrió la puerta del cuarto y salió al pasillo de un salto, seguido de cerca por el resto.

Pero cuando llegaron frente a la habitación de Emily, la bestia y la joven ya no estaban

Solo quedaba el rastro del desastre: la puerta colgaba de una sola bisagra, astillada como si un camión la hubiera embestido, y el interior de la habitación era un caos de libros por el suelo y muebles volcados.

El pasillo volvió a estar en silencio, solo interrumpido por el eco de los gritos de Emily que se desvanecían a lo lejos.

Pyro se detuvo en el umbral, observando la destrucción con calma.

Se giró lentamente hacia Jubilee, que todavía estaba procesando la escena con el rostro desencajado, y una sonrisa burlona y cargada de veneno se dibujó en su cara.

-Oye, Jubi *dijo Pyro, sacando su encendedor y haciéndolo chasquear* ¿Aún crees que el pequeño héroe es, cómo dijiste...? ¿"Apachurrable"?

Jubilee no respondió; se limitó a mirar la habitación destrozada de su amiga

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En el jardín, la diplomacia se sostenía por un hilo invisible.

Charles, Emma y Erik continuaban su debate bajo la sombra de los arboles, ajenos al caos que se gestaba sobre sus cabezas.

-Debemos ser cautelosos *decía Emma, cruzando las piernas con elegancia* No sabemos qué ramificaciones políticas tenga este grupo.

-¿Cautelosos? *bufó Erik con desprecio* Deberíamos erradicarlos. Cada segundo que pasamos hablando, ellos perfeccionan un nuevo método para encadenarnos. No se negocia con la basura Charles.

-Las autoridades correspondientes deben ser informadas, Erik *replicó Xavier con calma* No podemos actuar como jueces y verdugos sin pruebas que...

Un estallido de vidrio rompiéndose dentro de la mansión cortó sus palabras. Se escuchó el estruendo de muebles pesados siendo arrastrados y el eco de algo masivo moviéndose por los pasillos. Emma arqueó una ceja, mirando hacia la fachada de la escuela.

-Sé que tienes muchos niños y adolescentes aquí, Charles *comentó la Reina Blanca* ¿pero es normal que suenen como una manada de elefantes en estampida?

Charles negó con la cabeza, su expresión ensombreciéndose.

Sus X-men se pusieron en alerta de inmediato: Logan tensó los hombros y Scott se ajustó el visor.

Pero antes de que pudieran entrar a investigar, la puerta principal que daba al jardín estalló hacia afuera

De dentro de la mansión, de un color naranja vibrante, sin ojos y con una musculatura que desbordaba fuerza animal, una criatura avanzaba con tranquilidad aterradora hacia el grupo de líderes.

Entre sus grandes mandíbulas sujetaba el cuello de Emily, una joven mutante de unos catorce años que temblaba de forma incontrolable.

-Ayuda... por favor... *susurró la chica entre lágrimas.

Logan sacó sus garras de adamantium, Scott llevó su mano al visor, listo para disparar, y Ororo comenzó a flotar, con sus ojos volviéndose blancos mientras el viento empezaba a arremolinarse a su alrededor.

Sin embargo, antes de que cualquiera pudiera lanzar un ataque, la criatura apretó ligeramente su agarre.

Emily soltó un gemido de dolor ahogado, cerrando los ojos con fuerza. La bestia soltó un gruñido profundo y gutural que vibró en el pecho de todos los presentes, mientras movía la cabeza de lado a lado, "mirándolos" a pesar de su falta de ojos.

El mensaje fue claro para todos: un solo paso en falso y la vida de la joven terminaría en ese instante.

Solo Logan permaneció con las garras fuera, dando un paso al frente con la mandíbula apretada y una furia asesina en la mirada.

-Suéltala, costal de pulgas *amenazó Logan con voz ronca* Te juro que si te atreves a hacerle algo a esa niña, voy a hacerme una manta con tu pelaje naranja antes de que termine el día.

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BUENAAS, COMO ESTAN? ESPERO QUE BIEN

BUENO, HASTA AQUI LLEGAMOS CON EL CAPITULO DE HOY, LA COSA SE PUSO TENSA, POR QUE DEMONIOS LEGION, CONVERTIDO EN BESTIA, HARIA SEMEJANTE COSA COMO TENER DE REHEN A UNA POBRE NIÑA DE 14 AÑOS? QUE HARAN LOS MUTANTES PRESENTES? ILLYANA ES UNA TSUNDERE? POR QUE SOY INTOLERANTE A LA LACTOSA CUANDO ME ENCANTA TANTO EL HELADO?

EL MUNDO ES INJUSTO...

COMO SEA, ESAS PREGUNTAS...LA MAYORIA, SERAN RESPONDIDAS EN EL PROXIMO CAPITULO

COMO SIEMPRE, MIL GRACIAS POR TODO SU APOYO Y COMENTARIOS, LOS APRECIO MUCHO, EN VERDAD ME INSPIRAN Y ME ANIMAN A ESCRIBIR LOS CAPITULOS

SE ME CUIDAN, BESITOS :)

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