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Chapter 52 - La Hija de Snape

Al regresar, León y Anya vieron a su padre de pie cerca de una columna, observando con expresión severa el constante ir y venir de estudiantes y padres en el andén.

Anya lo reconoció de inmediato.

—¡Papá!

La niña corrió hacia él esquivando con sorprendente habilidad a estudiantes con baúles, jaulas de lechuzas y padres distraídos.

Severus bajó ligeramente la mirada cuando Anya llegó frente a él.

—Papá, el tren es normal —se quejó Anya—. Pensé que sería mágico, como puertas que se abren solas o que iría rápido como el autobús noctámbulo.

Severus sintió una ligera irritación.

Después de todo, el Hogwarts Express tenía más de un siglo de historia, tradición y era una pieza fundamental de Hogwarts. Generaciones de magos habían viajado en él.

—Papá, y lo más triste es que si calculamos el tiempo que demora en llegar a Hogwarts, su velocidad debe estar entre los 80 km/h —continuó Anya con tono analítico.

Snape la miró con paciencia.

—No es tan malo. Es una velocidad normal.

Anya cruzó los brazos con gesto crítico.

—Pero papá, los trenes normalmente tienen una velocidad de 400 km/h. Hasta un taxi es más rápido. Espero que los asientos sean cómodos, o sentiré lástima por ti, León.

León soltó una pequeña risa y colocó la mano sobre la cabeza de su hermana.

—No te preocupes. Son cómodos.

Anya asintió satisfecha.

Ninguno de los tres notó que varias personas alrededor habían escuchado toda la conversación.

Primero fueron miradas curiosas.

Luego susurros.

Algunos estudiantes de primer año miraban sorprendidos.

Otros alumnos mayores entrecerraban los ojos.

Incluso algunos padres fruncían el ceño.

Los murmullos comenzaron a expandirse por el andén.

—¿Escuchaste eso…?

—¿Esa niña dijo papá?

—No puede ser…

—¿El profesor Snape…?

—¿Tiene una hija?

_los rumores del callejón Diagon son ciertos…

Las miradas comenzaron a dirigirse hacia Severus Snape.

El profesor de pociones de Hogwarts, conocido por su carácter frío y su reputación intimidante, ahora estaba de pie junto a dos niños.

Y una pequeña niña lo llamaba papá sin ningún miedo.

El murmullo finalmente se volvió una frase clara que empezó a repetirse entre los presentes:

—El profesor Snape tiene una hija.

Varios estudiantes que habían escuchado la conversación no pudieron contenerse.

—¡¿Qué?!

—¡Snape tiene una hija!

—¡Se los juro, lo escuché!

Un grupo de alumnos salió corriendo hacia el tren para compartir la noticia con sus amigos dentro del Hogwarts Express.

Mientras tanto, los tres Snape permanecían completamente ajenos al pequeño caos que acababa de comenzar en el andén.

—León, no te olvides de enviarme cartas —dijo Anya.

—No te preocupes, no lo olvidaré —respondió él con una sonrisa tranquila.

El silbato del tren resonó en el andén.

—Adiós, Anya. Hasta el fin de semana. Padre, nos vemos más tarde —dijo León mientras comenzaba a subir al tren.

—Nos vemos más tarde —murmuró Severus con su habitual tono calmado.

—¡Nos vemos el fin de semana! —gritó Anya agitando los brazos con entusiasmo.

León se dio la vuelta, levantó la mano en señal de despedida y entró al tren.

Minutos después, el Hogwarts Express comenzó a moverse lentamente, alejándose del andén rumbo al castillo de Hogwarts.

Anya observó el tren hasta que desapareció en la distancia.

Luego ella y Severus salieron del Andén 9¾, atravesando nuevamente la barrera entre las plataformas y regresando al Londres muggle.

Una vez afuera, Snape caminaba con paso tranquilo cuando notó algo.

Anya estaba extrañamente callada.

La niña miraba el suelo mientras caminaba.

Severus comprendió de inmediato.

Después de unos segundos de silencio, decidió hacer algo que normalmente jamás haría.

—Anya —dijo con voz más suave.

Ella levantó la mirada.

—Todavía es temprano. ¿Qué te parece si vamos al zoológico?

Los ojos de la niña se iluminaron al instante.

—¡Vamos, papá! ¡Vamos!

Snape soltó un pequeño suspiro de alivio mientras comenzaban a caminar.

Menos mal que aceptó… pensó.

Porque si no, habría pedido ir a los juegos mecánicos otra vez.

Y Severus Snape definitivamente no tenía ninguna intención de volver a subir a esas cosas.

De regreso en el tren, León se encontraba sentado en su vagón observando por la ventana cómo el paisaje comenzaba a moverse lentamente mientras el tren salía de Londres. Sin embargo, su tranquilidad duró poco.

La puerta del vagón se abrió.

León levantó la vista.

Era Astoria Greengrass.

—Astoria, cuánto tiempo sin verte —dijo León con naturalidad.

—Hola, León —respondió Astoria sonriendo mientras entraba al compartimento.

La joven Greengrass cerró la puerta detrás de ella y tomó asiento frente a él.

—Escuché algo muy interesante en los pasillos —dijo Astoria inclinando ligeramente la cabeza—. El profesor Snape tiene una hija.

—hablas en serio dijo león sorpendido.

— Es todo lo que se comenta en el tren, incluso olvidaron la fuga de black dijo Astoria

- Dicen que su hija es adorable, lastiam que no pude verla se quejo Astoria

Entonces de nuevo la puerta de su vagon se abrió y quien entro era Penelope Clearwater.

- Hola chicos, les importa que me quedo un rato dijo Penelope

-¿otra vez escondiéndote de Weasley? pregunto Astoria

- si respondio penelope

El vagon se lleno de un silencio.

- Puedes creerlo, esta mas insoportable que nunca, porque ahora usa su autoridad de premio anual, para darnos ridículas ordenes, cmo que solo debe haber 4 personas por vagon, que debemos leer libros en vez de revistas, y que ya debemos tener puestos nuestros uniformes se quejaba penelope.

-de que estaban hablando pregunto Penelope

- le estaba contando a león que el porfesor Snape tiene una hija, lastima que no pude verla dijo Astoria

- yo si la vi, es una niña adorable, no puedo creer que sea hija del profesor Snape dijo penelope.

- tal vez se parece mas a su mama dijo Astoria

- pero quien será su mama, tal vez una pocionista como el dijo Penelope

- con la actitud del profesor los únicos lugares que visita serian la tienda hierbas o la farmacia, tal vez la madre de su hija trabaja especulo Astoria.

Mientras las dos chicas empezaban a especular quien seria la madre.

- saben en vez de especular sobre la madre, yo les tengo otra noticia dijo Leon

Ambas chicas lo miraron con curiosidad.

-el profesor Snape en realidad tiene dos hijos dijo Leon

Ambas chicas quedaron sorprendidas y en su mente sonaba la frase dos hijos.

Ellas querían preguntar como sabe eso, pero león se levanto e hizo una pequeña reverencia.

-buenos señoritas, me presento Leon Snape dijo leon

Astoria y Penelope lo miraron con sorpresa genuina.

—¿Cómo qué?

-queeeeee

—Tu apellido, para empezar. Antes eras León Wool, ahora León Snape dijo Penelope

León asintió.

—tal parece que mi padre conocio a mi madre en un bar, y despues naci dijo Leon

—solo eso se quejaron internamente ambas chicas

—Entonces vives con el profesor Snape dijo Astoria

—Correcto.

—Eso debe ser… —Astoria pensó un momento buscando la palabra adecuada— interesante.

León soltó una pequeña risa.

—Depende del día.

Astoria sonrió ligeramente.

"quieren ver algo interesante"

León sacó algo de su bolsillo interior.

Era una fotografía.

En ella aparecían los tres: él, su padre y su hermana.

León se la mostró a Astoria y Penelope.

Amabas chicas miraron la fotografía y sus ojos se iluminaron al instante.

—¡Es adorable! —dijo sin poder evitar sonreír.

En la imagen se veía a Anya abrazando el brazo de su padre con una sonrisa enorme, mientras levantaba la mano saludando a la cámara. Su expresión era tan alegre que contrastaba completamente con la figura alta y oscura que estaba a su lado.

—el profesor digo Tu padre parece… exactamente como en la escuela.

El hombre en la imagen, Severus Snape, estaba completamente serio y su típica expresión fría.

León suspiró.

—Sí… esa fue la mejor foto que conseguimos.

Astoria y penelope rieron un poco.

—Si el profesor Snape estuviera sonriendo, sería una noticia aún más grande que tener una hija.

León no pudo evitar sonreír ante ese comentario.

—Probablemente el mundo mágico entraría en pánico.

—Tu hermana es muy linda —comentó Penelope

—Bueno, debo seguir con mi ronda. Tengo que patrullar los pasillos.

Se levantó del asiento y abrió la puerta del compartimento.

—Nos vemos luego.

—Hasta luego —respondieron León y Astoria al mismo tiempo.

La puerta se cerró y el vagón volvió a quedar tranquilo.

El tren avanzaba mientras el paisaje verde de Inglaterra pasaba por la ventana.

Astoria volvió a mirar a León con curiosidad.

—Entonces… ¿cómo fueron tus vacaciones?

León apoyó la espalda en el asiento.

—Muy movidas.

—¿Por tu nueva familia?

—Exacto.

Astoria se acomodó mejor en el asiento.

—Quiero escuchar todo.

León comenzó a contar.

Le habló de cómo había sido vivir ahora en Spinner's End con Severus Snape, de los entrenamientos de duelo que tenía casi todos los días, de las prácticas mágicas… y de las pequeñas aventuras que su hermana causaba constantemente, tambien participo en un campeonato de futbol.

—cuando visitamos la mansión malfoy intentó atrapar los pavos reales del lugar.

Astoria lo miró sorprendida.

—¿Qué?

—La mansión malfoy.

—tal parece que mi padre es padrino de draco dijo Leon

—su padrino dijo Astoria soprendida

—este semestre si que estuvo lleno de sorpresas pensó Astoria

León y Astoria seguían conversando tranquilamente.

Pero de pronto…

El tren se detuvo bruscamente.

Un chillido metálico recorrió los vagones mientras las ruedas se arrastraban sobre los rieles.

Las luces comenzaron a parpadear.

Y luego se apagaron.

El vagón quedó sumido en una penumbra inquietante.

Un frío antinatural empezó a llenar el aire.

—¿Qué está pasando? —preguntó Astoria, mirando alrededor con nerviosismo.

En otros compartimentos comenzaron a escucharse murmullos… que rápidamente se transformaron en gritos.

—¡¿Por qué se detuvo el tren?!

—¡No veo nada!

Astoria se acercó un poco más a León, claramente nerviosa.

León frunció el ceño.

Sin perder tiempo, sacó su varita.

—Algo no está bien…

El tren volvió a sacudirse.

Pero esta vez no fue como un frenazo.

Fue como si algo muy pesado hubiera subido al tren.

Los gritos aumentaron en los vagones cercanos.

Un escalofrío recorrió la espalda de Astoria.

—León… tengo un mal presentimiento…

De repente, la puerta del compartimento se abrió de golpe.

—¡León!

Era Penelope Clearwater.

Había entrado corriendo y respiraba agitadamente.

—¡Los dementores están en el tren!

El corazón de Astoria dio un salto.

—¿¡Qué!?

León apretó su varita.

—¿Dementores?

Las palabras eran difíciles de creer.

Los guardianes de Azkaban no tenían ningún motivo para estar en el Hogwarts Express.

Pero entonces ocurrió.

El frío aumentó de repente.

No era un frío normal.

Era un frío que parecía robar el calor del alma.

El cristal de las ventanas comenzó a cubrirse de escarcha.

Desde el pasillo se escuchó un ruido.

Un sonido lento.

Pesado.

Como si algo se deslizara.

Penelope retrocedió instintivamente.

—Están revisando los compartimentos…

La puerta del vagón comenzó a abrirse lentamente.

Una figura alta apareció en la entrada.

Cubierta por una túnica negra y desgastada.

Debajo de la capucha no se veía un rostro… solo oscuridad.

El aire se volvió más helado.

 

Astoria sintió cómo el miedo le oprimía el pecho.

León, en cambio, levantó su varita lentamente.

Sus ojos estaban fríos.

Y entonces habló con voz firme.

—Aléjate.

La criatura no respondió.

El Dementor avanzó un paso dentro del compartimento.

El frío se volvió insoportable.

Astoria comenzó a temblar.

Penelope apenas podía respirar.

Pero León no retrocedió el frio no le afectaba.

Su varita apuntaba directamente a la criatura.

El aire empezó a volverse frío… pero por otra razón.

Un leve crujido de hielo apareció bajo los pies del dementor.

Una fina escarcha comenzó a extenderse por el suelo del compartimento.

El dementor se detuvo.

Como si también hubiera notado algo extraño.

León entrecerró los ojos.

—Elegiste el compartimento equivocado.

Entonces ocurrió.

Una luz blanca apareció al fondo del pasillo.

Al principio fue solo un pequeño destello.

Pero en cuestión de segundos se convirtió en una luz brillante y cálida, completamente opuesta al frío oscuro que llenaba el tren.

La luz recorrió el pasillo como una ola.

Cuando alcanzó la puerta del compartimento, el dementor se detuvo bruscamente.

La criatura emitió un sonido bajo, como un suspiro lleno de odio.

La luz blanca lo golpeó directamente.

Y el efecto fue inmediato.

El dementor retrocedió.

Su túnica se agitó violentamente como si una fuerte ráfaga de viento lo estuviera empujando hacia atrás.

Luego se retiró flotando fuera del compartimento.

Astoria cayó sentada en el asiento.

—¿Qué… fue eso?

Desde el pasillo se escuchó un grito de asombro.

La luz blanca continuaba avanzando por el tren, atravesando los compartimentos uno tras otro.

Los estudiantes comenzaron a asomarse por las puertas.

De repente el tren volvió a ponerse en marcha.

En la mente de león resonaba una frase que hechizo fue, y porque solo repelio al dementor, tendre que preguntarle a mi padre.

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